Mablán, artesanos de sonrisas

Mablán, artesanos de sonrisas

Mablán, manos que hablan. Manos que cuentan historias y pasean por escenarios nacionales e internacionales. Manos que crearon Muñecos de Arena y Viento, Festival Internacional de Teatro y Títeres. Por primera vez una obra comodorense entra a la carpeta de espectáculos del Instituto Nacional del Teatro. Y es de Mablán.

(Por Flor Nieto) “Buscamos la sonrisa que empieza en la punta del pie, te traspasa todo el cuerpo y se dibuja en la cara. Nos encanta eso” dice Helvert. Mablán empieza con una sonrisa y un juego, un juego de palabras.

Mablán significa “Manos que hablan”. Comenzó de forma paralela en Comodoro y en Arequipa, Perú. Helvert Collantes Morán y María Martha Rodríguez tenían cada uno su propio proyecto y decidieron fusionarlo en Mablán. Participaron en encuentros nacionales e internacionales y crearon Muñecos de Arena y Viento, Festival Internacional de Teatro y Títeres. Con Ana Toledo y Esteban Sierra completaron el equipo artesano de sonrisas. Helvert nos cuenta la historia de la obra comodorense que hizo historia.

Mablán, artesanos de sonrisas

-Por primera vez una obra comodorense entra a la carpeta de estpectáculos del Instituto Nacional del Teatro y es de Mablán ¿Qué se siente?

-Cuando nos dieron la noticia la tuvimos que leer tres o cuatro veces. Se analizan a nivel nacional entre 500 y 600 proyectos y se seleccionan sólo 50. Cuando nos llega el acta dijimos: “Bueno vamos a tranquilizarnos, vamos a esperar una comunicación formal de parte del instituto” y a los dos días se comunican con nosotros. En ese momento estuvimos con la certeza de que éramos nosotros que estábamos seleccionados en la carpeta de espectáculos del Instituto Nacional de teatro. Ahí pudimos emocionarnos.

Quisimos emocionarnos al comienzo pero como nunca hemos transitado este tipo de cosas no sabíamos bien. Cuando nos escribieron un mail para confirmarnos la noticia ahí sí saltamos por los techos.

El actor actualmente está en Buenos Aires así que lo llamé y conversamos, hablamos un montón sobre lo que podría pasar, las puertas que abre estar en la carpeta. Estuve haciendo un relevamiento en esta pandemia para saber cuántos grupos somos. Pregunté si había algún grupo de teatro de la ciudad, de la provincia y me dijeron que no, que de Comodoro es la primera vez que hay un grupo en la carpeta de espectáculos del Instituto Nacional del Teatro. De eso nos enteramos hace una semana así que fue una doble sorpresa. Fue un mes y medio de ir acrecentando la emoción.

Estamos muy emocionados, fuimos preguntando de a poco, fuimos muy cautelosos. Muy poca gente se ha enterado por nuestra parte. Este es el primer medio con el que estamos conversando al respecto -risas-. Ni fotito de Facebook contando -risas-. Este es un inicio.

 

-Y hablando de inicios ¿Cómo surgió “Antedio 100 watts de realidad”?

-“Antedio” nace en el 2014. Esteban Sierra, que es el actor y yo, nos conocemos en un taller de producción teatral que se hacía en la Municipalidad y al final del año se hacía una puesta en escena. Ese año hicimos “Sueño de una noche de verano”. Cuando yo lo veo sabía que hacía un poco de teatro clown y vi una persona con 15 años haciendo unas cosas maravillosas.

A fin de año le dije: “¿Hacemos algo juntos? Yo sé que te gusta el clown y yo vengo del teatro de títeres pero ¿Por qué no mezclamos algo?” me dijo: “Hablemos otro día” y así pasó casi un año -risas-. Después decidimos fusionar pero quedar en una estética clara, que nos gusta la sonrisa, no la carcajada. La carcajada es una cuestión explosiva que sale de la cabeza para afuera, rápida, mientras que la sonrisa te atraviesa todo el cuerpo, es un sentimiento mucho más largo que una carcajada que es acción-reacción.

Una de las cosas más interesantes que pasa con la obra, que yo le digo que sólo podía mantener un área de confort y él me dijo: “No quiero hablar”. Él me dijo eso y le dije: “Bueno, no sé que vamos a hacer Esteban pero algo vamos a hacer”. Y ahí le dije: “Bueno ¿Qué historia quieres contar” y me responde: “La historia de un malo, de un bueno que rescata a una chica onda Western clásica”. Es así como empezamos a jugar creando varios personajes. Quedó un poquito de lo que él inicialmente dio como disparador.

