Más de un siglo y medio sin San Martín

Más de un siglo y medio sin San Martín
Manuel Pizarro. El integrante del Instituto Nacional Sanmartiniano, en diálogo con Crónica se refirió a la figura del prócer argentino, en un nuevo aniversario de su fallecimiento.

Un poco de historia sobre el militar más importante de nuestra nación.
Mañana 17 de agosto se conmemora un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del General Don José de San Martín, “el Padre de la Patria”.

Muchos se preguntarán qué fue lo que hizo este argentino de padres españoles para merecer semejante título, o cómo fueron sus inicios y por qué pasó a la historia como uno de los militares más capaces e inteligentes de todos los tiempos. Manuel Pizarro, integrante del Instituto Nacional Sanmartiniano, en diálogo con Crónica se refirió a la figura del prócer argentino, en un nuevo aniversario de su fallecimiento.

Quizá por una coincidencia, Manuel Pizarro, un abogado con pasado en Comodoro Rivadavia y frecuente referente de la figura de San Martín cada vez que se evocaba la figura del Padre de la Patria en la ciudad petrolera, actualmente reside en Mendoza. Y es una coincidencia porque José de San Martín fue gobernador intendente de Cuyo durante cuatro años. A unos cuantos kilómetros de distancia, Pizarro atendió el llamado de este diario y reflexionó acerca del prócer argentino.

San Martín antes de ser San Martín

José Francisco de San Martín y Matorras nació en lo que en su momento era el Virreinato del Río de la Plata, en las misiones jesuíticas, un 25 de febrero de 1778, en la ciudad de Yapeyú. “En ese entonces, Yapeyú era la capital de lo que correspondía a las misiones jesuíticas.

Era una ciudad muy importante. Juan de San Martín, el padre de José, llegó junto con su esposa a la ciudad. Ellos eran españoles y habían estado primero en Buenos Aires, después a Juan lo destinan en Yapeyú como Teniente Gobernador. Tenía a su cargo todo lo que habían sido antes las misiones jesuíticas en la zona donde hoy se sitúa Corrientes. Ahí ejerció el mando político y militar y tuvo a su familia. José de San Martín fue el último de cinco hermanos”, señaló Manuel Pizarro en primer término.

Luego, cuando San Martín cumplió los cinco años, a su padre lo destinaron en Buenos Aires. El hombre que con el paso de los años sería conocido como “Padre de la Patria” realizó el colegio primario en la capital argentina y posterior a eso volvió a España junto al resto de su familia. Todos tuvieron que volver al país europeo porque Juan de San Martín había sido destinado ahí.

El padre del General era oficial del Ejército español. A los once años, San Martín ingresó como cadete al Regimiento de Murcia y comenzó su carrera militar.

“Básicamente, San Martín era lo que se denominaba un criollo, una persona nacida de padres españoles en América. Incluso era considerado de esta manera en los documentos de la época, él figura como ‘criollo’. Tanto es así que, cuando ingresa en el Regimiento de Murcia, en su legajo militar lo inscriben como ‘natural criollo nacido en América’. En España participa de varias batallas.

Pelea contra los moros en el sur de España, también contra los franceses en la Batalla de Bailén, cuando Francia invade la Península Ibérica. Regresa a Argentina a los treinta y dos años, en 1812, junto con otros patriotas al Río de la Plata. En el Ejército español llegó al grado de teniente coronel”, recordó el entrevistado.

La vida de San Martín en Argentina

Por otra parte, Manuel Pizarro analizó lo que fue la vida del prócer en Argentina y el camino que recorrió hasta regresar a Europa. Pizarro destacó la entereza humana de San Martín y rescató su ética y moral al recordar algunas anécdotas célebres del Padre de la Patria.
“Cuando San Martín llegó a Argentina, ya era un hombre grande, al menos para la época.

Te puede interesar
El Museo Ferroportuario celebró un nuevo aniversario

Tenía treinta y dos años. Por supuesto que, cuando llegó acá, el Ejército español ya no le pagaba por sus servicios. Entonces, lo que era en ese momento el primer triunvirato le empieza a pagar un sueldo. Algo anecdótico sobre él es el hecho de que, en su testamento, le reclama al Perú que le pague los sueldos adeudados. Él fue protector del Perú e incluyó ese pedido en su testamento”, señaló el integrante del Instituto Nacional Sanmartiniano.

La herencia de Alejandro

Otro dato que enaltece la figura de José de San Martín tiene que ver con el manejo que hizo de la fortuna de un íntimo amigo suyo, quien le dejó todos sus bienes una vez fallecido. Ese hombre se llamaba Alejandro María Aguado y había sido compañero de armas del prócer argentino en el Ejército español. Además, Aguado era un reconocido banquero.

Posterior a 1823, San Martín regresó a vivir a Europa y ya no regresó a Argentina. “Alejandro Aguado tenía una fortuna impresionante y nombró a San Martín como su albacea y tutor de sus hijos, es decir que él tenía que administrar todos sus bienes una vez que Aguado hubiera fallecido. San Martín le administra los bienes con una decencia increíble, no se queda con un solo peso”, destacó Manuel Pizarro.

