El teatro envuelto por la pantalla

El teatro envuelto por la pantalla

La pandemia de COVID 19 tuvo un gran impacto en todas las artes y la dramaturgia no fue la excepción. Sin embargo, el teatro no bajó el telón ni abandonó el escenario. Hoy, siguiendo las tendencias, los elencos locales se reinventan a través del streaming. Integrantes de los grupos Salida de Emergencia y Plan Dionisíaco narran sus experiencias.

El teatro envuelto por la pantalla

(Por Marcelo Melo) “Esta platea solía tener público. El amado público (…) Ahora todo se ve tan solo. Eso me recuerda a aquellos tiempos en los que debíamos llegar temprano al teatro, quien llegaba tarde se quedaba afuera” repite hasta el infinito Orlando Ubieta en “Las Perritas”. Cámara mediante, su voz con reverberancia teatral inicia el mismo texto, una y otra vez, cada vez que le demos play al triángulo de Youtube en nuestra realidad pandémica de tecnología omnipresente.

Apenas aparecieron en el mercado, las cámaras filmadoras portátiles rápidamente fueron adoptadas por los realizadores teatrales. De mano o con trípode, las incorporaron para filmar los ensayos y analizar detalles previos a los estrenos que colaboren en mejorar las actuaciones.

Pero en la actualidad estas cámaras ocuparon otro rol, uno obligado por la aparición del COVID 19 que asola al mundo e impide las reuniones masivas: el de exponer la función. Surge entonces un género híbrido en el que coincide el “vivo” del telón en el escenario y en la pantalla. No se trata de un material grabado, lo que constituiría una realización audiovisual, una producción cinematográfica o un documental, por ejemplo.

“Los que hacemos estos experimentos no creemos que el teatro esté en el streaming, sabemos que está en el vivo y el acontecimiento, pero es una forma de continuar trabajando, es experimentación, es pensar colectivamente, es sobre todo continuar con nuestro trabajo. Y el espectador también sabe que es una experiencia distinta, mediada por la técnica, tal como si escuchara un radio teatro”, describió Natalia Arturo, directora de los elencos Salida de Emergencia y Plan Dionisíaco.

La primera transmisión del ciclo de teatro streaming Intimísimo fue el 20 de junio con la presentación de “Múltiples maneras de llorar a una madre”, de Natalia Arturo con la actuación de Mariela Garolini y “¿Vos me querés a mí? de Romina Paula, con la actuación de Silvia Araújo y la dirección de Aluhén Seguel. El 4 de julio tuvieron pantalla “Las Perritas” de Mauricio Kartun, con la actuación de Orlando Ubieta y “Fase Cero”, el unipersonal de Magali Stoyanoff.

Ayer se realizó una nueva edición del ciclo con “Amor: escena 2” de Cristina “Pony” Rojas, con actuación Daniela Fazio y “I love you Luisa”, de Patricia Rah. La consigna era darle continuidad a proyectos teatrales en tiempos de pandemia. “Seguir brindando una cartelera diversa para el público y sostener salas que hoy se encuentran vacías”. En ambos ciclos la transmisión fue abierta, pero los espectadores podían abonar las entradas sugeridas a “la gorra virtual” a través de Mercado Pago.

El teatro envuelto por la pantalla

Adaptarse a la virtualidad

Arturo cree que el streaming es una alternativa para seguir explorando colectivamente, una oportunidad para reflexionar. De esa manera surgió esta realización. “Con Mariela, veníamos trabajando en mis clases online y fue ella la que me planteó montar un texto que devino en otro más breve que escribí. Ahí, a partir de la propuesta de Actitud Pandora y Herbert Collantes, es que definimos que esta obra tendría éste cauce y propósito”.

“Como actriz fue un poco complicado trabajar con una pantalla de por medio, el teatro es vivo, es la mirada del otro, ya sea desde los ensayos hasta la presentación. Hubo ausencia de energías a las que estamos acostumbrados, como actriz te retroalimientás de la energía que flota en una sala. Pero la necesidad de trabajar y expresarse salteó todos los obstáculos y me adapté. Obviamente, no cambio por nada las tablas de un escenario y el calor de la gente.

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Mientras continúe esta pandemia, seguiremos explorando en esta modalidad de trabajo” narró la actriz Mariela Garolini, que inauguró el ciclo. A la hora de construir dramaturgia para emerger virtualmente, Arturo explicó a este diario que se plantearon un micromonólogo, que tiene su versión teatral para cuando puedan volver a las tablas. “Así surgió la historia de una mujer que odia el encierro en el que su madre la tuvo y termina extrañándola por el olor a desinfectante del baño del lugar en el que está”, detalló.

Cuando se le pide que indague en su interior, sensaciones y visiones que diferencien significativamente las posibilidades entre presentarse a público en el escenario y en esta novedosa y vía virtual, Arturo no dudó en enfocar que la potencialidad del escenario real está en el encuentro con el otro, la posibilidad de respirar, pensar y sentir juntos. “Esto es como el cine, ver una historia. Aunque sabemos -siguiendo a Mauricio Kartún- que el teatro hace siglos que no cuenta historias, sino que las condensa”, añadió.

Antes de entregar las primeras funciones pantalla mediante, fueron espectadores de una experiencia emanada en Córdoba, que mas allá de utilizar la videofilmografía por el contexto de la pandemia, comenzaron a realizar transmisiones streaming para expandir las posibilidades de este arte. “Fue el Tour Bineural Monokultur, que trabaja sobre el concepto del arte como experiencia, que invita a los espectadores a vivenciar una obra desde los sentidos. Esto también debería estar presente en el teatro, a veces nos vamos por el terreno de las ideas y no terminamos de integrar al espectador desde este lugar” especificó la directora.

