Creadores sin espectadores

Creadores sin espectadores

Aunque suene con versito, es una realidad latente para los creadores, sean del arte que exploten y provengan. La pandemia por el Covid 19 prohibió las reuniones masivas para evitar los contagios, lo que imposibilita la unión indispensable entre los artistas y su público. Cuatro creadores cuentan cómo viven a la espera el reencuentro e idean nuevas maneras de comunicarse.

(Por Marcelo Melo) Tranquilamente podría ser el argumento del guión de una película de ciencia ficción: artistas arriban a un escenario sin público y llevan adelante la función; los espectadores los siguen atentos vía internet desde sus moradas. Pero no, es una realidad de estos duros días paranoicos, ante la pandemia por Covid 19, que prohíbe las reuniones masivas. En el inicio de la expansión del virus como reguero de pólvora, era toda una novedad que algún que otro expositor invitara a visualizar vía redes sociales su nueva creación o alguna que otra intervención espontánea. En la actualidad, es una realidad imposible insoslayable.

Casi tres meses de iniciado el aisalmiento social obligatorio a muchos todavía les resulta imposible imaginarse sin un público en el que medir reacciones. Los atractivos de las presentaciones “en vivo” se diluyen, fuera de una sala la acústia cambia, la conexión creador-público queda mediatizada.

Un argumento une a los cuatro artistas consultados: están de acuerdo con evitar las reuniones masivas para evitar el contagio. El multifacético Elo Vazquez además posee un sala cerrada por la pandemia, el Kultural5; Shaman Herrera, el comodorense que tantos años años influyó en la escena musical platense, hoy radicado en la cordillera; Mariano Britos, quién desde el año pasado venía trabajando la exposición “El vaivén de las aguas” con fecha de inauguración el 16 de abril y debió cancelar.; y la muralista Carolina Barrientos, que aunque se pudiera pensar que las obras callejeras los artistas las logran en solitario y están a la vista de todo transeúnte, el tema es la creación: ya que las lleva adelante en forma colectiva.

Función virtual estreno

Comodoro ya tuvo un artista, que inauguró las presentaciones vía internet por Instagram, hasta cobrando lo que simbólicamente una entrada en una sala con el público asistiendo. El gran Elo Vazquez y su personaje Morrison, salieron a escena -pantalla mediante- y los aplausos llegaron vía mouse.

“Estaba viendo a mis colegas payasos, varios con realizaciones gratuitas y otros cobrando. Me propuse hacerlo y funcionó. Me acompañaron más que nada. Fue una convocatoria a la que se plegaron amigos, gente que me sigue por mi laburo en la radio” empieza acotando. Y funcionó. Narra que no posee cuenta bancaria y utilizó la aplicación Mercado Pago como boletería.

“Tres días antes del show ya tenía depósitos de quienes deseaban verme y habían pagado sus entradas. Había juntado cuatro lucas antes de plantear el show”. Enseguida entrega una autoevaluación de la actuación: “era la primera vez que experimentaba mediante esta herramienta virtual y con objetivos concretos. Pero soy muy autocrítico, a todos nos funciona la creatividad. Para mí no fue muy loco lo que expuse, me pongo un cuatro. Aprobé ahí, raspando”.

Con todas las salas cerradas obligatoriamente, el Kultural 5 no escapa a la realidad que hizo mella en los ingresos: talleres y funciones canceladas. La realidad de la pandemia también interrumpió otras ocupaciones que desarrolla. “Hago serigrafía, radio, en la que realizo la artística y siempre vendí publicidad. Pero, con la influencia del corona, se me cayeron los clientes”. Además, debió interrumpir las giras a otras provincias en las que lo contrataban asiduamente. Pero fue una motivación inapelable, la que lo llevó a generar esta producción.

“Cuando comenzó todo esto de la pandemia, no sabíamos hasta cuándo, hasta dónde y por dónde. Y la cuestión es que las cuentas no dejan de llegar, todos los impuestos. Además, mi hija está estudiando en Buenos Aires. Llegó un momento que dije ‘¡guau!’: pero me lo tomé con calma. No soy de los que piensan que esto es una conspiración, como dicen los desubicados, que esto es ¡comunismo! Es un virus que surgió y la mejor medida de protección, que se pudo implementar es la que se está llevando a cabo”. Su solidaridad lo lleva a pensar en el otro, se siente un privilegiado.

