Una marejada para disfrutar en familia pese al tiempo de cuarentena

La tarde de domingo transcurrió de manera tranquila y teniendo en cuenta la cuarentena y la “imposibilidad” de reunirse en familia, movilizó a algunos vecinos a recorrer la zona costera para disfrutar de la belleza paisajística que ofrece el mar todos los días y un poco más cuando, como sucedió ayer, las olas rompían entre las rocas y se alzaban con una cortina de llovizna marina que dibujaba arco iris.

Las fotografías no se hicieron esperar, especialmente en el sector del mástil -prácticamente enfrente del Centro Cultural- donde pudieron hacerse algunas tomas realmente bellas con la Bandera Nacional flameando en lo alto, en medio de la espuma salitre elevándose sobre el murallón de contención.

El paseo en familia, a pesar de la fresca jornada, se transformó en uno de los momentos de escaparse de la cuarentena casera a la que obliga la pandemia y de, al menos por un rato, dejar de oír o de consumir las noticias que tienen que ver con el Covid-19, con la cantidad de contagios y hasta con los desenlaces trágicos que deja el coronavirus.

Sin dudas que estos momentos de paseos por la costa permitirán tener una nueva visión de lo que se pretende con la política de “mirar al mar”, una riqueza que siempre estuvo cerca, que ofrece una belleza que tantos otros reclaman y hasta pagan por ver.

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