Fue entregado en adopción y se reencontró con su madre después de 38 años

Después de 38 años encontró a su madre que lo había entregado en adopción, y ahora busca al padre biológico
Mario y su madre Aída Santander, quien vive en Neuquén, con la que se reencontró después de 38 años.

La historia de Mario “Negro” Fernández parece plagada de encuentros y desencuentros. Vive en Rada Tilly pero nació en Comodoro un 29 de enero de 1982. Su madre en ese entonces empleada cama adentro de una familia del barrio Roca, lo entregó en adopción.

Lo adoptó un matrimonio que no podía tener hijos y tuvo una infancia plena de felicidad junto a otro hermano Jorge, también adoptado. La cuestión es que Mario creció y supo la verdad.

Después de 38 años encontró a su madre que lo había entregado en adopción, y ahora busca al padre biológico
Mario Fernández y su hermana Mariela Vázquez en Esquel.

Quiso conocer a sus padres biológicos y su prima Verónica lo ayudó colocando sus datos en un portal de internet llamado “¿Dónde estás?”. Mariela Vázquez vive en Esquel y vio esa publicación un 12 de enero de 2019 y había datos concretos de su madre que revelaban una verdad que ella y sus hermanos maternos desconocían: hubo contactos y momentos emotivos entre Mario y Mariela, y también una visita de Mario y su padre adoptivo a Neuquén, donde conoció a Alda, su madre biológica (19 de junio de 2019) en un momento muy difícil para ella, ya que perdía por una enfermedad terminal a un hijo de 32 años. Esa fatalidad impidió en parte que madre e hijo dialogaran en profundidad sobre qué habían hecho en sus vidas, pero dejó las puertas abiertas al corazón.

Mario Fernández cerró una primera página de una historia que por décadas le fue esquiva y lo mantuvo en la incertidumbre constante; ahora quiere conocer a su padre biológico que por aquellos tiempos trabajaba en un taller mecánico de la ciudad.

Después de 38 años encontró a su madre que lo había entregado en adopción, y ahora busca al padre biológico

Buscando al padre que no sabe de su existencia

Alda Cristina Santander tiene actualmente 63 años y vive en Neuquén con otros hijos y nietos. Su hija Mariela tiene 43 años y tenía 5 cuando nació Mario en Comodoro, aunque desconocía la existencia de ese hermano porque a sus 5 años se había quedado en Esquel con sus abuelos maternos.

Después de 38 años encontró a su madre que lo había entregado en adopción, y ahora busca al padre biológico
Aída Santander junto a Mariela Vázquez, su hija. Fue quien ayudó a Mario a reencontrarse con su madre.

Aida vino a esta ciudad en el año 81 a trabajar como empleada doméstica a la casa de la familia Malinovsky sobre calle Colonos Galeses, en barrio Roca. En algún momento entabló relación con el hombre ahora buscado por Mario.

Dice no recordar el nombre o más bien no quisiera comprometerlo si reside en la actualidad en el sur argentino: ella tenía 25 años cuando nació Mario y lo entregó en adopción al matrimonio Fernández, él tenía o trabajaba en un taller mecánico y era algo mayor.

Por estos días recordó y le contó a sus hijas e hijos que era un hombre oriundo de la localidad chubutense de José de San Martín. Dijo también que este hombre tenía una hermana que había estudiado enfermería con Aida en Esquel y que actualmente tendría unos 80 años.

Y Alda dijo algo más a sus hijos: que el padre de Mario nunca se enteró que ella quedó embarazada de Mario.

(N. de la R.: La historia es aún mucho más extensa. Se procuró abreviarla. Está basada con el consentimiento de todos los protagonistas que tienen esperanzas de encontrar el eslabón perdido que falta).

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