Más tiempo en casa. Estimulación del lenguaje

Más tiempo en casa. Estimulación del lenguaje

En varios encuentros virtuales y foros de consulta, los padres manifestaron preocupación no solo por aquellos niños que vieron discontinuado su tratamiento fonoaudiológico sino también, los que notan que la falta de asistencia al jardín y el compartir con sus pares, podría ser causal de un “estancamiento” o retroceso en los logros lingüísticos de los niños pequeños.

El lenguaje no se enseña sino que se aprende, pero en los últimos años (los últimos 20 aproximadamente) es evidente el aumento de los problemas en la adquisición y desarrollo del mismo. No hay un motivo único o certero pero se presume que ciertos cambios comunicativos podrían estar generando modificaciones en el cerebro humano. Y en el día a día, los niños ya no juegan como antes (puede ligarse a cambios socioculturales: familias de menos integrantes o también falta de juegos en el barrio, en las veredas por una cuestión de seguridad). Las pantallas nos han invadido y esto ha venido a quedarse.

Negarlo sería necio pero no a todos los padres les resulta fácil o posible limitar el uso de las mismas. Los dispositivos no generan habilidades. No ayudan al desarrollo de la atención: el niño no espera, hay una especie de causa-efecto inmediato, toco un botón y la recompensa es en el instante, y eso no es lo que ocurre en un juego simbólico o un juego de mesa. Y la atención es un dispositivo básico para el aprendizaje, y tal como dijimos: el lenguaje se aprende. El uso ilimitado de la tecnología entra dentro de la “falta de límites”, de una crianza más desorganizada. Para que calme un berrinche, para que no moleste al hermano que posiblemente en este contexto esté conectado con su aula virtual o porque quizás los padres estuvieron muy ocupados y les da culpa un “no” como respuesta.

Pero si las condiciones están dadas, más allá de que al niño le pueda costar un poco más o un poco menos, adquirir correctamente el lenguaje, lo más fácil es hablar, ejemplificado: es más económico decir palabras que “arrastrar” al adulto hacia el objeto o llenarse de gestos y ademanes para lograr hacerse entender. En realidad la comunicación es lo que más nos importa. La misma es un concepto muy abarcativo y el lenguaje forma parte de ella. Comunicarse es transmitir intenciones. Si contamos con el habla para ellos, mucho mejor.

Los padres se dirigen a sus hijos permanentemente estimulando lenguaje como si alguien se los hubiese indicado o estuvieran entrenados. Y la verdad, sale de forma natural y espontánea. Modelan, refuerzan, apoyan … el niño observa, memoriza, entiende, interpreta, reproduce.

Luego, la relación con sus pares, un par de horas en el jardín también forman parte de todo este proceso.

Es por eso, que esta nota pretende ofrecer algunas recomendaciones o refuerzos (para el niño que está en plena adquisición del lenguaje, con o sin dificultades en el mismo), colaborando con  aquellos papás que se muestran preocupados por este cambio de rutina, por las horas de encierro, por la falta de intercambio social con otros pequeños, por el aumento del uso de la tecnología, por la falta de jardín, de momentos en la plaza…y porque no para los que manifiestan algún retraso en el desarrollo del lenguaje y no siguen un tratamiento o el mismo está suspendido.

·    Acentuar las palabras: sobre todo la más importante de la oración

·    Sostener la mirada

·    Usar frases cortas y simples

·    Reformular: repetir las veces que sea necesario

·    Hablar despacio y con una articulación clara

·    Usar gestos naturales y marcada expresividad para facilitar la comprensión y la interpretación del mensaje

·    No corregir, sino dar modelos correctos

·    Acompañar pequeñas acciones con un lenguaje descriptivo

·    No interrumpirlo y no completar sus frases

·    No adelantarse a lo que nos va a decir o suponemos que dirá

·    Usar de forma estratégica los silencios, generando expectativas y también evitando presiones si tarda en armar frases

·    Hacer habitual la lectura de cuentos

·    Propiciar juegos con intercambio de roles, “hacer de cuenta que…”

·    Jugar con onomatopeyas, con rimas, con canciones

Conclusión: el lenguaje es el instrumento de comunicación más importante que tiene el ser humano. Pero además su adecuado desarrollo es decisivo para la estructuración del pensamiento y la acción del niño, para reestructurar y regular su personalidad y el comportamiento con los demás. El entorno familiar es el contexto clave e insustituible para el desarrollo del lenguaje en el niño. Y como dijimos anteriormente, cuando todo está bien, el niño hablará. No obstante, ayudarlo y acompañarlo en el proceso es parte de su crecimiento integral. Esta etapa de confinamiento pronto terminará y si pudimos optimizarla generando más momentos de juegos, de actividades compartidas, de tranquilidad en casa, podremos decir que algo bueno nos dejó!

Lic. María Eugenia Fernández. Fonoaudióloga. M.N. 5813 – M.P. 106

 

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