Al regresar a Europa, José de San Martín vivió un tiempo en Bélgica y luego en Francia, país en donde finalmente moriría el 17 de agosto de 1850. A lo largo de su vida, siempre vivió en propiedades que alquiló, jamás compró una. “Eso también pinta un poco lo que fue la cuestión del manejo de dinero para San Martín, también el tema ético”.

Las batallas del General

En la actualidad, las hazañas que logró San Martín a nivel militar son estudiadas en Argentina y otros países. El ingenio de este hombre fue algo que sin dudas pasó a la historia, fundamentalmente teniendo en cuenta que fue una persona que hizo mucho con muy pocos recursos. “Pensemos que San Martín cruzó la Cordillera de Los Andes y dio dos batallas que hoy son estudiadas en la historia militar, como son la de Chacabuco y la de Maipú.

Destrozó al Ejército español, que era un ejército que tenía mil años de antigüedad. Tengamos en cuenta que el ejército que comandó San Martín tenía solo diez años de historia, porque se creó en 1810, y la batalla de Chacabuco fue en 1817, y la de Maipú en 1818. Es decir, la experiencia que podían tener esos soldados en comparativa a los españoles, era casi nula. Ahí es donde más se aprecia el genio de San Martín en la conducción”.

Luego de renunciar al protectorado de Perú, San Martín directamente se va al exilio. Casi veintisiete años después, falleció. Durante ese lapso, se dedicó a la educación de su hija y nietas.

Respecto a las campañas militares emprendidas por el prócer argentino, Pizarro destacó que “el cruce de Los Andes fue una campaña formidable, porque San Martín lo planifica día por día, punto por punto. Para que uno tenga una idea, él cruzó con mulas, pero tenía que llevar caballos, porque del otro lado, cuando se cruzara del lado chileno, había que dar la batalla y no había caballos disponibles en el Ejército chileno para que pudiera dar la pelea, y en ese momento la batalla se daba con la caballería.

Te puede interesar
Penta celebra 32 años de vida

Las rutas sanmartinianas que se usaron para el cruce fueron siete, planificadas con precisión digamos, exacta. El cruce de Los Andes inicia en enero de 1817 y termina el diez de febrero de 1817, casi un mes después. Y la batalla de Chacabuco es el día 12 de febrero, dos días después. Creo que estas cosas demuestran el ingenio militar que él tenía”.

San Martín y Belgrano, grandes amigos

La historia cuenta que Manuel Belgrano y José de San Martín fueron muy buenos amigos. Una anécdota en particular relata el esfuerzo que hizo Belgrano para repatriar a la esposa e hija de San Martín a Buenos Aires desde Mendoza.

“San Martín y Belgrano tuvieron una gran amistad. Se conocieron personalmente, hablaban sobre todo por carta. Hay una comunicación entre ellos que habla de esa amistad. San Martín le escribió a Belgrano muy preocupado porque su esposa se había quedado en Mendoza muy enferma y tenía que transportarse junto con su hija a Buenos Aires.

No era algo sencillo, en ese entonces, en nuestro país ya había casi una guerra civil abierta entre lo que iban a ser los unitarios y los federales. Quien le consigue el pasaje a la esposa es Belgrano. Belgrano le escribió una carta a San Martín diciéndole que las dos ya estaban en Buenos Aires y le lleva tranquilidad. Hablamos de cuestiones muy personales.

San Martín no podía hacer nada porque estaba en Chile, tenía miedo de que incluso detuvieran a su mujer o no la dejaran llegar a Buenos Aires, donde ella llega y después fallece”, contó Pizarro sobre los dos próceres de la Patria.

San Martín, un visionario de la salud pública

Por último, el referente del Instituto Nacional Sanmartiniano se refirió a la visión que tuvo el Padre de la Patria con respecto a la salud pública y recordó una campaña de vacunación que se originó cuando el prócer fue gobernador intendente de Cuyo. “Cuando San Martín fue gobernador intendente de Cuyo, en 1814, cuatro años después de la Revolución de Mayo, llevó a cabo la primera campaña de vacunación en Mendoza.

Hizo vacunar a la gente a través de los sacerdotes, los ciudadanos iban a los conventos a vacunarse. Me parece que esto viene a lugar con lo que nos está pasando en este momento. San Martín tuvo previsión a nivel sanitario. Creo que ahora, nosotros tenemos que apoyar más que nunca a los trabajadores de la salud, quienes están poniendo el cuerpo y el alma para combatir esta pandemia.

Pero también tenemos que resaltar a muchas otras personas que están trabajando, desde un chico que va a trabajar de repositor a un supermercado a un periodista, también las fuerzas de seguridad y la gente común.

Creo que en esto se ven los valores sanmartinianos. No hay mejor gesto de amor que el de dar la vida por el prójimo. San Martín siempre estuvo en esa línea”, cerró Pizarro.

Comentar
- Publicidad -