“La cerámica: un acto de amor y compromiso del alma con la eternidad”

“La cerámica: un acto de amor y compromiso del alma con la eternidad”

Para el maestro Oscar Bóscaro esta manofactura es el testigo mudo del paso del hombre por esta tierra, de la que toma el material fundamental para modelar formas infinitas. Investigó y halló materia prima zonal.

(Por Marcelo Melo) El profesor Oscar Bóscaro, una eminencia en el arte elaborado en base a cerámica, ex director de la ENET Nº1, comienza narrándole a Dom que hace alrededor de una década que persigue un sueño, que además le encantaría que se transforme en una realidad: que la comuna comodorense alumbre una institución que forme ceramistas.

“Incentivar al municipio local para que se modele un Instituto de Cerámica Básico y Superior como lo tienen las demás ciudades circundantes. Tendría, además, el noble fin de evitar que nuestros jóvenes emigren”. Para el creador, esta escuela estaría dirigida a la formación de artistas, artesanos, que sirva además con un fin muy valorable y que, en estos tiempos, aportaría mucho: una salida laboral en microemprendimientos. Agrega que su consejo/ contribución no tuvo cabida en las autoridades locales y que “desconocen las contribuciones positivas de tal emprendimiento, tanto en lo laboral como en la formación de creadores.

Afirma que en este campo de recomendación “me está yendo muy mal, tuve la negativa de Daniel Vlemich (ex Secretario de Cultura), en el Concejo (Deliberante) los ediles Sampaoli y Cejas me lo dejaron stand by y pareciera que nadie desea invertir en cultura y educación” sostiene.

Con sus falanges embadurnadas por el noble material, confiesa que hace un buen tiempo alberga su gran sueño, un proyecto escrito para la creación de una Escuela o Instituto de Cerámica, que sea municipal, popular, con instalaciones fijas, acordes a las necesidades que conlleva. “Un lugar digno para futuros artistas, constructores, investigadores con un gran abanico: desde los más pequeños hasta formar expertos. La cerámica utiliza cuatro elementos de la naturaleza. En mi taller recibo a gente que desea trabajar el barro, cambiamos pareceres, los trasmitimos y crecemos, pero no se puede mentir a nuestros conciudadanos brindando talleres barriales sin darle la verdadera importancia de este oficio”.

“La cerámica: un acto de amor y compromiso del alma con la eternidad”

Arma contra la soledad

Ahora, cómo fue apareciendo la dedicación en don Boscaro a esta materia que se entrecruza con el arte, con la búsqueda creativa permanente. “Faltaban dos años para jubilarme en la docencia -luego de 32 años- y me preocupaba, ante el inminente cambio de vida, la soledad, el famoso: ¿ahora qué haré con mi vida? Y comencé pensando en las actividades que emprendieron mis mayores, mi padre, en los conocidos y busque ‘algo’ que me mantenga vivo y útil que pueda brindar, algo que aprender y apareció, recordando mi infancia y fue lo más simple: jugar con barro fue lo que me llevo a la alegría y la pasión”.

Pero nada cae del cielo como oportunidad, fue en la vecina villa balnearia a Comodoro donde encontró las coordenadas que lo guiaron y formaron en ese mundo que hoy lidera. “Siempre estaré agradecido al Taller de Cerámica de Rada Tilly, por la paciencia que me otorgaron y por las enseñanzas de los secretos del ceramista.

El uso del torno de alfarero fue abriendo mi mente y corazón, en una búsqueda, después me di cuenta que esa demanda es eterna, de enamorarme de este oficio tan arcano”.

No pierde tiempo y conecta su actual oficio con todo lo que le brindó estar llevando las riendas de la ENET Nº1. “La escuela técnica, en la que desarrollé buena parte de mi vida laboral, fue fundamental.

Luego de dos años de práctica, necesitaba mi propio espacio y comencé a armarme de máquinas que facilitaran la labor. Paradoja de la vida: el que supo construir mis ‘locuras’ y materializar mis sueños fue un ex alumno, fabricándome un torno de alfarero de velocidad constante, una tamizadora, una mezcladora de arcillas, el soplador de aire para el horno y otras necesidades”.

 

-Esta materia se considera fundamental para reconstruir el paso del hombre y sus culturas alumbradas.

-Siempre me fascinó la idea de pensar que, civilizaciones enteras, fueron conocidas y estudiadas por los restos materiales que se hallaban. Invariablemente, la cerámica es el testigo mudo del paso del hombre por esta Tierra. Todo eso es muy fuerte, me llevó a visitar cuanto museo encontraba, fotografiar las piezas y pensar que un ser humano tomó un trozo de arcilla, lo amasó, elaboró un cacharro, lo bizcochó y le puso sus sentimientos.