Esta obra está llena de teatro de objetos de la mano de un clown muy sutil, muy bueno. En el 2015 se estrenó la obra y desde ahí empezaron a suceder cosas bellísimas. Ese mismo año nos presentamos en el selectivo provincial de teatro y él con 17 años tuvo la mención de actuación revelación. Nosotros no terminamos de creer lo que habíamos creado.

Mablán, artesanos de sonrisas

-¿Cuándo, cómo y dónde comienza tu historia con el teatro?

-Es muy graciosa -risas-. En 1997 empieza mi historia con el teatro. Yo crecí en el escenario en realidad, con mi madre que es bailarina entonces nací en un camarín prácticamente -risas-. y me quedé en el camarín hasta que pude distinguir algunas formas humanas así que me sacaron del camarín y me llevaron a la primera butaca.

Así pasé festivales enteros de danzas hasta que pude tomar la decisión de no ir más. A los 13 años tuve mi primera clase de danza contemporánea y en ese momento me dio tanta vergüenza ser el único entre tantas mujeres que no quise saber más nada ni de la danza ni del escenario.

Y en la universidad, como dicen: “No es amor al chancho es amor al chicharrón”, yo entro a teatro porque había muchas chicas -risas-. El director, Walter Chullo que actualmente se dedica al stand up en Perú, decía: “Hay que consumir distintos tipos de teatro y experimentar un montón de cosas”.

Yo no entendía nada pero estaba en el grupo para conocer gente. Me mandaron a una función de títeres, tenía 17 años. Yo quería romper el mundo, no ver títeres. Me enteré que una chica que me interesaba iba a ir entonces ni tonto ni perezoso compré mi entrada como para encontrarme casualmente. La chica nunca fue así que tuve que entrar solo pero fue tan buena la obra pero tan buena que al día siguiente busqué a mi mejor amigo y me dice: “¿Vamos a ver títeres?”. La función era de un argentino, el Titiritero de Banfield, que hacía su gira mundial.

Lo convencí. La cosa que terminó la obra y terminamos yendo a buscar a un tercer amigo para invitarlo el domingo para ver otra vez la obra.

Yo la iba a ver 3 veces, mi amigo 2 y no podíamos dejar a nuestro amigo sin ver la obra. Nos caló tanto a todos…a mí me hizo pensar seriamente en el lenguaje de títeres, que yo conocí personalmente a Sergio, el actor, hace 6 años. Unos amigos de Los Cuatro Vientos Títeres de Santa Cruz, lo invitaron. Como ellos conocen mi historia y le contaron que yo había empezado así. Lo traen a hacer una función, me lo presentan y me re contra emocioné.

Cuando les cuento a mis amigos todavía recordaban parte del texto de una obra que habíamos visto casi 20 años atrás. Igual debo decir que conseguí estar con la chica que quería -risas- pero mi motivación para el teatro era otra gracias a esa obra.

 

-¿Cómo surgen las obras de Mablán? ¿Tenés alguna favorita?

-Yo creo que “Antedio” es mi favorita. Es difícil, pero con “Antedio” llegamos a representar a la Argentina en el Mercado de Industrias Culturales en Colombia, donde de miles de carpetas eligen 10. Esto fue en el 2017. Uno no cae. Como director me importa muchísimo la fotografía, la construcción de lo que uno ve y eso es lo que destacaron. Después viene el texto, las acciones. Para mí es muy importante y fue como el reconocimiento de la visión y de lo que uno trabaja. Igual quiero decir que amo todos los proyectos, tenemos otro paralelo que se llama “El Laboratorio de Objetos”, que es un espacio donde los adolescentes experimentan con temas y materiales que nosotros les presentamos y tienen que generar una obra. Todas son bellísimas. Esos trabajos con ellos si no son el primer lugar, quedan raspando porque lo que hacen es maravilloso. Con Esteban lo empezamos.

Le dijimos: “Bueno Esteban con bolsas necesitamos hacer un cuadro de diez minutos y no tienes que hablar”. Logramos hacer una historia romántica marina con bolsas.

