Mañana es un día para recordar y celebrar la presencia argentina en el continente blanco

A pesar del esfuerzo de gestión por enseñar nuestros derechos soberanos en la Antártida o por aprender parte de la historia argentina en el continente blanco y sosteniendo el axioma de que “no se quiere lo que no se conoce”, desde la Fundación Marambio se ha logrado al menos la conmemoración -cada 21 de junio- del Día de la Confraternidad Antártica.

Se ha sostenido que en el ámbito educativo, y teniendo en cuenta que el Día de la Antártida Argentina se conmemora en febrero, mes en la que las escuelas se encuentran dentro del periodo de receso escolar, “la importancia de la fecha y el valor de sus datos no se agregaban a las currículas educativas, por lo que no se enseñaba a los niños de todo el país que esa fecha se recuerda porque un 22 de febrero del año 1904, flameó por primera vez la Bandera Argentina en la isla Laurie, del grupo de islas Orcadas, actual Base Orcadas de la Antártida Argentina”.

Cabe agregar que durante más de 115 años los argentinos habitan en forma ininterrumpida en la Antártida, es decir, algo más de un siglo de los cuales “los primeros 40 años fuimos los únicos ocupantes permanentes, hecho que constituye uno de los mejores avales de nuestros títulos de soberanía en el área”, señalan desde la Fundación.

Se señala que “la mayoría de los argentinos no lo recuerdan o lo ignoran y es debido a que, para esa fecha, las escuelas permanecen en receso y no ocurre como con otras conmemoraciones patrióticas que son recordadas en el transcurso de nuestra vida, debido a que están en el calendario escolar ya que, lo que se aprende de niño en la escuela, difícilmente se olvide”.

Día de la Confraternidad Antártica

Hasta el momento y como respuesta a las gestiones de la Fundación Antártida, en varios estados provinciales se ha incluido en el calendario escolar el 21 de junio de cada año como «Día de la Confraternidad Antártica» que, cumpliendo las normas dispuestas, han fijado ese día con el objetivo de «promover la difusión y toma de conciencia con respecto a la importancia de la presencia de nuestro país sobre el territorio antártico».

El proyecto de ley nacional fue sancionado por la Cámara de Senadores de la Nación el 2 de julio de 2014 (Expte.S-2651/13), y pasó con media sanción a la Cámara de Diputados de la Nación (Expte.46/S/14), donde aún se encuentra demorado.

Los miembros de la Fundación Marambio aguardan que cuando hayan transcurrido estos complicados meses que nos afectan de manera global, la iniciativa sea tratada en las comisiones respectivas para que no pierda estado parlamentario.

Antecedentes sobre el proyecto de ley

El 21 de junio es el día más corto del año y comienza el invierno en el hemisferio sur; se conmemora el “Día de la Confraternidad Antártica”.

En ese día, los rayos solares caen perpendiculares a la línea situada en el Trópico de Cáncer, situado a los 23º 27’ de latitud norte (allí el sol está en cenit al mediodía).
En ese momento los rayos solares rasan el suelo en un punto situado en el Círculo Polar Antártico; al sur de este círculo que está a los 66º 33’ de latitud sur, toda la zona polar queda sumida en la sombra.

La noche dura allí 24 horas y por el contrario en la zona boreal, situada más allá del Círculo Polar Ártico en la misma latitud, pero del norte, queda iluminada 24 horas y no hay noche.
Para aquellos que han prestado y prestan servicios en Dotaciones Antárticas Anuales, es decir que permanecen un año en el Continente Antártico, el día 21 de junio es muy significativo, porque a partir de ese momento que se inicia el invierno, ellos comienzan a ser “antárticos”.

La Ley Nº 25.433 del 16 de julio de 2001 (Boletín Oficial Nº 29.689), los autoriza a aquellos que se encuentren en esa situación y habilitados por la misma, a agregar al grado y/o título que revisten, la expresión “Expedicionario al Desierto Blanco”.

El antártico argentino, que invernó por primera vez en la historia en el Continente Antártico, fue el entonces alférez de navío José María Sobral, quién permaneció en esas gélidas latitudes durante dos años consecutivos.

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