Primavera en la estepa: Recomendaciones recorrerla

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Marcela Ferreyra es bióloga y guía de turismo especializada en flora de la Patagonia. Sus áreas de interés son la flora de alta montaña y de la estepa patagónica, además de la educación ambiental. Coloridas y algunas muy pequeñas, las flores pueden pasar inadvertidas para los caminantes. Otras pueden tener muchos años, se sabe que algunos cojines conocidos como yaretas pueden vivir más de 3000 años de edad y son unos de los organismos más viejos del planeta.

Vive en Bariloche, es docente y ha publicado varios trabajos científicos y de divulgación. Confiesa que los relevamientos son unas de las tareas que le parecen más desafiantes y de las que más disfruta hacer. “La técnica que yo utilizo es caminar y caminar, caminar mucho; trato de recorrer todos los ambientes que sean visualmente diferentes. A mí me gusta, si es un área protegida, hacerlo junto con la o el guardaparques”, describe Ferreyra que tiene en su haber relevamientos en varios parques nacionales patagónicos, entre otros sitios.

En el camino Ferreyra toma notas en su cuaderno de campo, saca fotos georeferenciadas y, si encuentra alguna especie que no reconoce o le surgen dudas para su identificación, recolecta algunas partes de la planta que luego en su casa y con ayuda de bibliografía o de interconsultas con otros especialistas, puede terminar de identificar.

Recomendaciones

Las especies con las que trabaja son pequeñas por eso recomienda caminar con cuidado y cambiar el foco para poder disfrutar de la diversidad de la estepa. “Yo siempre digo que cuando uno circula por la estepa o bordes rocosos, que son ambientes áridos, es necesario cambiar la mirada y empezar a focalizarse en lo pequeño.

En el bosque los árboles atrapan la vista porque son colosales, pero hay que aprender a hacer el cambio y fijarse en lo diminuto, porque hay muchas especies que son realmente pequeñitas o que son pasajeras y solo florecen cuando tienen las condiciones ideales y después desaparecen”, recomienda Ferreyra.

Cambiar el foco y también la velocidad, en estos ambientes no todo se ve a primera vista. Para la investigadora es necesario tener conciencia de que uno está caminando en un ambiente especial y diverso, donde las plantas tiene adaptaciones extraordinarias para sobrevivir en esos sitios a veces muy hostiles.

“Usualmente la gente que no está interesada en la flora, cuando recorre la estepa o el monte, tiende a pensar que es un ambiente monótono, que no hay mucha diversidad, que todas las plantas son iguales y, sin embargo, para mí esos sistemas áridos son muy ricos en especies y son muy diversos. A pesar de la aparente monotonía hay una diversidad de ambientes notable que alberga flora diferente”.

Ser cuidadosos

A la hora de salir a caminar por la estepa o los cerros, Ferreyra recomienda mirar con atención dónde pisamos, ser cuidadosos. Las plantas acojinadas muchas veces funcionan como especies nodrizas, donde se desarrollan otras especies formando microjardines.

Estas plantas que permanecen resistiendo vientos extremos, altos niveles de insolación y escasez de agua, evolucionaron generando adaptaciones para sobrevivir a estas condiciones, pero no para resistir actividades humanas como el pisoteo.

Estas especies que forman cojines compactos son de crecimiento muy lento, fácilmente pueden alcanzar los cien años de edad. De hecho, se sabe que algunos cojines conocidos como yaretas pueden vivir más de 3000 años de edad estando entre los organismos más viejos del planeta.

Otra de las recomendaciones de Ferreyra es visitar el mismo área en diferentes momentos del año para conocer la floración de todas las flores, ya que no todas las especies florecen en el mismo momento.

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