Oscar Ayala, de sparring de Monzón a entrenador de “Locomotora” Castro

Oscar Ayala, de sparring de Monzón a entrenador de

Cuando era un niño andaba con su cajita lustrando zapatos en Concordia (Entre Ríos), vendía diarios, revistas, hasta que cierto día su madre no pudo con su crianza y lo dejó en un instituto de menores. Casi a escondidas practicaba boxeo hasta que lo descubrieron en el orfanato; cuando salió tuvo y con el tiempo, tuvo la suerte de entrenar y aprender con Amílcar Brusa, ser sparring de Carlos Monzón, y descubrir y entrenar a Jorge Fernando “Locomotora” Castro. En la actualidad Oscar Ayala trabaja en la municipalidad de Caleta Olivia y sigue junto a su mayor pasión, el boxeo.

El técnico Oscar Ayala en los primeros años de su vida estuvo en el Instituto de Recepción y Clasificación del Menor, donde comienza su romance con el boxeo. Es un agradecido de la vida porque entrenó también con Amílcar Brusa y fue sparring de Carlos Monzón.

Oscar Ayala, de sparring de Monzón a entrenador de "Locomotora" Castro
“Estoy cerca de jubilarme y fui muy feliz con lo que hice en mi vida”, dijo el entrenador que vive en Caleta Olivia.

“Lamentablemente mi vieja no nos podía bancar, estaba sola, éramos dos hermanos y dos hermanas. Yo era un terrible sabandija cuando era chico, la vida de la calle la hice toda, vendía cualquier cosa en la estación de trenes. Creo que en la calle cobré más que en el boxeo, pero me las banqué siempre, pero por todos esos líos mi vieja me internó a eso de los 7 años. Y cada vez que jugábamos al fútbol siempre nos agarrábamos a las piñas en la cancha. Había un celador que nos cuidaba, cuando había peleas limpias no se metía, nos dejaba que nos diéramos unas buenas trompadas y luego nos mandaba a bañar”.

“En la noche no había televisión, nada. Nos daban de comer y nos quedábamos dando vueltas, parecíamos presos. Entonces el sereno nos decía, bueno agarren las toallas los que se tienen ganas de pelear, se las ponen en las manos y se dan. Las toallas quedaban llenas de sangre. Luego era bañarse. Un día ese hombre me dice, yo te estoy mirando a vos y tenés muchas condiciones para ser boxeador. Se llamaba Emilio Olivieri.

Entonces me pide “prestado” para llevarme a su casa y luego a un gimnasio, La Cantera, en Concordia. Bajo los árboles paraíso practicábamos pegándole a las bolsas. Entrené una semana y me hicieron debutar”, cuenta Oscar Ayala.

“Peleaba y volvía al instituto, era como estar en prisión”

Apareció la posibilidad de hacer su primera pelea y que le pagaran, Oscar Ayala, aceptó el desafío de subirse al ring. “En el anterior festival mi rival había hecho la mejor pelea, Tony Giménez de Gualeguaychú. Le di para que tenga y reparta, ni yo me había creído que había ganado. Todos me querían entrenar, pero yo tenía que volver, si estaba internado en el instituto. Nadie sabía. Un día el director que era un militar se enteró y me llamó. Me tenían limpiando los baños. Yo dije sonamos. Pero me apoyó, me dijo: -Cómo nos enteramos de esta forma, usted tendría que contar, nos dicen que pelea y anda bien, que entrena. Mire si le pasa algo. A partir de ahora usted va con una autorización nuestra. Firmé la autorización, ellos fueron los tutores. De mi campaña en Concordia pasé luego a Gualeguaychú (Entre Ríos), siempre internado. Cada vez que peleaba se escapaban los internados para ir a verme”.

“En Gualeguaychú existe un Club que se llama Racing Club y La Vencedora, ahí se llenaba cada vez que había boxeo, muchos pibes de los barrios. Anduve bien hasta que llegó una directora y me dijo que era mucha responsabilidad para tenerme, mi vieja trabaja en Buenos Aires. Pido el traslado y me llevan a Paraná. Me dieron permiso los militares, me hicieron pelear a la semana, anduve bien, me fueron a ver los directivos. Ahí era el internado que tenía una piecita especial, para mí solo, era menor de edad, yo tenía como 17 años entonces. En Paraná hice muy buena campaña”, cuenta Oscar Ayala.

