A una década de la formación de Las Maras

A una década de la formación de Las Maras

El profesor Raúl Galván, destacado técnico de la Unión Austral de Rugby y que en la actualidad está al frente del equipo femenino de Chenque Rugby Club, es uno de los pilares fundamentales en la creación del rugby femenino en Comodoro Rivadavia y, en el marco de la URA, dialogó con Crónica y resaltó los 10 años de esta creación. Galván también está cumpliendo 47 años en el rugby.

El 20 de julio de 2010 se iniciaba la historia en Comodoro Rivadavia, con las primeras convocatorias y entrenamientos, y luego de dos meses de fuerte preparación, en septiembre se juega por primera vez.

El partido inicial fue en cancha de Portugués

Dos meses más tarde el grupo tenía una gran ansiedad por jugar, de aplicar en el juego lo que se estaba aprendiendo. “Hicimos un encuentro pero con el mismo grupo. Divididos por colores, rojo y bordó, que en realidad era el juego de camisetas que nos habían prestado. Y en cancha de Deportivo Portugués hicimos un partido amistoso. Realmente la aceptación del público fue muy buena. Fue lindo escuchar los primeros comentarios: -No, que van a hacer tackles, se van a camisetear. Le esquivarán a la fricción y al juego brusco. Pero una vez que comenzó el partido, los cambios de pases, los tackles, el line, todo, como si fueran veteranas. Eran solo exclamaciones de afuera cada vez que había un tackle, en las lindas jugadas. Luego los comentarios eran: ¿No, pero estas chicas hace cuánto que juegan? Los comentarios eran elogiosos. Las chicas dejaron todo. Demostraron que podían destacarse y con el tiempo varias estuvieron en concentraciones con la UAR”.

“Varias han tenido participación en la selección y para nosotros fue un trabajo despacio, de hormiga al principio y que nos llenó de orgullo. Logrando resultados con el objetivo alcanzado, pero siendo un solo equipo. Esto contagió al resto; al poco tiempo Deportivo Portugués tuvo su equipo femenino, luego San Jorge de Caleta Olivia, Pico Truncado, pero eran partidos de 15, no como se está jugando ahora de siete. Cada equipo tenía no menos de 20 jugadoras, un trabajo muy importante. En ese momento dejamos de ser el equipo representativo de la URA, porque había varios equipos. Luego, Las Maras pasan al Club Chenque, que fue la institución que le abrió sus puertas. Entonces estaban, Chenque, Portugués, San Jorge y Truncado. Así comenzamos con torneos una vez por mes, después Chenque abrió la posibilidad del Seven de las Playas”, cuenta el profesor Raúl Galván.

La necesidad de armar el femenino

“Se recibe a través de la Unión Argentina de Rugby y todas las Uniones del país que se hacía obligatorio la formación del rugby femenino, con vistas al 2016 que eran los Juegos Olímpicos en Brasil. Y para que un deporte sea olímpico tiene que tener las dos ramas, tanto la femenina y masculina. Y el rugby masculino era candidato pero no podía presentarse porque faltaba la rama femenina. Por esa normativa que impone la UAR, me convoca para hacerme cargo del rugby femenino y yo a su vez lo convoco a Miguel Donet, quien en su momento había tenido clases mixtas en el Club Santa Lucía. Pero no había tenido el eco que esperaba. Yo, teniendo conocimiento de esto, lo convoco para que forme parte de este proyecto”, resumió Galván.

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“Luego de planificar con Miguel Donet, pensábamos que por ahí sería muy complicado por el tema de la aceptación de las chicas. Esto fue en los primeros días de julio, pero a los 15 días teníamos como 30 chicas anotadas. Fue una cosa impresionante la convocatoria, el requisito era de 18 años en adelante. Sin techo de edad, por lo tanto teníamos chicas de 18, 25, 30, 35 años y edades variadas. Y comenzaron los entrenamientos, lunes, miércoles y viernes a partir de las 21.00 en cancha del Club Huergo, en la cancha de básquetbol. Arrancábamos primero con una charla de reglamento que la daba el Yeti (Di Matteo), luego hasta las 23.00 o más, de acuerdo a la predisposición de las chicas, hacíamos la parte técnica. Después se incrementó el horario, sábado a las 14.30 en el Liceo General Roca”, agrega.

