Lo que se dice, lo que se interpreta y lo que deriva de “la verdad bajo la alfombra”

Hay 472 personas con aislamiento obligatorio tras regresar de zonas de riesgo de contagio
Myriam Monasterolo, directora del Área Programática Sur.

Dentro de lo susceptible que se encuentra la comunidad en general en el marco de una pandemia y de un estado de cierta tranquilidad, luego de la incertidumbre y el temor que provocó el retorno a Fase 2 de la cuarentena por los casos positivos detectados y de los resultados negativos que se van conociendo de numerosos sospechosos, va quedando como “residual” las posibles consecuencias de lo que se dice, o lo que se interpreta, dentro de las lógicas dudas respecto a la búsqueda del “caso cero”.
Los dichos del concejal Omar Lattanzio despertaron las más duras respuestas de diferentes sectores -locales, regionales y nacionales- y hasta la advertencia de acciones legales, como si se desconociera la existencia de prostitutas en Comodoro Rivadavia, tal cual ha sucedido históricamente en toda localidad portuaria o minera.

Quizás pudiera reprocharse los términos de los dichos, que fueron realizados en el intento de búsqueda de lo que se denomina como “caso cero” del brote Covid-19 que, de hecho, aún sigue siendo desconocido y se suma como preocupación a los contactos estrechos de quienes han sido detectados como positivos.

En esa evaluación de lo que se dice y lo que se interpreta, no menos delicado o grave debería ser lo que expresó la titular del Área Programática Zona Sur, Myriam Monasterolo, ya que si bien “naturaliza” la existencia de las prostitutas y no las estigmatiza de ninguna manera, con su anuncio de control -a través del trabajo sanitario preventivo- destacó que “nosotros hemos hisopado a las familias, novias, amantes y prostitutas; se ha hisopado todo lo que tiene que ver con los contactos estrechos de estas personas”.

En la información pública realizada ayer sobre los contactos estrechos de cada caso positivo, Monasterolo destacó que “entra dentro de la privacidad del paciente. Se arma una historia clínica y epidemiológica; se debe firmar un acta de confidencialidad”.

Tras los dichos, cabe preguntarse si el anuncio del trabajo realizado a “novias, amantes y prostitutas” no es violatoria, precisamente, de esa confidencialidad, de la privacidad que merece cada trabajador positivo en el marco de la investigación sanitaria ya que, tal como está expresado, da a entender que cada pescador afectado -o al menos, algunos- tiene novia, amante o prostituta conocida con quien se encuentra en Comodoro Rivadavia.

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