“Hay gente que vive en espacios de 4×4 y familias numerosas. Ahí pega duro y está el problemón. Y no se piensa en el otro, al changuero no le queda otra que salir a buscar su sustento todos los días o mueren de hambre. Aparte viven sin luz, con dengue ¡Oh cuidado el coronavirus! Ay sí, pero si ya la están padeciendo todas desde que nacieron…” Narra que su payaso Morrison le banca el 90% de sus quehaceres vitales.

“Me dije: tengo que plantearlo de alguna manera” y surgió la actuación via web, que le dio buenos resultados. “De repente, con este panorama, todo se canceló. Lo único que me quedó, fue producir la artística de la radio. Mi compañera Laura (English), es docente del primer rango y se está padeciendo esta situación provincial alarmante que recién terminó de pagar los salarios de marzo. Aunque esa, no era su entrada principal, sino su taller de arte Caracol y sus shows, es cantante, así que le ocurrió lo mismo, laburábamos juntos”, describió sobre el apremiante presente. Para Elo no hay situación mejor, que el ida y vuelta con el público, la que se produce en vivo y en directo. “Es imposible de comparar esa energía, el lenguaje, la cuarta pared… Vas percibiendo sus reacciones.

Con el clown se va más allá porque interactúas con la gente y te enganchás con alguien y lo hacés partícipe del chiste. Si la gente no se rió con mi primera improvisación, lo descarto, y lo que funciona lo guardo en mi archivo-memoria”. Del vivo regresa a su función en pantalla web. “En la virtualidad no hay feedback. Se da 50 segundos más tarde y si es que alguien responde al estímulo que proponés. No podés darte cuenta más allá de que sabés que funciona, porque ya lo probé en muy diferentes espacios: desde una villa, al Hotel Austral, o en una cena de diez ingenieros, siempre viendo cómo actuaba y qué proponía. Y en todos los ámbitos, en hospitales, entonces sé qué funciona y si lo propongo desde la pantalla sé que va a andar”. Finaliza contando que ahora tendrá función por Facebook.

Creadores sin espectadores
Mariano Britos y Shaman Herrera.

Tiempo para el replanteo

Nacido en Comodoro Rivadavia, Shaman Herrera estuvo agitando la escena platense durante más de una quincena de años. Hasta que cerca de dos años atrás tomó la decisión de regresar a la provincia y se afincó en la cordillerana Epuyen, para ver crecer a su amada hija Govinda en el bello entorno. Shaman no escapa a la realidad de que comparte con otros músicos que intentan sobrevivir sin recitales.

“Estoy viviendo gracias a que mi familia me ayuda. Es un momento muy jodido, soy un privilegiado por estar rodeado de un grupo humano que colabora mucho en estos tiempos de trabajo interrumpido”. “Todo lo que se esta haciendo, con la cuarentena está perfecto. No tienen que haber recitales, por lo que veo y proyecto, no soy muy optimista.

Pueden llegar a pasar hasta dos años sin realización del ‘vivo’, eventos masivos, subir a los escenarios con público enfrente. Será hasta que aparezca la vacuna. Aún con el negativo panorama que planteo, veo muy bien lo que se está realizando. Hay ciertas medidas que se tienen que tomar, ya que no corre riesgo sólo la economía, sino la vida. Y sin vida, no hay economía posible”.

El músico y productor va mucho mas allá, profundiza en que no hubo un momento tan propicio como el actual para tomar decisiones que la realidad obliga, continuar generando políticas culturales novedosas: virtuales, vía redes sociales, un circuito de cultura, en el que la virtualidad una tanto a artistas como al público. “El Estado tiene que apostar generar este tipo de medidas. No soy ‘mainstream’, ni nada por el estilo.

Vivía con lo justo antes de la pandemia, imaginate ahora. Estamos queriendo salir para adelante y esta realidad es un paredón. Hay que tomar medidas desde el Estado, para garantizar políticas culturales. Se pueden hacer un montón de cosas, como sistemas de monetización nuevos. Desde la cultura están planteados modelos muy antiguos, como SADAIC: son 10.000 empleados, 10.000 sellitos, todo está colapsado porque no se puede ir a registrar. Cuando recién empezás, es un dolor de cabeza, la mayoría de los músicos no están registrados en SADAIC. Toda la burocracia que se plantea hace que no fluyan los fondos. Por otro lado, hay plataformas para mostrar a los artistas, y de ahí la remuneracion, son los canales digitales, pero se estan haciendo desde plataformas extranjeras”.