El debut en el Nacional ganándole a Rosario

A fines del 2011 tuvieron la oportunidad de participar como selección regional en el Primer Torneo Nacional que se hace en Córdoba. “Nosotros no solo incorporamos chicas de Comodoro, de Santa Cruz, Las Jabalíes de Sierra Grande, hubo dos chicas de Neuquén, nos presentamos como selección regional patagónica. Y en el debut le ganamos a Las Granaderas de la ciudad de Rosario. De ahí en más fue creciendo el trabajo de los clubes, Truncado desaparece. En la actualidad tenemos 7 clubes con rugby femenino, con participación regional, provincial, nacional, incluso entrenando con el Club Calafate se logra por primera vez un campeonato regional, con participación nacional a nivel Clubes. Dejando bien sentado a Chubut en el mapa femenino del rugby. Luego lo hizo Portugués en dos categorías más”.

“El trabajo que nació como un desafío, ese relleno para el rugby masculino se transformó en algo palpable y cierto, que ha dado satisfacciones a todo el rugby argentino. Porque cuando comenzamos había chicas que recién estaban terminando la secundaria, algunas comenzaban el profesorado de Educación Física, como por ejemplo Daniela Soto, capitana y figura durante muchos años de los equipos de Chenque y Calafate. Hoy, es profesora de educación Física. Celeste Villagra se inició como estudiante y luego se recibió como profesora, con destacada actuación. Mansilla y Núñez, que comenzaban a estudiar, hoy son profesionales. Hubo chicas que eran mamás, hubo tiempo para el estudio y la participación. Llevaban el marido y sus hijos, la familia participaba. Y cuando uno tiene ganas y los objetivos claros se puede hacer, pero era un gran esfuerzo de las chicas”, expresa.

A una década de la formación de Las Maras

Cómo surgió el nombre de Las Maras

El técnico también cuenta cómo fue que nació el nombre de Las Maras, a ese primer equipo femenino de rugby. “Un día decidimos que teníamos que ponerle un nombre al equipo, para que esté más identificado, para llevar una bandera y hacer el hurra. Algo representativo de la región. Ahí surgió el nombre de Las Maras, Di Matteo nos dice, esperen que existe un equipo de hockey con ese nombre. Y como no estaban activos en el Club, estaba libre. Hablé con algunas de las chicas y dijeron que no había problema. Y así quedó el nombre, apareció una bandera, con una liebre venida a menos, con mucho corazón y con una guinda bajo del brazo. Y formó parte del ritual, eso fue a fines del 2010 o principios del 2011. En ese momento Chenque, de los 13 o 14 torneos que participó y 4 seven, obtuvo todos los campeonatos. Tenía entre 30 a 35 jugadoras, la cantidad también hacía a la calidad para los relevos en un año y medio. Después se hizo todo más parejo, se fue equiparando el nivel”, acota.

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“Creo que participé más con la guinda que con mi familia”

En este tiempo de pandemia el equipo femenino se apoya en el Zoom para la actividad física, en los clubes se trabaja mantenimiento pero con escasa actividad. Este año es una temporada perdida y no solo para el rugby. “En el 2019 Chenque estuvo segundo en el Seven, segundo igual en el Provincial, tercero terminó por diferencia de tantos en el local. Los resultados fueron satisfactorios, hubo mucha rotación de equipo. Sí una fuerte representación en el Regional con Deportivo Portugués y San Jorge. Pero hubo continuidad en los demás equipos. Fue un buen año de intercambio, cursos y encuentros”, asegura.

El rugby tiene una pasión que atrapa a la familia, de mucho compromiso, el Club pasa a ser la segunda casa, donde se invierte mucho tiempo y esfuerzo. “Todo lo que se recibe son satisfacciones a nivel espiritual, a nivel grupo y amistad. Por eso es tan fuerte el lazo, cuanto más da uno más se recibe. En lo personal hoy llevo 47 años en el rugby, como jugador de club, jugador de selección, entrenador de selección, como entrenador de rugby femenino, como capacitador, como personal rentado de la UAR durante cinco años dando cursos, charlas. Como jugador veterano, creo que participé más con la guinda que con mi familia, o el resto del entorno”.

“Hoy, se extraña muchísimo no tener rugby. El rugby es pasión, realmente es así. El rugby me formó en la vida, me enseñó a compartir, a sobrellevar situaciones adversas, como desempeñarme en distintos ámbitos. Y cuando una tropieza se sabe levantar. Y se lo debo a los maestros, excelentes personas que me lo supieron transmitir. Es la vida misma para nosotros. Y no me quiero olvidar de saludar a los maestros de rugby por todo lo que brindan, a todas las jugadoras que tuve la suerte de compartir y poder concretar anhelos, objetivos. Saludar a mis compañeros de rugby que son muchos, hago extensible también mi saludo a quienes alguna vez fuimos ocasionales adversarios. Agradecido por formar parte de mi vida”, dijo por último Raúl Galván.

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