Mujeres en el poder: la desigualdad para ocupar cargos públicos

Mujeres en el poder: la desigualdad para ocupar cargos públicos
Ana Clara Romero. La concejal por Cambiemos dijo que “en nuestra sociedad, más del cincuenta por ciento son mujeres. Entonces, me parece algo lógico que ese porcentaje esté genuinamente representado en la distribución de cargos públicos”.

Desde hace muchos años, en los distintos estamentos de gobierno se observa una fuerte desigualdad en la distribución de cargos públicos. Lo que se observa es que, normalmente, los puestos son ocupados por hombres en la gran mayoría de los casos.

En el caso de las mujeres sucede que se implementa desmedidamente el “vaya y pase”, porque no son muchas las que llegan a ocupar cargos de importancia. La raíz del problema tiene que ver con una cuestión patriarcal o machista. Durante años, la comunidad femenina luchó fuertemente para revertir esta situación. Si bien hubo avances, todavía falta mucho por hacer.

Para analizar este tema, Crónica se puso en contacto con Ana Clara Romero, concejal de Juntos por el Cambio, abogada y férrea defensora de los derechos de la mujer. La excandidata a la intendencia de Comodoro Rivadavia formuló fuertes críticas en torno a la cuestión y planteó que, incluso hoy, con todos los logros y avances que tuvieron las mujeres en el último tiempo para equilibrar la balanza de derechos e igualdad de oportunidades, todavía se observa, justamente, una gran desigualdad en lo que refiere a distribución de cargos públicos.

Pero la cuestión es más profunda y toca otras aristas. Hoy por hoy, hay quienes todavía piensan que las mujeres son las que deben ocuparse de las tareas de la casa, y que los hombres son quienes deben salir a trabajar para llevar el pan a la mesa. Este pensamiento, que lleva muchos años en el imaginario colectivo, tuvo, con el paso del tiempo, significativas modificaciones. Hoy la balanza está algo más equilibrada, pero se sabe que todavía queda mucho por hacer, mucho camino por recorrer.

“Lo que se viene verificando desde hace tiempo es que las mujeres ocupan muy pocos cargos públicos. Por ejemplo, acá en Chubut observamos que en el Superior Tribunal de Justicia no hay mujeres. Yendo al caso de Comodoro, tenemos solamente tres mujeres que ocupan cargos, el resto son todos varones. En todos los casos, se verifica que las mujeres ocupamos menos lugares de decisión. Si bien esta cuestión ha avanzado, falta mucho por hacer. Pienso que tenemos que apuntar a una paridad. En nuestra sociedad, más del cincuenta por ciento son mujeres. Entonces, me parece algo lógico que ese porcentaje esté genuinamente representado en la distribución de cargos públicos. Esto no tiene que ver con una cuestión de mujeres y varones, tiene que ver con lo que las mujeres pueden aportar al sistema, no es algo en contra de los hombres”, sostuvo la concejal de Cambiemos.

En la misma línea, Romero resaltó que la cuestión de las mujeres en el poder, en cargos de importancia dentro de la administración del Estado, tiene que ver con lograr la igualdad de derechos y oportunidades respecto a los varones, que son quienes históricamente vienen ocupando estos lugares. “Soy de la idea de que tenemos que cogobernar, codecidir, cocriar, cocuidar. Todos tenemos que estar integrados, pero en la misma proporción y con las mismas posibilidades. Miremos una foto en el diario y fijémonos cuántos varones hay en una mesa, el análisis es muy simple. Estamos hablando de datos objetivos, es una realidad y hay que entenderla. Lo que hay que hacer es luchar para que en los distintos espacios haya más mujeres. Hay una cuestión muy puntual, que incluso está estudiada, que indica que, por ejemplo, en las Cámaras de Diputados y Senadores las mujeres tienen más preparación, porque han completado más estudios que los hombres”, señaló la referente de Cambiemos en Comodoro.

El piso pegajoso y el techo de cristal

En otro tramo de la entrevista, Ana Clara Romero habló sobre dos planteos teóricos: el piso pegajoso y el techo de cristal. Ambas cuestiones refieren a pensamientos ortodoxos que existen en el imaginario colectivo y plantean que las mujeres deben ocuparse de ciertas cosas y los hombres de otras. “Esto es algo que se tiene que analizar desde instituciones intermedias, la escuela y otros estamentos”, argumentó Romero.