Después con un elenco hicimos una “Globo Rojo” que habla sobre la discriminación y la búsqueda de identidad, el disparador fue la película pero ellos le dieron una vuelta con globos sin ojos y sin texto. Tenemos una que se llama “La niña” planteada del escenario como objeto y queríamos dejar de ser dulces para ser incómodos, la consigna de esa obra era: si al final la gente se para y se va y no aplaude está bien. Literalmente, no celebramos hasta que se fue la última persona sin aplaudir. Otra es “Brota” que habla sobre las decisiones adolescentes, con tres personajes con contexto de cajas: traer cajas, llevar cajas, esconderse en cajas. Un concepto muy interesante con un elenco genial. El último que hicimos fue “Resplandor interno” que es el rescate del retroproyector como elemento escénico. Tenemos unas historias en sombras, arena, líquidos, siluetas, contando distintas formas de amar. Busca experimentar, no certezas. Podría hablar de todas pero esos dos son los proyectos que más me gustan del grupo porque además soy parte del elenco de Actitud Pandora en donde también están sucediendo cosas muy lindas.

Mablán, artesanos de sonrisas

-Hablando de Actitud Pandora, junto con Gonzalo Dato y Alfaro Valente, lanzaste “Intimísimo Streaming” ¿Cómo es hacer teatro en Internet?

-Ese es un capítulo muy interesante. Nosotros ya veníamos creando cosas, ensayando nuevas producciones. Actitud Pandora se transformó en un laboratorio de teatro, es genial lo que sucede ahí adentro.

La gente está yendo a investigar teatro, sumando toda la experiencia que tienen Gonzalo y Alfaro en el desarrollo de vestuario y caracterizaciones con más gente de teatro. Empezamos a hacer un proyecto que se llama “Íntimo”, los miércoles hacíamos teatro a sala llena, 40 personas. Teníamos cosas planeadas para este año y entramos en un momento de enojo, de decir “No, el teatro es solo esta comunión entre el público y el actor y no se va a poder hacer”. Empezamos a discutirlo, a charlarlo con otra gente, analizar el teatro e internet, el teatro y el video, y que el teatro online existe de antes, no es nada nuevo. Existen experiencias de 10 años atrás y antes también.

La diferencia está en que en ese momento era romper la estructura del teatro. Hoy en día, como estamos, romper las estructuras sería hacer teatro en la sala con las personas porque eso sería lo irreverente. Pero no, decidimos aceptar. La dramaturga del grupo Juana Finkelstein me explicó que este proceso se llama luto, de la negación a la aceptación y de la aceptación a ver en esto una oportunidad.

“¿Y cuál es el formato? Y no sé ¿Y qué vamos a hacer? Y no sé” y todo estaba lleno de dudas pero la única certeza era que queríamos hacer. Llegamos al primer episodio y la gente no puede tener la certeza de que si lo que está viendo es grabado, es en vivo, es hecho en Pandora, fuera de Pandora. Empezamos a encontrar en todo esto el lenguaje del teatro. Gonzalo Dato, el presentador juega un rol fundamental, va llevando la obra y esta ambigüedad de qué es ficción y que no. Es una especie de alma perdida esperando que llegue la gente, se generó un limbo. Esta es la ficción que estamos proponiendo.

Nosotros fuimos cambiando los formatos, fuimos cambiando las maneras, ya nos gusta lo que va sucediendo. Antes de empezar teníamos nervios, estaba sucediendo lo que sucede en el teatro y cuando terminamos, terminamos emocionados, como en el teatro. Cuando volteamos y quisimos escuchar los aplausos no se escuchaban, pero se veían las palmitas en YouTube. Estaban ahí. Fue genial. Era casi. Generamos un documento que se llama “Cómo ver teatro” en donde aconsejamos cómo ver el teatro. El teatro no se ve en tu casa comiendo porque en el teatro no se come, elige un lugar bonito, apaga la luz, deja el celular, quedate tú y la pantalla solos en un ambiente teatral para disfrutar esta función. Lo único que nos separa son kilómetros, pero la pantalla nos une. No voy a decir que es lo mismo ni que es una experiencia superadora porque no pero también se logran cosas. Será pasajera, se quedará, no lo sabemos. Es otra forma. Nada más.

 

-A partir de la pandemia surgieron formas distintas de ver, de experimentar ¿Para dónde creés que va?

-Desde Pandora nos informamos e hicimos todo lo posible por hacer el streaming y lamentablemente no es suficiente querer aprender.

