60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”

60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”

Teresa y Benito se conocieron en 1957 y se casaron en 1960. El 16 de septiembre cumplieron sesenta años de casados. Seis décadas o doce lustros, algo verdaderamente increíble. Al principio, Teresa no estaba muy convencida de empezar a salir con Benito, pero el hombre hizo un esfuerzo enorme para conquistarla y lo logró. Tres años después se casaron por civil. Más de cincuenta años después, la pareja transmite una calidez pocas veces vista. Ellos siguen comprometidos como el primer día y afirman que la clave para estar al lado de otra persona por tantos años “es el compañerismo”. “Y también hay una palabra que es un poco fuerte, pero que ayuda mucho. Hay que tener mucho aguante”, reflexiona la mujer.

En su canción titulada “High”, el cantautor británico James Blunt dejó una frase para el recuerdo, dedicada a todos los enamorados del mundo: “¿serás mi hombro cuando esté gris y viejo?”. Esa pregunta, tranquilamente podría ser usada para definir el amor que Teresa Pires y Benito Clemente sienten el uno por el otro. Este 16 de septiembre, la pareja cumplió sesenta años de casados, una cifra que, para los tiempos que corren, es verdaderamente increíble. Teresa se sincera y admite que, hoy por hoy las relaciones cambiaron y mucho, porque ahora la gente “se separa por cualquier cosa. Hay hijos de por medio y se separan igual”. Ella es de otra época, y es lógico que ciertas cosas de esta era le impacten, le sorprendan.

60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”
En la comodidad de su casa, Benito y Teresa conversaron con Crónica y contaron su historia de vida.

Benito nació en Cañadón Lagarto, una extinta localidad del departamento de Sarmiento. Criado en el campo, era un hombre sencillo pero ambicioso, que quería triunfar en la vida. Su madre era oriunda de la zona de El Tordillo y su padre español. Teresa nació en Comodoro. Sus padres eran oriundos de Portugal. Su padre, es algo así como famoso en la ciudad, porque el pasaje “José Pires”, ubicado en calle Italia, entre Dorrego y Maipú, lleva su nombre. “Mi papá trabajó en el petróleo con José Fuchs”, cuenta, orgullosa, Teresa.

60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”

Se llevan nueve años entre sí. Teresa nació en 1940 y Benito en 1931. Ella es maestra de grado y se jubiló en el Estado. Hizo el colegio secundario en el Perito Moreno y se recibió en 1957. Posteriormente, estudiaría para ser maestra en la misma institución. Sus primeros pasos en la docencia los dio en Caleta Olivia, se quedaba una semana trabajando en la ciudad vecina a Comodoro Rivadavia y volvía.

El principio de la historia de amor

Los enamorados se conocieron en la calle. Fue una casualidad. Una tarde, Teresa fue a comprar al viejo mercado comunitario de la ciudad (en donde ahora está el Concejo Deliberante), al puesto que tenía su hermano, que vendía carne. “Yo fui a comprar carne al puesto de mi hermano. Cuando llegué, él me dijo que me llevara también un poco de fruta. Cuando me iba yendo, iba pasando por donde antes estaba el local de Singer y se me desató la bolsa, una de esas que eran como tejidas, como los tejidos de los pescadores. Se me desparramó toda la fruta, y en eso apareció un muchacho”, recordó la entrevistada.

60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”
16 de septiembre de 1960, el día que Teresa y Benito dieron el “sí” y se convirtieron en compañeros para toda la vida.

—¿Qué le pasó, señorita? —preguntó Benito.
—Se me rompió la bolsa — contestó Teresa.
—Bueno, no se preocupe, yo la voy a ayudar.
—No, usted no lo va a poder arreglar. Mejor llamo a algún conocido para que me ayude.
—No, no; no se preocupe, yo la voy a ayudar —dijo Benito. ¿Usted dónde vive? —preguntó el muchacho.
—En la calle Italia, entre Dorrego y Maipú —contestó la joven.
—Bueno, cuando arreglemos esto, yo la voy a acercar a su casa.
—Disculpe, pero yo no acostumbro subir en el vehículo de alguien que no conozco.
—Bueno, pero la puedo acompañar caminando también —insistió el joven.

“Entonces me acompañó hasta mi casa. Mi mamá se extrañó de verme con él y me preguntó quién era. Cuando se fue, me dijo: “espero que esta no sea la única vez que nos encontremos. A mí me gustaría hablar con usted”. Yo no le contesté nada, me quedé medio paralizada. Al parecer, una prima de él le dijo cómo encontrarme. Un día, yo salía de gimnasia en el Perito y lo encontré afuera, en la plaza, como esperando. Nos fuimos caminando hasta la calle San Martín y yo le empecé a preguntar dónde vivía. Me contó que estaba en la ciudad buscando unas cosas para el campo. Nos separamos y me preguntó cuándo podíamos vernos de nuevo”, contó Teresa.

