Necesitamos mejorar el etiquetado de alimentos

Necesitamos mejorar el etiquetado de alimentos

Para empezar a entendernos tenemos que decir que el 41 % de los adolescentes en nuestro país (Argentina) tiene exceso de peso.

Publicidad de comida chatarra

Como punto de partida consideramos que  la publicidad de comida chatarra obviamente tiene mucho que ver.

¿Cómo sienten  los jóvenes las estrategias de marketing? Indudablemente el marketing apunta a la vulnerabilidad de los jóvenes las publicidades se ven en la tele en instagram y redes en general, pero, también dentro del ámbito social que ellos se mueven por ej.   colegio, club deportivo.

Para evitar etiquetados engaños se impulsa desde FIC  @fic_argentina una reforma del etiquetado que fijaría y apoyaría criterios razonables de marketing de los alimentos que se comercializan.

Como primer paso destinado a proteger no solo la salud sino también el derecho a la salud es necesario avanzar sobre un etiquetado frontal de advertencia que permita identificar productos que contienen exceso de algún nutriente que podría ser perjudicial como exceso de  grasa sobre todo si son saturadas también azúcar y sodio.

Sabemos por la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud que en términos generales la población no lee los etiquetados de los alimentos y más aun no todos los que leen los etiquetados los comprenden.

Surge evidencia de otros países que ya cuentan  con un etiquetado de advertencia por ejemplo el de sellos negros ( Perú, Chile y México) que la compra de bebidas con alto contenido en azúcar disminuyó en un 24 % .

Sin regulación

No existe en el país una regulación específica que restrinja la publicidad y promoción de alimentos.

Es decir al no existir la regulación y patrocinio de alimentos y/o bebidas que podrían ser no saludables por contener altas cantidades de azúcares u otros.

La industria puede promocionar y patrocinar indiscriminadamente sus productos en todo tipo de entorno, por ej. el escolar.

Esta es razón suficiente para considerar que se necesita la intervención del estado. Necesitamos una nueva forma de etiquetado que basado en la evidencia científica haya demostrado ser más efectivo.

Que esto esté en la agenda política es fundamental.

Actualmente contamos con el código alimentario argentino que regula el rotulado pero este no tiene un encuadre, una mirada sobre promoción de la alimentación.

El etiquetado frontal no sería la solución a la tendencia a la obesidad en población en general pero sí sería el puntapié inicial para ayudar a regular fundamentalmente el marketing indiscriminado de alimentos no saludables.

Conclusión:

Muchas veces la gran variedad de productos que hay en el mercado contribuyen a la confusión y el engaño de los compradores.

Estamos en riesgo de comprar alimentos que podrían ser costosos y de baja calidad nutricional.

No nos olvidemos que el que está comercializando su mercadería va a tratar de seducirnos de una u otra forma;  para que su producto llame la atención y eso sigue siendo legal.

Mientras tanto no tengamos un etiquetado que pueda advertirnos es difícil distinguir entre lo que es veraz y aquello que podría ser engañoso.

Mirta Alegre Lic. en Nutrición. M.P. 022

 

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