“Estuve casi 5 años de sparring de Carlos Monzón”

Un día justo viaja a Santa Fe y tiene la posibilidad de conocer a Carlos Monzón. “En 1972 cuando Carlos Monzón estaba para pelear con Jean-Claude Bouttier. Yo le digo a mi entrenador Daniel Clarean, un excelente hombre, ponía siempre la cara por mí. Le digo que quería conocerlo. Justo sale un festival en Santa Fe, un fondo profesional, mi entrenador tenía que hablar con Amílcar Brusa, yo también iba a pelear. Me dice agarrá tu bolsito y vamos. Vos vas conmigo, quedate tranquilo. Ahí caigo en Santa Fe en la calle San Gerónimo y Garay, el gimnasio de Don Brusa. Mi anhelo era conocerlo a Monzón. Me quedé sentado en un banquito mirando, había muchísimos boxeadores, uno mejor que otro”.

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“Por ahí aparece Monzón. Y Brusa dice, este me parece que viene medio en pedo. Se cambia, yo lo miraba. Clarian le dice, Carlos te quiero presentar un pibito que te quiere conocer, Oscar Ayala. Y me lo presentan, pero era indio, indio. Y le preguntan a mi técnico, no se animará a hacer guantes con Monzón. Viene Clarian y me lo dice. Yo le digo, estás loco, lo admiro, este me va a dar de todos lados. No, dice que no te va a pegar. Hice guantes, solo dos round con Monzón. Con la admiración que le tenía no me salía una piña, se movía para todos lados y por ahí te sacaba una izquierda. Después que me dio unas buenas piñas, me dijo el negro, bien pibe, bien pibe”, expresa Ayala.

Su gran campaña como boxeador

Ayala como boxeador amateur hizo unas 72 peleas, se enfrentó hasta con Martillo Roldán, Jacinto Fernández, Ceferino Morales, entre otros. “Pero el salto lo doy andando con Carlos Monzón, él me pidió que lo ayudara, porque después yo le tiraba y eso le gustaba, yo era más chico pero con buena cintura. Él se ponía bien conmigo y con Rufino Cabrera, hice unos cinco años sparring de Carlos Monzón. Estuve con él en las dos peleas con Rodrigo Valdez, cuando peleó con José “Mantequilla” Nápoles estuve como 4 meses haciendo de sparring en Buenos Aires. Gracias a Dios tuve muy buena experiencia”, cuenta Oscar Ayala.

Oscar Ayala asegura que Carlos Monzón lo había elegido para hacer guantes con él en la película “La Mary”. “Porque me la bancaba y le tiraba también. Pero Daniel Tinayre, cuando me presenta Monzón, le dice que quería un boxeador más grande. Así trajeron a Roberto Aguilar de Santa Fe, un medio pesado y me dejaron en banda (sonrisas). Como boxeador profesional debuté en el Luna Park el 13 de diciembre de 1975, siendo sparring de Monzón, él peleaba con Gratien Tonna. Amílcar Brusa me hice debutar en el Luna en 69.100 kg, me fue muy bien. Luego volví a Santa Fe”.

“Salí campeón entrerriano, al tiempo me vine para el sur, con Pedro Velásquez, peluquero de profesión. Me habló del sur que se pagaba bien, en la época de YPF. El 10 de agosto del ‘79 debuté en Caleta Olivia. Brusa se había peleado con Juan Carlos “Tito” Lectoure, sus pupilos no podían pelear en el Luna. Juan “Martillo” Roldán fue el primero que se separó de Brusa y se fue a Córdoba, después yo que me vine al sur. Se enojó mucho Brusa, me mandaba a buscar, me quería mandar a Estados Unidos. Pero yo me quedé acá”, dice.

El debut de Locomotora Castro en Caleta

La esposa de Oscar es María “La Pantera” Romano, quien consiguió dos títulos argentinos como profesional y es técnica nacional de boxeo. También cuenta su relación con Jorge “Locomotora” Castro. “Como yo tenía la llave del complejo municipal en Caleta, entrenaba solo, el Negro Castro me seguía. Tenía 14 años y le enseñaba. Podes creer que entrenó tres días y justo se venía un festival, me acuerdo que fueel 16 Junio de 1983. Escuchá, vino una delegación de Trelew esa noche, peleaban con los chicos de Caleta. Daniel Macías, Roberto Guerrero y otros, faltó el rival del Daniel “Trompa” Arce.