“El piso pegajoso y el techo de cristal son dos cuestiones que se verifican en la realidad, que no permiten a las mujeres, por más que estén capacitadas, acceder a otros lugares. El piso pegajoso tiene que ver con cosas muy puntuales, como por ejemplo esto de ‘tengo que tener un trabajo part-time porque tengo que cuidar a mis hijos’, o el hecho de que muchas mujeres luego de la maternidad no pueden reinsertarse en el mercado laboral. Es decir, una quiere avanzar pero no logra despegar. El techo de cristal es como la otra cara de la misma moneda. Hablamos de mujeres que han logrado avances en su carrera, ya sea en compañías o en la administración pública, mujeres que hicieron punta en lugares de decisión, pero no logran avanzar porque hay un preconcepto que plantea que no van a poder por sus hijos, o porque la carrera del marido es más importante”, explicó la abogada.

En esta línea de análisis, la excandidata a la intendencia de Comodoro se refirió al tema del cuidado, algo que ahora se plantea como “el nuevo trabajo”, que en realidad no es tan nuevo. Al respecto, la entrevistada destacó que esto es algo que debe trabajarse desde la política y que viene planteándose desde las organizaciones feministas. “Hay que avanzar fuertemente en la desfeminización del cuidado. Culturalmente, se considera que quienes tenemos que cuidar a los hijos somos nosotras. Y, si hablamos por ejemplo del cuidado de adultos mayores y analizamos el sistema de salud público, nos damos cuenta de que el setenta por ciento de los agentes de salud son mujeres, lo mismo el personal de limpieza y las mucamas. Esto es algo que no solo tiene que trabajarse desde la política, también tiene que tener un enfoque desde las instituciones intermedias, escuelas y otros estamentos. El cuidado es algo que debe ser compartido entre mujeres y hombres, entre padres y madres, abuelos y abuelas”, consideró.

“Hay que luchar para que el tema del cuidado sea algo que se adopte para mujeres y varones, que estemos en igualdad de condiciones, para que podamos disponer del mismo tiempo, para trabajar y capacitarnos de la misma manera”, concluyó la concejal de Juntos por el Cambio.

La expropiación de Vicentin

Por otra parte, Romero fue consultada por la situación de la empresa Vicentin y la maniobra del gobierno nacional para expropiarla. Sumamente crítica, la concejal de Juntos por el Cambio criticó al gobierno por lo hecho con la empresa cerealera y agroexportadora y planteó que “esto es algo que atenta contra el estado de derecho”.

“Lo que se entiende de todo esto es que están avasallando y pasando por encima todos los sistemas que tenemos instaurados para cuidar en general la propiedad privada y los derechos de todos los argentinos. Uno tiene que entender que esta época de pandemia, esta situación que estamos atravesando, no puede ser un ‘vale todo’.

Puntualmente, en el caso de Vicentin, la realidad es que hay mecanismos para poder dar tratamiento y encausar situaciones económicas complicadas como las que estamos atravesando. Hay concursos de acreedores abiertos, hay un síndico y un juez que está interviniendo. El Estado no tiene nada que hacer acá”, disparó Romero.

En la misma línea, la abogada planteó que, desde su visión, el cuadro se agrava más todavía si se tiene en cuenta que el Ejecutivo Nacional sacó un decreto y de forma inconsulta, de forma autoritaria. “Se metieron a dirigir una empresa privada cuando no se dieron ninguna de las hipótesis que son extraordinarias, excepciones en las cuales el Estado podría, por ejemplo, expropiar un bien privado.

Básicamente, lo que tenemos que tener en cuenta es que esto es ir en contra de los derechos de todos los argentinos, es ir en contra de todo nuestro sistema, y que si uno permite este tipo de acciones, mañana no sabemos con qué se pueden meter. El Estado no puede ser un pulpo que se meta en todos lados por decisión absoluta, unilateral e inconsulta. Hablamos de la voluntad del Presidente de meterse con una empresa privada. Nuestro sistema de derecho tiene mecanismos para administrar estas situaciones y para gestionarlas”, subrayó.

“Esto no tiene ningún respaldo, ni legal, ni fáctico ni técnico, es una barbaridad. Es un peligro muy grande y tenemos que estar atentos, oponernos a todo este tipo de maniobras, que lo único que hacen es destruir el estado de derecho. Las normas de gobierno deben cumplirse y los mecanismos de la democracia deben respetarse. Esto es un avasallamiento de todos los derechos y garantías constitucionales de todos los argentinos. Todos deberíamos oponernos a este tipo de maniobras. Creo que tenemos que salir adelante impulsando y conteniendo la inversión de los privados para dar y conservar las fuentes de empleo. El Estado no puede ni debe ser el único actor en este proceso. Pero para eso es importante que se brinde un mensaje de que las reglas para los que apuestan por este país se cumplen. Lo de Vicentin no es algo lejano, es un claro mensaje hacia adentro y hacia afuera del país de cómo vamos a encarar nosotros la salida de nuestra propia crisis”, concluyó la concejal.

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