Cannabis medicinal: para Carlos Jiménez “el gobierno debe pedirle permiso a la gente para comercializarlo”

Cannabis medicinal: para Carlos Jiménez “el gobierno debe pedirle permiso a la gente para comercializarlo”
Carlos Jiménez es el creador de un emprendimiento dedicado a una amplia gama de fitopreparados, entre los que se incluye el famoso aceite de cannabis.

Carlos Fernando Jiménez, el productor de aceite de cannabis de Epuyén que fue detenido en julio de este año y posteriormente liberado, en diálogo con Crónica habló sobre el preparado medicinal que produce desde hace cinco años. Jiménez fue crítico con el gobierno por el proyecto que pretenden sancionar sobre cannabis medicinal en Chubut y afirmó que “el cannabis es un patrimonio de la gente”.

“Puede parecer algo trillado, pero, el tema de la producción del aceite de cannabis es lgo que tiene muy mala fama. Hay muchos productos que no son de calidad, y como no hay investigaciones demasiado profundas sobre esto, la gente a veces no sabe cómo conseguir un producto bien hecho. Nosotros, en nuestro caso particular, tenemos un muy buen contacto con nuestros clientes. Pero esto es algo que no pasa en emprendimientos pequeños, que muchas veces no están siquiera etiquetados. También pasa que las personas a veces no saben usar el aceite. A veces pasa que un producto está bien hecho pero la gente no sabe cómo aplicarlo, por ahí usan dos gotas por día, no les funciona y lo tiran. Y en realidad tal vez necesitan una dosis más alta”, comenzó diciendo el creador de un emprendimiento de fitopreparados con base en la localidad cordillerana de Epuyén.

“La prohibición hace que el tema pierda mucha fuerza”

Jiménez no tiene dudas de que los allanamientos que se llevaron a cabo en las instalaciones de “Kairós” fueron un circo mediático. Se habló incluso de “el operativo más grande en mucho tiempo de tráfico de drogas” y se dijo que se secuestraron veintiún kilos de picadura de marihuana. El productor se defiende y sostiene que nunca vendió droga, solo sus productos. Además, afirma no fumar marihuana. También dice que en el lugar no había esa cantidad de cannabis. Respecto a la prohibición de la venta de aceites cannábicos en la provincia, planteó que “la prohibición genera una suerte de ocultamiento y hace que el tema pierda mucha fuerza. No me cabe duda de que hay producciones de muy mala calidad. Entonces, el lugar nuestro es muy mal visto.

Nosotros empezamos con esto antes de que se pusiera de moda. Yo empecé de casualidad, tenía plantas en esa época, pero yo no fumo. Dije, algo tenemos que hacer con esto, porque es algo que a futuro va a llamar la atención. Y de hecho así fue”.

Resultados contundentes

El productor puso el foco de análisis en los resultados que obtuvieron sus clientes con el paso del tiempo y los calificó como “contundentes”. “La gente probaba el aceite y me decía que era una cosa increíble, que tenían resultados contundentes. Al poco tiempo, empecé a hablar con médicos e investigadores que trabajaban con el cannabis. Al tiempo se empezó a hablar del tema y se veía venir que iba a explotar. Dejé el resto de las actividades de mi vida diaria y me empecé a dedicar a esto. Esto es algo que a la gente le cambió la vida para siempre, en forma rotunda”, resaltó el entrevistado.

“El cannabis es un patrimonio cultural de la gente”

Bastante crítico con el gobierno provincial, el productor de Epuyén se refirió al proyecto que el Ejecutivo desea impulsar sobre cannabis medicinal en la provincia y sentenció que “el cannabis es un patrimonio cultural de la gente. Hay familias que por tres, cuatro generaciones, han plantado cannabis y lo vienen consumiendo, de la forma que sea, recreacionalmente o medicinalmente, gente que no está enferma, que no es adicta, que nunca tuvo problemas de salud por esto, todo lo contrario. No pueden armar una empresa provincial antes de tratar la liberación total de la planta. Esto es un patrimonio del pueblo, primero que nada, tienen que pedirle permiso a la gente. Me parece que lo que hay que hacer en la provincia es trabajar la despenalización y brindar acceso a productos artesanales, que son algo muy anterior a la idea que tiene el gobierno ahora”.

Ministros que hablan y no saben…

Sin perder su tono crítico, Carlos Jiménez apuntó hacia los responsables del proyecto del gobierno y justificó su postura: “¿cómo pueden estar hablando de este tema, ministros que nunca vieron una planta?”, planteó. Además, aseguró una vez más que, sus productos no son dañinos para la gente y que las personas ahora reclaman los aceites que produce por un tema de salud, no por otra cosa.

“Nosotros tenemos una gran demanda, no solo en términos cuantitativos, sino por una necesidad de la gente. Hablo de personas que ya habían probado todas las ofertas que les habían ofrecido, que había pagado aceites importados de más de cien dólares. Yo de verdad no entiendo cómo pueden pensar que le estoy haciendo mal a la gente, no entiendo cómo esto puede ser mal visto por la ley. Me parece que hay derechos que hay que respetar, no puede una ley vulnerar un derecho, ese es mi punto de vista. Estamos hablando de personas que ya no toman los medicamentos que antes les daban, porque se dieron cuenta de que con el aceite mejoraban mucho más sus patologías”, sostuvo el entrevistado.

Además, resaltó que el cannabis es una economía muy prometedora para esta zona del país y tranquilamente podría convivir con una industria provincial, pero antes de que se dé el paso de la industrialización a nivel provincial, se debe dar el derecho a las personas de poder cultivar, capacitarse y tener buenos productos y emprendimientos pequeños con cultivos propios.

“¿Cómo pueden estar hablando de este tema, ministros que nunca vieron una planta? En contrapartida, tenemos familias que han cosechado el cannabis por cuatro generaciones y pueden hacer productos de excelente calidad. Hay gente que está en el área de salud y jamás vio una planta de marihuana. De pronto quieren absorber todo este conocimiento, esto es un crimen cultural. Hace cinco años que me dedico a esto, tengo cientos de buenas referencias, nadie se intoxicó con mis productos. La gente reclama el aceite porque les mejoró rotundamente su calidad de vida. Sinceramente, con todo el trabajo que me toma esto a mí, no encuentro una justificación válida a por qué tengo que estar dando explicaciones a la justicia. Además, una cosa es rendir cuentas y otra muy distinta es que me vengan a hacer un allanamiento y molestar a mis vecinos durante más de diez horas”, concluyó.

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