El gobernador promulgó la ley de refinanciación de la deuda: “Comienza una nueva etapa” dijo

El gobernador promulgó la ley de refinanciación de la deuda: “Comienza una nueva etapa” dijo

Finalmente, después de idas y vueltas ya tiene fuerza de ley la norma que declara de prioritario interés para el Estado provincial la reestructuración de la deuda externa de Chubut.

Esto es así porque ayer el gobernador Mariano Arcioni firmó el Decreto Nº 706/2020 por el cual promulga la Ley II Nº 255 sobre la restauración de la sostenibilidad de la deuda pública provincial, que fuera sancionada el pasado jueves en la Legislatura.
El mandatario provincial expresó en sus redes sociales que “comienza una etapa de reordenamiento y reconstrucción del camino de crecimiento y desarrollo de los chubutenses”.

Un paso adelante

Y no es para menos la satisfacción del mandatario provincial. Es que la resolución del tema que se dio el jueves en la Legislatura, se venía demorando demasiado en medio de duras discusiones no solo entre el oficialismo y la oposición, sino -y sobre todo- en el seno del mismo bloque conformado por los diputados que accedieron a sus bancas en la misma boleta que la del gobernador.

En realidad, el tratamiento del proyecto de reestructuración de la deuda fue lo que desnudó las enormes diferencias que dicho “frente electoral” ya venía manifestando desde el minuto cero de la presente gestión de gobierno.

Muchos creían ver que los “aliados” que llegaron con el mandatario provincial pretendían “soltarle la mano” ante el cariz, cada vez más complicado, que iba tomando la crisis provincial, en un intento de despegarse de posibles consecuencias negativas que podrían terminar con una salida abrupta del gobernador. Lo dicho no es especulación, sino que se ha manifestado mediáticamente en varias oportunidades como expresiones de allegados a los protagonistas.

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Factores claves

Finalmente, la sangre no llegó al río. Y que ello no ocurriera obedeció a diversos factores. En primer lugar, casi todos coincidían en que la refinanciación de la deuda es una prioridad, aunque también se concordaba que por sí sola no sería de utilidad. Justamente, se diferenciaban en la forma en que se encarará el reperfilamiento y por la existencia de un plan de crecimiento y desarrollo sustentable.

Las diferencias, que en sí mismas no eran insalvables, se enturbiaron cuando comenzaron a mezclarse con los intereses partidarios personales, principalmente en el sector mayoritario con base justicialista, incluido el conformado por el partido gobernante.

Y fue ahí donde comenzó a tallar la muñeca política del intendente comodorense Juan Pablo Luque, sin dudas uno de los dirigentes hoy por hoy con mayor proyección en el universo político provincial. El jefe comunal apeló a su excelente relación con casi todos para ir convenciéndolos de la necesidad de pensar en el beneficio de la provincia en general por sobre los intereses partidarios. “Si la Provincia no sale adelante, todos los municipios se verán muy comprometidos” era, en resumidas cuentas, la base argumentativa.

A su peso específico propio Luque, gracias a sus aceitados vínculos con dirigentes y funcionarios nacionales, consiguió que el propio Gobierno nacional tuviera una mirada particular sobre Chubut en cuanto al auxilio necesario para no agravar la situación.

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También es cierto que el ala política de la gestión de Alberto Fernández bajó líneas precisas y firmes para que todo el espectro del justicialismo y aliados en esta provincia dejaran de lado sus diferencias, por insalvables que sean, y todos juntos se pongan a trabajar para dotar al Estado chubutense de las herramientas necesarias para comenzar el camino de su recuperación económica, financiera y social.

Esto último, claro está, excluye a los diputados de Juntos por el Cambio, conformado por dos radicales y uno del PRO. Sus decisiones obedecieron exclusivamente a sus convicciones propias, tal cual lo expresaron en el recinto legislativo. En el caso de los dos radicales, pese a sus amplias diferencias políticas con el oficialismo, decidieron dar su voto de confianza. El legislador macrista, por su parte, fue coherente con sus ideas que ha venido expresando en los últimos tiempos y lo plasmó con el único voto en contra.

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