En abril China se convirtió en el principal destino de las exportaciones argentinas

En abril China se convirtió en el principal destino de las exportaciones argentinas

Fue por las mayores compras de carne y por el impacto del derrumbe del intercambio con Brasil. En abril China se convirtió en el principal destino de las exportaciones argentinas. En este caso el coronavirus jugó a favor del país asiático: como nuestras exportaciones hacia esa región son básicamente alimentos pudieron crecer en medio de la pandemia. En cambio se derrumbaron las manufacturas de origen industrial que tienen en Brasil -jaqueado por el Covid-19 y las turbulencias políticas- su principal mercado.

El mes pasado las exportaciones a China alcanzaron US$ 509 millones y las importaciones sumaron US$ 411 millones. Las ventas al país asiático subieron 50,9% en el mes, mientras que las compras bajaron 40,9%. En cambio, las exportaciones a Brasil alcanzaron US$ 387 millones, una merma de 57,3% y las importaciones bajaron 45,4%, hasta llegar a US$ 519 millones, siempre según el reporte del INDEC.

El 66,8% de las ventas a China del mes pasado se concentraron en porotos de soja y en carne bovina.

Según los datos del IERAL, Argentina tiene 23% de participación de mercado en las compras chinas de carne bovina. “Si se logra defender esta porción de mercado podríamos estar colocando unas 480.000 toneladas, un 28% más respecto de los envíos del 2019”, plantean.

El analista de comercio exterior Marcelo Elizondo marca que en las compras chinas “hay una estacionalidad, porque la mayor parte de la exportación de productos de origen agropecuario se registra en la primera parte del año. Además, en plena pandemia el producto industrial está más afectado y los alimentos que se le venden a China son los menos afectados. Por eso hay un poco de excepcionalidad en los datos de abril”.

Mientras Brasil sigue empantanado en la pandemia, con pronósticos de caída de la actividad del 6% para este año, China, que fue la cuna del coronavirus, ya está volviendo a crecer.

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Con los datos de comercio exterior del año pasado, China representa el 12% de las exportaciones totales y Brasil implica el 17%. Hace seis años el país vecino era el 25%.

¿Puede China reemplazar a Brasil como destino central de las ventas argentinas? “Es complicado”, responde Elizondo. “Lo que nosotros les vendemos a los destinos remotos son productos agropecuarios y ahí entran los primarios, como los granos, y las manufacturas agropecuarias, como el aceite. En cambio a Brasil le vendemos productos industriales. Hay sectores como el automotor que son Brasil-dependientes.

El tipo de oferta que llevamos a Brasil es muy difícil de recolocar en otros mercados. Hay algunos mercados posibles en la región, pero al ser más chicos son menos atractivos. Además, a Brasil exportan muchas pymes a las que les es difícil llegar a mercados más lejanos”.

Para Elizondo con la crisis desatada por al pandemia las exportaciones totales del país caerían 10% este año. Para la consultora Abeceb la baja sería de 15%. Para que las ventas externas vuelvan a crecer “hay que mejorar la calidad. De ahora en más los principales mercados del mundo van a ser más exigentes. La Argentina tiene mucha capacidad de cumplir esa exigencia con las manufacturas agropecuarias. En la industria tradicional hace falta mucha inversión y mucha modernización de la oferta”, dice Elizondo.

Cuando se habla del crecimiento de las exportaciones a China uno de los cuestionamientos que surgen es que priorizar al mercado asiático llevaría a una “primarización” del comercio exterior. Para Elizondo eso no es necesariamente así. “Las exportaciones agropecuarias hoy son más del 60% del total, representan más de US$ 40.000 millones. Para mí no es un problema porque son productos son mucha tecnología incorporada. Incluyen agricultura de precisión, ingeniería agrícola, satelización y radares, siembra directa, entre otras cosas”.

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Una de las ventajas que tiene el sector agropecuario es que si bien es muy dependiente del clima -tal como lo demostró la sequía de 2018- a la vez tiene menos dependencia de los factores macroeconómicos.

“Tal como lo demuestran las retenciones crecientes y el tipo de cambio desdoblado, el sector tiene una gran capacidad de resilencia que claramente no tienen los demás”.

Emilia Calicibete, analista de la consultora de LCG, tiene reparos ante el rol de China. “Habría que ver como se reacomoda el mundo en términos de cadenas de valor, y como se inserta la Argentina en este nuevo contexto. Estamos ante un evento sin precedentes en el que se espera aproximadamente una caída del 30% en el comercio internacional que seguramente implique cambios estructurales. Es muy difícil saber como va a ser esa nueva dinámica, pero Brasil es un gran socio comercial y una vez reactivados los sectores que durante este tiempo estuvieron parados, no creo que vaya a ser reemplazado por China”.

En cuanto al empleo, Elizondo destaca que la producción agrícola genera cadenas de valor muy grandes. “Son los principales clientes de los bancos y de la cadena de transporte, entre otros rubros, y también son los grandes aportadores de dólares y de impuestos. El sector agropecuario genera más de lo que las estadísticas frías plantean”. Aún así destaca que “sería bueno que hubiera una evolución en otros rubros. Uno que tiene mucho para dar en empleo es la industria del conocimiento: software, servicios internacionales y consultoría”.

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