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Propuestas que sobrevivirán

En estos momentos junto al grupo Germinacuentos está trabajando en un espectáculo de narración y otros con Teatro Truculento. Son muchas las ideas que están surgiendo, Arturo imagina que en cuanto se retome la actividad esta nueva modalidad seguirá coexistiendo con las tradicionales. Al mismo tiempo rescata el trabajo de Cecilia Perea en el Centro Patagónico de Documentación Teatral, y coincide con su colega Silvia Araújo en que el videoteatro enriquece la dramaturgia y la cumple también la función de archivo.

Para Arturo “sobrevivirán las propuestas que sean novedosas y que puedan entrar en diálogo entre una forma y otra. De otra manera, si solo es trasladar el teatro tal cual es a la pantalla, no creo que funcione, pero si se pudiera encontrar el fin de que quede registro o de llegar a más espectadores, quizá sobreviva. Como video-teatro no. El teatro, por tratarse de un arte en vivo: es irremplazable, el público lo valora por esta cuestión, como espacio de encuentro”.

Alfaro Valente, vestuarista y cofundador de Actitud Pandora, sumó su visión sobre cómo emergió este proyecto. “Aunque veníamos viendo que varios teatros de Buenos Aires recurrieron a la repetición de obras grabadas para conseguir el apoyo económico del público, todavía no estábamos convencidos de cuánta teatralidad podría tener. Y fue así como pensamos en generar un formato streaming que, aunque sigue sin ser teatro puro, trata de acercarse lo más que puede al instantaneidad con el espectador”.

El teatro envuelto por la pantalla

Teatro con empanadas

A la exposición fílmica de teatro, la actriz Silvia Araújo la define como una contradicción, “un oxímoron” sintetiza, ya que el teatro es sala y actores frente a público espectador, con directores y trabajo técnico detrás de escena.

“Teatro virtual, filmado o la variante que utilizamos para este ciclo, teatro streaming, es casi un oxímoron en sí mismo. Son intentos o tanteos para tratar de designar estas nuevas formas que adopta la teatralidad en este nuevo contexto. Y digo que son un oxímoron porque entrañan una contradicción de base, es decir, si algo define de manera palmaria al teatro es, justamente, la concurrencia de los cuerpos -tanto de los actores, los técnicos y el público- en un mismo tiempo y espacio, en una zona de experiencias y de construcción de subjetividades compartidas.

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Desde el momento en que se interpone un dispositivo tecnológico, que media entre los actores y el público, ya dejamos de estar en presencia de lo teatral. Me parece que hay allí una especie de trampa semántica en la designación del fenómeno.

Araújo es profesora en Letras por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), especialista en Literatura Latinoamericana por la UNILABrasil y formó parte del grupo teatral Contrapartida. Para ella la falta de presencialidad influyó en todo nuestro proceso. “Empezando por los ensayos ya que tenía que grabarme, enviar los videos a Aluhén, esperar a que los viera y, en base a eso, hacerme sugerencias vía audios de Whatsapp. Asimismo, la actuación también se vio afectada. En los dos trabajos presentados en el ciclo, tanto Mariela Garolini como yo, estamos casi inmóviles. Ella está de pie y yo sentada, pero en ambas se advierte una pérdida de las posibilidades expresivas del lenguaje corporal, porque al trabajar frente a una cámara fija, los márgenes de desplazamientos quedan restringidos al mínimo, a riesgo de quedar fuera de cuadro”.

Sostiene que también el código de actuación se ve alterado bajo esta modalidad. Por ejemplo el despliegue de la voz que en el teatro se tiene que escuchar hasta la última fila, cambia con la proximidad de una cámara. Araújo cree que el modo de actuación se vuelve mucho menos expansivo y más discreto en sus posibilidades expresivas. “Por último, si bien trabajamos en una sola toma de corrido y sin cortes, al ser en formato audiovisual tuvimos que recurrir a compañeros que manejaran herramientas de edición para producir un material que fuera lo suficientemente decoroso desde el punto de vista técnico, para su exhibición.

O sea, estábamos trabajando en otro lenguaje totalmente distinto y del cual los teatristas (actores, directores, etc.) desconocemos en su totalidad. Esto trajo aparejados problemas técnicos porque los archivos eran muy pesados y demoraban horas en enviarse y descargarse, lo que volvía muy engorroso el intercambio en el proceso de edición. A tal punto, que yo pude ver mi trabajo recién el mismo día que se transmitió”, detalló la actriz.

La recepción de la obra, es otro de los aspectos en los que la actriz hizo hincapie. Mientras que en una sala teatral se pueden pautar y manejar las condiciones de recepción de un espectáculo, en la virtualidad no hay forma de regular los comportamientos de los espectadores a la hora de favorecer la expectación de una obra.

“Un ejemplo muy divertido -añadió Araújo- fue que los organizadores, muy precavidos de esta situación, pusieron unas placas al comienzo de la transmisión con ‘instrucciones para ver Teatro’ en las que daban una serie de sugerencias del tipo: apagar la luz, desconectar los celulares, etc. En el preciso instante en que aparece la placa que advierte no consumir alimentos mientras transcurre el espectáculo, un espectador escribe en el chat de youtube: ‘Acá estamos esperando que empiece la obra y comiendo unas empanadas’.

Esto en el teatro no se podría hacer ¡Es buenísimo! Éste es, quizás, uno de los ejemplos más cabales para describir esa total desconexión que se da entre el público y las obras, por la distancia espacial y temporal que establece la mediación tecnológica. Si el teatro exige atención y concentración, en estas nuevas modalidades streaming, justamente, lo que se advierte es la dispersión de la percepción”.

En la nube: Podés ver el Ciclo completo Intimísimo en el Canal de Youtube de Actitud Pandora.

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