Para Shaman, hoy la obligación pasa por privilegiar la salud por sobre la economía. Y recomienda ir mas allá, profundizar cuestiones que, en otros tiempos, alcanzaban sólo a soñarse. “Hay que hacer una refundación del país. Nunca hubo un momento más propicio que este, para las utopías. Esta es la oportunidad para volver a las raíces.

Es el momento para cambiar la mente, hacer la huertita, etc. Hay que volver a un pensamiento más conectado con la naturaleza. Es el tiempo para las utopías y concretarlas”. Su último show, antes de que empiece la cuarentena, fue con Soema Montenegro. “Es algo insustituible. Se extraña todo eso, pero defiendo más la salud y ya se dará. El Estado tiene brindar y cuidad la salud”, vuelve a insistir. Hace un tiempito, en su canal de YouTube estrenó la película del disco homónimo Shaman y Los Pilares de la Creación, dirigida por Manque La Banca. “Un disco que vino a quebrar con todo lo anterior. Muchos quedaron desconcertados. Al año siguiente comenzamos a filmar en 8 mm, con imágenes de La Plata, producción ejecutiva de Andrés Calamaro. Un mediometraje con la música de El Primero es el Último” finalizó.

Ansiedad pre inuguración

Venía trabajando fuerte desde hace más de un año para una exposición individual que ya tenía fecha de inauguración -16 de abril pasado- y que se transformaría, además, en el debut ante público. Integrada por fotografías, videos, lonas bordadas y cerámicas, la exposición quedó fuera de programación. Pero cuando se posee una personalidad constructiva y optimista, la cancelación no frustra al artista motivado: Mariano Britos. Sí, almacenó ansiedad, pero utiliza todo este tiempo de inactividad, al que obliga la cuarentena a guardarse, para continuar perfeccionándola, sumándole más y más creatividad.

“Después de tantos años de estar vinculado a la fotografía y al arte, más allá de mi compromiso con esto, nunca había realizado una exposición individual, la muestra se titula ‘El vaivén de las aguas’. Una producción particular, que interroga conexiones dialécticas entre la relación humana, la naturaleza y la construcción de vínculos y vaivenes implicados en una misma lógica de funcionamiento”, comienza relatando el creador.

Ahora, pandemia mediante, confía en poder abrir las puertas de la sala recién en noviembre, siempre y cuando no continúe este contexto que nos afecta a todos. Al igual que los demás artistas, que se encuentran sin poder exhibir el fruto de su imaginación y labor, Britos no utiliza el tiempo para tribulación alguna, sino para seguir expandiendo su faena de múltiples objetos, encadenados por un concepto común.

“Este encierro me permitió hacer ajustes, agregar cosas, quitar otras; veremos en el momento en que se dé el montaje, si volvemos a pensar algún cambio. En principio, puedo decir que no me afectó. Me ocupé, trabajando con el tiempo y el respeto que merecen estas cosas. La mañana se hace larga cuando estas cómodo, el sol entra y se refleja en los objetos de alrededor y todo se pone gustoso, sin distraerme con lo cotidiano”.

Y en esa reunión con su obra, el silencio no reina y le hizo vivir el recogimiento con actitud cuasi de goce. “La música es fundamental. Las primeras semanas de cuarentena fueron bellísimas. El taller compartido a pleno y muchas ocurrencias se iluminaban. Aparecieron nuevos criterios e ideas para sumar. También realizando tareas en el hogar, las que uno deja relegadas, con las que ahora logré cumplir”, confiesa mientras sonríe.

Regresando a la ansiedad disparada por no poder exponer en tiempo y forma, ya que una de las cuestiones a comprobar y que estaba impaciente por constatar, es lo que a todo artista le interesa de sobremanera: la reacción del público ante lo creado. Pero no tiene pensado, como otros han hecho, la tarea de volcarse al mundo de pantalla, exponer virtualmente, para mostrar lo realizado. “Tengo ansiedad por concretarlo. Aunque puedo manejarlo, ésto de no tener público dispara muchas ideas a otros, como trabajar en las redes. Pero es algo que aún no me satisface, a pesar de que las utilizo como todo el mundo. Alguien me dijo que trabajo en secreto y eso es verdad.

