Los miembros de la conducción de la CGT compartieron su preocupación por la crisis económica

Tras cuatro horas de reunión, en la que discutieron por el reparto de fondos para las obras sociales, se acordó pedir la prórroga del decreto que prohíbe despidos y suspensiones.

La CGT propondrá al Gobierno la creación de un comité de crisis junto el sector empresarial, las organizaciones sociales y la Iglesia para coordinar alternativas dirigidas a reactivar la economía y también pedirá la prórroga del decreto que prohíbe los decretos y suspensiones, además de un mecanismo que le asegure mantener reuniones semanales con los funcionarios nacionales.

Las decisiones surgieron de una reunión de cuatro horas que mantuvo la mesa chica cegetista con dirigentes del consejo directivo y sindicalistas invitados, en la que se debatió la situación socioeconómica y se lograron superar las tensiones internas que se habían generado por el acuerdo logrado con la UIA para suspender trabajadores y el reparto de fondos de las obras sociales.

Este último punto fue el único que generó un áspero contrapunto entre algunos gremialistas que cuestionaron el criterio sugerido por la CGT a la Superintendencia de Servicios de Salud para distribuir a fines de abril $4.000 millones del Fondo de Redistribución, una parte de lo que el Estado le debe a las obras sociales en concepto de reintegros por tratamientos de alta complejidad.

Tanto en marzo, con $2.800 millones, como en abril, con esos $4.000, el reparto dispuesto por la Superintendencia beneficiaba a la obra social de los Camioneros en desmedro de otras que pertenecen a sindicatos más grandes o a obras sociales chicas que han crecido porque hicieron acuerdos con prepagas y sirven de “vehículo” para que los trabajadores deriven hacia allí sus aportes.

Pero a fines del mes pasado la CGT se quejó ante Eugenio Zanarini, titular de la Superintendencia, y le propuso un criterio más equitativo de distribución. Esa propuesta cegetista fue la que varios dirigentes cuestionaron en la reunión de esta tarde, en la UOCRA, en avenida Belgrano al 1800.

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Más allá de este problema, que la conducción de la central se comprometió a resolver en los próximos pagos a las obras sociales, el eje del encuentro fue un repaso de los innumerables problemas que existen en distintas actividades por el parate económico que ocasiona la cuarentena.

“Es tan importante el cuidado de la vida de la gente como amortiguar el impacto de la crisis económica entre los trabajadores”, sintetizó un sindicalista la postura que predominó en la reunión.

Por eso se acordó proponerle al Gobierno la creación de un megacomité de crisis, con otros sectores empresariales, sociales y la Iglesia, con la expectativa de que tenga “el mismo rango y la misma importancia que el comité de epidemiólogos” que asesora al presidente Alberto Fernández, para consensuar una estrategia de reactivación económica.

Hasta ahora, el comité de crisis que integran el Gobierno, la CGT y la UIA se reunió sólo tres veces, una de manera presencial en la Casa Rosada y las siguientes dos por videollamada.

De la misma forma, la CGT quiere que esa experiencia sea la antesala de un comité pospandemia, que deberá constituirse cuando se salga de la cuarentena y sea también necesario “acordar medidas de manera tripartita para poner a la Argentina de pie”, como explicó un miembro de la central obrera.

Estas propuestas serán conversadas en las próximas horas con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, para que luego sean elevadas al Presidente.

Entre los presentes a la reunión de la UOCRA predominó la preocupación por la debacle económica y hubo coincidencia en que “no se observan medidas de ayuda más profundas” por parte del Gobierno: uno de los ejemplos de la “insuficiente” fuerza del auxilio estatal que surgió en el encuentro fue que sólo el 40% de las empresas en crisis habría podido acceder al programa de Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción (ATP), por el cual el Estado pagó la mitad de los sueldos de abril.

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Para evitar estos desajustes entre las intenciones de la Casa Rosada y los hechos, la dirigencia de la CGT también propondrá a Cafiero y Moroni que se instrumente un sistema de reuniones semanales para compartir información y hacer un relevamiento de aquellas áreas donde se traba la ayuda.

El acuerdo entre la CGT y la UIA para suspender trabajadores finalmente no ocasionó discusiones entre los sindicalistas, pese a que algunos tenían previsto plantear sus quejas porque un grupo de la central obrera avanzó con ese pacto sin consultar al resto de sus colegas. En las cuatro horas de reunión se brindó información sobre el tema y se aclaró que se trata de una “herramienta” que los sindicatos pueden usar como piso salarial para sus negociaciones porque el acuerdo marco contempla el pago del 75% del sueldo neto al personal suspendido por no tener tareas.

Al encuentro de la UOCRA concurrieron además de Martínez, el antifitrión, los cotitulares de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, además de los miembros del consejo directivo Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, Mario Calegari, Víctor Santa María, Julio Piumato, Jorge Sola, Omar Maturano, Sergio Romero y Argentino Geneiro. También estuvieron dirigentes invitados como Juan Carlos Schmid, Sergio Sasia y Guillermo Moser. Faltó con aviso Omar Viviani, de taxistas.

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