Le hablamos a los chicos de Streaming Comodoro y se sumaron. A partir del segundo episodio salió mucho mejor. No nos gusta la sensación de: “Uh podría haber salido mejor”. Mejor gente que sabe. En Mablán siempre decimos de intentar encontrar a las personas que hagan su tarea. El error es querer hacer todo uno. Con los chicos de Streaming Comodoro hablamos de que no está mal contemplar la posibilidad, quizás si tu le dices a alguien de ir al teatro no vaya pero si le das la opción de verlo desde su casa quizás ahí sí. Por ahí estás generando un nuevo canal. En el primer “Intímo” participaron 40 personas, por streaming, en el primer “Intimísimo” teníamos 200. Nunca podríamos haber metido a 200 personas en Pandora -risas-. Fue genial en ese sentido. Y cuando se pueda a volver al teatro ¿Por qué no dar esa opción también? Pero también nos dimos cuenta de que cuando uno actúa para la cámara actúa diferente, hay otra lógica.

Otro concepto es teatro grabado, es como el video de “Artemio” que está en Internet hace 5 años. Hacer teatro de streaming pensado desde la cámara es otra cosa distinta. Igual creo que la única forma de saber qué puede pasar es haciéndolo.

 

-¿Qué le dirías a alguien que nunca vio una obra de Mablán?

-Que no va a ver teatro tradicional. Nosotros hacemos una de tantas formas de hacer teatro, que el teatro tiene muchos matices. Nosotros tenemos nuestra estética, nuestra matiz y somos una de tantas aristas. Lo interesante que tiene Comodoro, como te contaba, nosotros comenzamos a difundir un relevamiento que hicimos de los elencos de la ciudad, hay 15 aproximadamente porque seguro hay alguno más escondido por ahí que no pudimos encontrar. Y de esos 15 elencos deben haber 10 formas distintas de hacer teatro.

Yo creo que cuando uno va a ver a cualquier grupo uno tiene que ir con la mente, el cuerpo y la predisposición para aceptar lo que se propone. En nuestra propuesta es muy importante el tema visual, sensorial. “Antedio” fue una afirmación de esto, dura más de 40 minutos y él no habla. Hace cacofonía, onomatopeyas pero no tira un texto ¿Dónde está la fuerza? En lo sensorial. Para mí el teatro existe de mil formas y la que hacemos en Mablán es esta, buscamos la sonrisa que empieza en la punta del pie, te traspasa todo el cuerpo y se dibuja en la cara. Nos encanta eso. A nosotros nos gusta que, cuando hacemos teatro, le pase algo a la gente.

 

-¿Qué le dirías a alguien que quiere hacer teatro pero no se anima?

-La respuesta es que hay que animarse. Para mí el teatro es poner el cuerpo, si quieres hacer teatro pon el cuerpo. Sin embargo el teatro no solo es el actor, hay otras formas de poner el cuerpo y no poner la cara. El teatro es el vestuarista, el maquillador, el iluminador, la luz y el sonido son personajes dentro de la obra. Para nosotros es súper importante y si uno quiere hacer teatro también lo puede hacer desde ese lugar: el que se comunica a través de la luz, del sonido. Si no te atreves a dar la cara, puedes hacerlo de otra manera. Estamos acostumbrados a pensar en los actores y hay todo un equipo con especialidades distintas, así todo sale mejor.

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La pandemia no frena con la creatividad como herramienta. Helvert dice: “Como grupo queremos seguir acompañando a Actitud Pandora para seguir experimentando. Esperar en algún momento que se pueda recuperar el Teatro, estamos planeando el Festival de Astra. Ya presentamos un protocolo para la vuelta del teatro. Esperamos que vuelvan, poder ensayar y volver a juntarnos, retomar la obra y estrenarla.

Con “Antedio” es el momento más grande que tenemos. Queremos seguir mejorando. Es momento para ajustar porque este catálogo es una oportunidad que te abre las puertas a todo el país y países limítrofes” y destaca: “Mablán es un grupo de varias personas, siempre está Maria María Martha Rodríguez, Ana Toledo, Esteban Sierra, hay otras personas que entran y salen. Es un grupo abierto, tenemos un proyecto que se llama “Asistir” en el que acompañamos otros procesos de otras personas desde el grupo. Estamos abiertos a que más gente se sume. Si se trabaja y se hace teatro en comunidad, si se reconoce a los otros, es muy lindo. No quedarse en un grupo cerrado sino trabajar en conjunto.

Si bien tenemos ese orgullo de ser la primera obra de Comodoro en entrar en la carpeta de espectáculos del Instituto Nacional del Teatro, es una alegría compartida. Estamos visibilizando una forma de teatro que existe en Comodoro. Nos encanta sentir que representamos una de las maneras de hacer teatro y que estamos representando a Comodoro”.

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