La mortalidad de crías de ballenas francas es la más baja desde 2003

La mortalidad de crías de ballenas francas es la más baja desde 2003

Según los resultados del Informe de la Temporada 2019 del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballenas Franca Austral.


Un nuevo informe difundido por el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) destaca que durante la temporada 2019 la mortalidad de crías de ballenas francas en Península Valdés fue la más baja desde 2003.

También fue inusual el número de hembras adultas que murieron con respecto a años anteriores. De un total de 17 ballenas muertas registradas, 10 (59%) fueron crías, 6 (35%) fueron hembras adultas y 1 fue una hembra juvenil. Diez eran hembras (incluyendo todos los adultos y el juvenil), 3 eran machos (crías), y no pudo determinarse el sexo en 4 animales debido a su posición de varamiento o su avanzado estado de descomposición. Los datos surgen de la 17° temporada de trabajo del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral (PMSBFA) en las costas del Área Natural Protegida Península Valdés. Su principal objetivo es estudiar cada ballena que muere en Península Valdés y alrededores para aprender sobre su salud y tratar de comprender las causas. A través de exámenes forenses se busca identificar posibles riesgos para la salud de las ballenas y evaluar su susceptibilidad a enfermedades, contaminantes y otras noxas, y de esta manera contribuir a su conservación a través de estrategias de manejo.

El Médico Veterinario Matías Di Martino, coordinador del trabajo de campo destacó los varamientos tuvieron una distribución muy inusual, “todas las crías fueron registradas en el Golfo Nuevo, mientras que las 6 hembras adultas y la juvenil murieron en el Golfo San José. Un antecedente similar de mortalidad de ballenas adultas lo registramos en el año 2005”.

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El Dr. Mariano Sironi, codirector del Programa, sostiene que es muy importante estudiar casos como este porque pueden ser indicadores de variables ambientales que afectan a los mamíferos marinos. En particular, y en ausencia de evidencia de lesiones traumáticas, es fundamental analizar el rol de las biotoxinas, las llamadas “mareas rojas”, midiendo los niveles de toxinas en muestras de tejidos de los animales muertos y relacionándolos con los niveles ambientales.

Por su parte, la Médica Veterinaria Marcela Uhart, codirectora del Programa, informó que el registro de las 6 ballenas adultas muertas en corto tiempo en una misma área, fue reportado durante la temporada a las autoridades de la provincia de Chubut. “Hemos estado en contacto con expertos nacionales que se encuentran trabajando en esta temática e investigadores internacionales, para intentar confirmar el diagnóstico de exposición a toxinas ambientales, a partir de las muestras tomadas. Contar con esta posibilidad es primordial para comprender cómo impactan estos fenómenos en la conservación de las ballenas francas y de otras especies”, sostuvo la investigadora.

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