¿El sistema de salud argentino está en “jaque”?

Bonelli: “En términos epidemiológicos, la situación de Chubut es buena”
Analía Rearte. Directora nacional de Epidemiología y Análisis de la Situación de Salud.

Al ser consultados por las dificultades que puede llegar a tener el sistema sanitario argentino por el aumento descontrolado de casos de coronavirus, los funcionarios admitieron que, si bien es una situación delicada, se está trabajando constantemente para fortalecer la estructura de Salud. Analía Rearte habló además sobre los focos de contagio en lugares precarios y la vacuna que se quiere testear en el país.
En ajedrez, el “jaque” es una amenaza inmediata para capturar al rey. Es el paso previo al “jaque mate”, la jugada final que otorga la victoria a uno de los dos jugadores. Además, esta expresión suele usarse para dar a entender que algo está en peligro, en este caso, el sistema de salud argentino.

Al ser consultado por este tema, Lisandro Bonelli sostuvo que “sin dudas esta situación pone a prueba nuestro sistema, pero también creo que todos los argentinos tenemos que estar orgullosos de lo hecho a lo largo de estos cien días de cuarentena, respecto de cómo se ha fortalecido nuestro sistema sanitario.

Cuando empezó la pandemia, teníamos 8.500 camas de terapia intensiva, ahora tenemos más de 11.000. Lo mismo sucede con los respiradores, cuando comenzó todo teníamos alrededor de 5.000, y cuando finalice esto vamos a tener 4.200 más.

Es un esfuerzo enorme que hemos hecho todos los argentinos y son cosas que van a quedar a posteriori, que van a servir para que los argentinos tengan una mejor calidad de vida. Con el recurso humano pasa exactamente lo mismo, no solo nos fortalecimos en términos de equipamiento, sino también en recurso humano.

Ahora el número de profesionales es mucho mayor que antes”, planteó el funcionario.

Grandes focos de contagio

Analía Rearte, al ser consultada por los grandes focos de contagio en Buenos Aires y cómo se trabaja en estos lugares teniendo en cuenta las precarias condiciones de vida que hay, destacó el acompañamiento social que hay con las familias y el esfuerzo que se hace para que puedan cumplir con el aislamiento obligatorio.

“Esto no solo pasa en Buenos Aires, también sucede en otras provincias en donde las condiciones de hacinamiento propician mucho más la transmisión del virus. La realización del aislamiento es muy difícil, entonces se trabaja más fuertemente en la búsqueda activa de contactos estrechos. Búsqueda activa quiere decir que a estas personas se las puede llamar por teléfono para saber cómo están, si tienen o no síntomas”.

De todos modos, la médica epidemióloga resaltó la importancia de tener presencia en los domicilios de las personas al decir que “es algo mucho más eficaz porque hay síntomas que a veces la persona no puede percibir y en el cara a cara te cuenta en detalle. Ir a buscar los casos es mucho más efectivo.

Además armamos dispositivos para realizar los hisopados, ahí mismo, para que la persona no tenga que trasladarse. Trabajamos arduamente para generar una red para que el laboratorio funcione rápidamente y de esa manera poder aislar a los pacientes. Además se brinda mucho apoyo social hacia las familias que van a tener que quedar en cuarentena. Esto nos ha dado muy buenos resultados, tanto en la ciudad como en el conurbano”, recalcó la entrevistada.

Una luz de esperanza

En el transcurso de los últimos días se conoció la noticia de que en poco tiempo comenzará a probarse una vacuna contra el coronavirus en el país. Al respecto, la directora nacional de Epidemiología y Análisis de la Situación de Salud explicó que “las vacunas tienen un proceso.

Uno las hace en un laboratorio, las prueba en animales y después se tienen que cumplir varias fases de investigación clínica antes de poder largarlas al mercado. En estas fases, lo que se analiza es que la vacuna sea segura y no cause efectos adversos, de lo contrario, directamente ni se prueba. Una vez que está probada la seguridad, se pasa a la etapa de prueba de eficacia.

Esos datos todavía no los tenemos, lo que se está haciendo ahora es el primer ensayo clínico. Hay que llevar a cabo una tercera fase, una prueba no poblacional pero que sí se hace en grandes cantidades para evaluar qué tan eficaz es. A algunas personas se les va a dar la vacuna y a otras un placebo, que es otra cosa que no es una vacuna.

Ninguno va a saber qué se le dio, entonces, al final del estudio uno ve si las personas que recibieron la vacuna tuvieron mejores resultados que las que no la recibieron. Se miden los anticuerpos para ver cómo son los niveles a partir de la aplicación de la vacuna”.

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