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“El Roña fue el que más plata ganó en el boxeo”.

El viejo Duarte, que no podía hablar, me hace señas de hacerlo pelear al negro Castro con Arce, que tenía tres peleas. Dos ganadas por KO y otra por abandono. Yo le decía que no, que recién había comenzado. Y me insistió que peleara, lo cagan a palo y no viene más, me dice. Pero yo le veía astucia al negro. Le digo a Castro si se anima a pelear, me dice: -No sé. Y le digo que le pagaban 300 pesos. Y ahí arrancó, me dice bueno”.

“Subió a pelear y le digo lo de la mano izquierda, lo que le ensañaba en la bolsa. Le prestaron botas y hasta un pantalón, si nadie sabía que peleaba. Esa noche el negro Castro lo cagó a trompadas al Trompa Arce pero fue empate. Hoy Arce es mi compadre, pero sabe que esa noche cobró con Castro (sonrisas). El viejo Duarte estaba enojado con Castro. Al otro día lo encuentro fumando un cigarrillo, lo reto, después lo llamo, y le digo: -Anoche descubrí que serás el ídolo de Caleta. Jamás me olvido de eso”, cuenta como anécdota Oscar Ayala.

“Su relación con el Roña Castro”

Ricardo “El Tanque” Ibarra, dos veces campeón argentino, también lo preparó como técnico Oscar Ayala, le hizo la carrera al Raúl “Tigre” Cárdenas, al “Terrible” Constancio y obviamente Castro. “Yo me recibí de técnico nacional en la FAB, aprendiendo cursos en el CENARD y con Amílcar Brusa. Y siempre me cargaba, me decía ahí anda tu hijo pródigo el Roña Castro. Conmigo Castro logró todo, campeonato argentino, sudamericano, todo, la reapertura del Luna Park pelea con el “Puma” Arroyo. La revancha en Salta. Logramos dar con Cifuentes como manejador, Torneos y Competencias. Apareció luego Osvaldo Rivero, yo me junté con él, Castro solo hizo hasta segundo grado y no entendía de contratos”.

“El Roña siendo amateur cobraba más que un profesional, fue el que más dinero ganó con el boxeo, así lo despilfarró también. Fijate que después de la pelea con Reggie Johnson no me pagaba, pasó un mes y nada. Mi primera mujer fue a preguntarle si me había pagado y le dijo que con ella no había arreglado nada. Y que no me necesitaba más. Ella fue y metió la pata. Nosotros entrenábamos para pelear con Shinji Takehara. Después hablé con el Roña, estaba enojado, pero no pagaba, me dijo que no me necesitaba más. Pensó que Takehara sería fácil, tenía pocas peleas. Le avisé a Osvaldo Rivero, ahí puso a su hermano en el rincón. Parece que en esa pelea tenía que cobrar un millón, creo que solo cobró 200 mil dólares. Pero yo le manejaba todo antes de eso”, expresa Oscar Ayala.

Consultado Oscar Ayala cuál es la relación que tiene hoy con Jorge Castro. “Cuando me saluda yo lo saludo, sino no. Soy empleado municipal desde el año 94′, en el gimnasio tengo diferente tipo de gente gracias a Dios, contentos de trabajar conmigo. Hoy, aquí en boxeo, estamos como ustedes en Comodoro que no se puede hacer nada. El director me apoya en lo que hacemos. Estoy cerca de jubilarme y feliz con lo que hice en mi vida”.

El boxeo lo trajo a Caleta Olivia

Al llegar a Caleta Olivia luego de su debut en el sur se va a pelear a Río Gallegos. “Gané por KO en el primero y me iba a volver a Santa Fe. Me contratan para llevarme a Punta Arenas (Chile), Víctor Lillo le decían el Monzón Chileno. Le di lo suyo, lo llené de trompadas pero me la dieron empate. Después me contratan para pelear con un tal Alvarado. Yo cobraba en dólares, entrenaba en Gallegos, allá estaba Chucao Alvarado, el me llevaba, me dirigía. Hice cuatro peleas en Punta Arenas hasta le gané a Luis Muñoz excampeón chileno, no perdí ninguna. Estaba dedicado al boxeo y cobrando en dólares”, asegura Oscar Ayala.

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