Prefiero el factor sorpresa, aunque algo voy mostrando, para ver qué reacciones tiene la gente. En una red, el público lo ve distinto, está la familia, los amigos, los conocidos, algunos no entienden del mismo modo que en el vivo presencial”. Para Britos, el contacto visual de alguien que entra a un espacio diseñado especialmente para una exposición, y observa las obras en directo, “genera otras sensaciones, va un texto curatorial, el acompañamiento de la gente que invitaste, al que se suma público que no conocés y que participa habitualmente de las muestras.

Toda esa energía que se apresta ese día inaugural es diferente, uno está predispuesto a eso”. Persistiendo en la comparación entre el “vivo” y la web, a a la hora de exponer, analiza lo que muchos de sus colegas le transmiten. “Dicen que este formato de exhibición está agotado porque las artes visuales han cambiado y siguen un proceso vertiginoso de mutación, ‘desorden y urgencias ´ que hacen que la industria cultural vaya obteniendo nuevas formas de ser pensadas, actuar y de producir. Pero, no se compara al momento de una presentación.

Es un eslabón sumamente importante dentro del arte. Todavía recuerdo la primera expo que vi en el pasaje Dardo Rocha de La Plata, es una oportunidad que nos damos”. A pesar que vacila en la no certeza, algo común a todo ser humano en este tiempo de pandemia global, finaliza narrando que “aunque trabajar en arte en la actualidad sea estar sumido en la incertidumbre, entre la duda y la contradicción, y qué le damos al ‘circuito’. No solo se produce porque se tiene una necesidad de crear y contar cosas a través de lo visual, también podría ser a través de un libro, pero hay muchas herramientas para esto y cada uno se las arregla como puede en definitiva” finaliza.

Creadores sin espectadores
Carolina Barrientos y Elo Vázquez.

El mural como hecho colectivo

La artista plástica Carolina Barrientos, muralista, comienza citando al autor David Siqueiros, su afirmación sobre porqué elegir la vía pública y no las salas de museos, para concretar sus aleccionadoras creaciones. Para el mexicano, tenían que ser admiradas por el mundo trabajador, por los obreros, exponiendo que el museo era la vía pública y ese el centro de atracción. “Pintaremos las paredes de las calles, de los edificios públicos, de los sindicatos y de todo los lugares donde se reúne la gente que trabaja”, referenciaba el pintor. La comodorense afirma que ese imaginario refleja el espíritu con el que sale a crear.

Se tiende a creer, generalmente, que el muralismo es el paciente trabajo de una sola persona frente a la pared lienzo y, que una vez concluido, la masa humana admira ese mensaje que ha dejado el autor en la vía pública. Carolina Barrientos cree fervientemente, que se trata de un hecho colectivo, concreta sus producciones acompañada, muchas veces por los alumnos, de los establecimientos en los que desarrolla su trabajo educativo.

A los 16 años concretó su primera producción, iniciando así un camino de crecimento y evolución individual. Hasta que reflexionó -y comprendió- que la pintura mural es un hecho que merece ser realizado en grupo. Claro, hoy -pandemia mediante- su actividad está clausurada, como la de cualquier artista que se nutre del ida y vuelta con el otro. “En este 2020, todos nos encontramos atravesando una situación muy particular.

Los artistas del espacio público no estamos exentos a las consecuencias de las restricciones, que plantea ésta pandemia. Y más aún nosotros, que trabajamos en edificios públicos, en escuelas, centros de salud, otros de promoción barrial. Y todo lo hacemos de forma colectiva”.

Ese trabajar en grupo es el que tiene interrumpido, como toda docente, hoy está fuera del aula, ya que están clausuradas las clases en todos los establecimientos en los que expone al frente de alumnos. Enseguida, su optimismo emerge, agrega que todo este ‘problemón’ de salud pública mundial, que no deja indemne a ningún país, afectando a unos más que otros según las políticas que toma cada uno, en algún momento concluirá y las paredes con sus alumnos e invitados volverán a ser vestidas por su arte. Y no deja de confirmar una actitud de los creadores. “Todo este recorrido en el tiempo, viene al caso para señalar que está situación de cuarentena que atravesamos: pasará.