Al mes y medio de haberse conocido, la mujer se recibió en el Perito Moreno y tuvo su fiesta de egresados. El enamorado no la perdía de vista, siempre buscaba un pretexto para verla. Luego de recibirse, Teresa se fue a trabajar a Caleta Olivia. Fueron sus primeros pasos en la docencia. Tres años después llegó el esperado momento. Teresa y Benito se casaron el 16 de septiembre de 1960 por civil. La mujer es jubilada docente y comenzó a trabajar en la Escuela 83, que antes era la número 24. Luego, trabajó por más de una década en la escuela especial 514.

El matrimonio tuvo dos hijos. Teresa habla del tema y se emociona: “tuvimos dos chicos, un hijo biológico y una hija del corazón. Él se llama Héctor Aníbal, y ella Liliana Elizabeth. Ella es hija de un hermano mío. Su mamá falleció cuando ella tenía diecinueve días de vida, y su papá cuando tenía cinco años. La criamos nosotros”. Además, la pareja tuvo siete nietos y tres bisnietos.

“Comprensión, compañerismo y aguante”

Según Teresa, esa es la fórmula mágica para estar tanto tiempo con alguien. Benito habla muy poco, hace poco tiempo tuvo un accidente cerebrovascular que le dejó algunas secuelas. De todos modos, su esposa y nietos coinciden en que sigue siendo un hombre muy alegre y despierto. Al ser consultada por el momento en el que supieron que estaban enamorados, Teresa respondió que, en un principio, no supieron si fue un amor a primera vista. Benito dijo, clarito: “nos gustamos”. Conciso.

60 años de casados: una historia de amor y de “aguante”
El amor, intacto. Muchos años después, Teresa Pires y Benito Clemente siguen demostrando que su amor está intacto.

“Él era un muchacho muy cariñoso. Fuimos una pareja de distintas costumbres, pero el amor hace que todo sea posible. Yo acepté muchas cosas a las que no estaba acostumbrada, y él igual. Siempre fue un hombre afectuoso y muy noble. Él siempre se adaptó a lo que yo decidía, siempre me respetó. Tuvimos problemas como cualquier matrimonio, mentiría si digo que todo siempre fue resplandeciente. Tuvimos altibajos como cualquier pareja, pero con amor todo se consigue. Yo no entiendo cómo es que ahora se separan por cualquier cosa. Hay hijos de por medio y se separan igual. En nuestra época todo se superaba, la familia tenía más unión”.

Teresa reflexiona sobre su larga relación con Benito y sostiene que, la clave para tener éxito y durar tantos años con una misma persona es la comprensión. Y la comprensión es algo que lleva al compañerismo y, en última instancia al aguante. “Esto es así. Los primeros años de matrimonio son de amor, de pasión. Después viene el compañerismo, y después hay una palabra un poco dura, aguante. Porque uno se tiene que aguantar mutuamente. Yo tengo mis defectos y él los suyos. Pero tampoco se puede discutir por todo, ¿no? Uno tiene que reflexionar y no cometer los mismos errores, si un día discutís por tal cosa, tenés que pensar para adentro y tratar de no volver a discutir por lo mismo. El compañerismo es un factor muy importante. Del compañerismo viene la comprensión”, sostuvo la mujer.

El 3 de octubre, Teresa va a cumplir 80 años. Benito cumple 89 el 15 de noviembre. Hace exactamente seis décadas, hicieron un juramento inquebrantable. Decidieron estar juntos hasta que la muerte los separe. El matrimonio demuestra un amor intenso pocas veces visto. Mientras Teresa habla, están tomados de la mano. Sus miradas hablan por sí solas. No hace falta que nadie diga nada. Se aman profundamente.

Para concluir la entrevista, la mujer brindó una última reflexión y puso en valor la familia que construyó a lo largo de todos estos años: “me siento feliz de tener una buena familia como la que tengo. Mi marido se siente contento, nunca quiere estar solo.

Siempre quiere que esté alguna de nuestras nietas, y siempre alguna viene para no dejarme sola con él. Yo pienso que eso es lo más importante en la vida, tener una buena familia, hijos que te apoyen y no te dejen sola. Y por sobre todas las cosas, tener salud, porque teniendo salud se tiene todo”, concluyó.

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