Y gracias a ella bebió y comió. Esta pasión artesanal se encuentra en el dicho: “hacer cerámica es un acto de amor, es el compromiso de nuestra alma con la eternidad”. Vivimos en una etapa de grandes transformaciones, pero el placer de usar tus falanges modelando el barro no podrá ser reemplazado jamás. Lo dijo Saramago en La Caverna, pareciera que cada dedo tuviera un cerebro pequeño que va modelando la arcilla a gusto.

-Tu trabajo no sólo se acotó a los materiales convencionales, sino que investigaste y producís con lo que provee nuestra zona.

-La pasión fue aumentando con el tiempo y me llevó a buscar arcillas, sobre todo de esta región que nos rodea, siempre munido con pico y pala. Tras innumerables fracasos, logré una mezcla de cuatro arcillas, que me permitió jugar haciendo piezas más grandes. Toda esa búsqueda y hallazgos, me llevó a construir un horno de mayor capacidad y eficiencia. Todo esta relacionado en la tarea artesanal y es una búsqueda constante, que siempre evoluciona en mí.

“La cerámica: un acto de amor y compromiso del alma con la eternidad”

Un Tano libanés

Oscar Alberto Bóscaro, nació en 1952 en Comodoro Rivadavia, hijo de inmigrantes italiano y libanés, confiesa que en esos tiempos “cuando la educación, salud y seguridad eran los verdaderos pilares de la sociedad”. Su primaria ocurrió en la Escuela N°2, el secundario en el Colegio Deán Funes y luego desarrolló 32 años de trabajo como docente -desde ayudante de trabajos prácticos, maestro de taller, docente de aula, vicedirector y director de la escuela técnica-.

“Al jubilarme me reinventé abrazando a la cerámica. Un inicio poco ortodoxo, comienzo a investigar arcillas, realizar cursos y aprender de mis propios errores. Mi conexión fue a través del torno de alfarero y he brindado cursos en algunas Instituciones. Realicé donaciones de murales y obras, a veces en soledad y otras con distintos artistas. Llevé mis trabajos a la Feria del Cantir España; Corferias, en Colombia.

Participó en ferias locales, provinciales y nacionales y se alzó con el primer premio “Salón de Artes Plásticas 2012”, con su trabajo “Viajero hacia algún lado”. Antes su labor fue destacada en la realización “Chubut Innova 2011” y colabora permanentemente con grupos que desean incursionar en la cerámica. “Trato de que este oficio tan arcano continúe brindando la paz interior, la esperanza y el sentir al hacer”.

“La cerámica: un acto de amor y compromiso del alma con la eternidad”

Tres décadas en la ENET 1

Uno de los establecimientos educativos que lo tuvo tomando decisiones concluyentes y cruciales fue la ENET Nº 1. Allí desempeñó funciones por espacio de 32 años, llegando a la dirección de la institución. Cuando dependía de Nación todo estaba reglamentado y funcionaba según criterios y fechas establecidas.

Y luego pasó bajo órbita del gobierno provincial “y nos invadió una especie de caos y las ordenes provenían de la Supervisión de Escuelas con ‘bajadas de líneas’ y ordenes muy diversas”, describió. Dice que estar al frente de alumnos fue un hermoso recuerdo pero se concretó justo cuando comenzaba a imponerse el Polimodal y los Trayectos Técnicos Profesionales, en ese tiempo fue que asumió el cargo de Director, lo que consideró un gran error .

“Error porque esa figura dependía de las órdenes que se daban, por lo general con políticas cambiantes, todos los años se improvisaba, idas y venidas en la currícula, enojo con Obras Públicas por refacciones que no se realizaban, docentes que no daban clase en complicidad con los alumnos, etc. Hasta que tuvimos los primeros egresados del Polimodal.

Después de siete años fue que creamos una bolsa de trabajo y, personalmente, iba a las empresas de la zona a ofrecer a nuestros egresados. El resultado fue funesto porque los empresarios no querían a los egresados con ese plan de estudios. En ese momento me di cuenta que estábamos engañando a nuestros alumnos y yo era parte de ese engranaje. Caí en un estrés profundo, renuncié al cargo y luego me jubilé. Lo que me llevo a renunciar fueron los sentimientos, la responsabilidad y el ver que nada podía hacer” .

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