El arte público no detendrá su camino, porque los hacedores culturales somos tozudos, a pesar de pandemias, por el no pago de salarios en tiempo y forma, por el descuido del Estado Provincial hacia sus docentes y demás empleados estatales”. Prieto agrega que, el Proyecto de Arte Público en la Escuela Pública, no es ajeno al contexto de la pandemia, ni al laboral provincial que antecede al inicio del Covid 19. Y que antes que explote, ya tenían armada la agenda de trabajo para la primera mitad de 2020. “Esperamos que pronto podamos comenzar.

Lo difícil es poder contar con la autorización para ello, ya que aunque tomáramos todos los recaudos necesarios, al depender de una institución escolar, y al estar todas las actividades presenciales suspendidas, no se nos permite”. De todos modos no se inmoviliza, lleva adelante la tarea -de una labor que va por su séptimo año consecutivo- de organizar registros y apelar a la herramienta que se está utilizando, para continuar con la comunicación con sus alumnos y colegas. “Presentaremos audiovisuales sobre la labor del Proyecto, los diferentes talleres y capacitaciones que lo precedieron, siempre desde el muralismo y las manifestaciones del Arte Público visual, en el Instituto de Arte 806. Todo se difunde desde nuestras redes personales y el proyecto en sí”. Destinado a todo el mundo, desde estudiantes universitarios y de carreras artísticas, a profesionales, trabajadores, profesores de artes visuales, que según la artista: “son quienes sostienen el hacer cotidiano del Proyecto, abriendo así el abanico de participación”, hace saber que conviven en su espíritu cotidiano dos cuestiones que emergen siempre en su lucha docente, tanto en el 2005 como en la actualidad: “mi hacer artístico y mi ser docente”.

No solo dedica su tiempo al Taller de Arte Público en el Instituto Superior de Formación Docente N°806, ha intervenido en talleres -de stencil, por ejemplo, con jovenes locales- convocada por la comuna local. “Siempre con fines estéticos y con compromiso social, nos manifestamos desde este lenguaje. Estos jóvenes se fueron convirtiendo, con el pasar del tiempo, en un grupo de trabajo y amistad, que se autodenominó la Comunidad del Sténcil, que realizó murales e intervenciones urbanas, complejizando sus producciones, combinando la pintura mural tradicional, con sténcil y pegatina”.

Por último, una tarea de gran entrega y solidaridad en un espacio donde está cercenada la libertad: fue convocada por la Secretaria de Cultura municipal, incentivada -además- por el ISFD 806, desarrolló talleres en contexto de encierro obligado. “En la Alcaidía Policial de Comodoro Rivadavia. Esta experiencia fue una de las más gratificantes en mi vida laboral, sentí que la docencia en Arte tenía un sentido transformador”.

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Costumbres y realidades: “La creatividad que ha emergido en este último tiempo de aislamiento es maravillosa, se ven entrevistas a artistas que no conocía, muestras virtuales de espacios que jamás pise, presentaciones, charlas, recitales. Y hasta obras de teatro. Está bien que suceda, pero creo que los artistas visuales sufren un poco todo esto. Es diferente a un músico, una banda, una obra de teatro, un escritor, no digo que no sufren, sino que lo manejan diferente.

Las pérdidas a nivel mundial son catastróficas. De todas maneras, todas estas ocurrencias pasan porque es como el cuerpo y la cabeza, que busca subsistir. No nos olvidemos que muchos viven de esto, aunque no creo que un actor pueda estar completo sin su público, así le deje unas monedas para persistir haciendo teatro en streaming. Entonces este encierro es difícil para muchos. Yo sigo aprovechando para leer nuevos materiales y pensar en una próxima obra, porque sé que necesito decir más, busco nuevas prácticas y reflexiono más sobre lo que hago. Los horarios se cambiaron y a veces pregunto en que día estamos, los días volaron, pasé mis vacaciones encerrado en casa y más, también pienso la muestra en otros espacios, en otras ciudades, para poder hacer que esta obra tenga un circuito de exhibición, ya que me interesa que se vea por un público ‘desconocido’ que espera que haya novedades (y sea su obra)”. Esperanza de gira de Mariano Britos.

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