Avanza, que todo llega

Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores; se unieron para trabajar y soñar con la cancha de césped natural.

Ayer, el día se presentó primaveral. Un marco muy especial para que el Club Atlético Rada Tilly cumpla con el segundo día de sembrado en la cancha principal. Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores se unen para trabajar y estimular un sentido de pertenencia que germinará como verde césped.

La tierra, la bendita tierra, es capaz de despertar emociones enormes. Así como puede ser motivo para lagrimear por el viento que la arrastra hasta los ojos, también es razón para generar una glorificada muestra de unión por lo que se aprecia.

Ayer fue un día de intensa actividad en el Club Rada Tilly, porque se volvió a sembrar en la cancha principal.

El Club Rada Tilly, que nació hace 18 años en un lugar tan inhóspito como poco accesible, vive en estos momentos, una etapa de pletóricas emociones. Hoy, el tenor de los colores habituales del terreno tiene otros matices. La tierra negra es el preludio del verde que dentro de muy poco pintará la cancha del tono más preciado.

Pablo Conechny es el actual presidente de la entidad “aurinegra” y de sus conceptos se desprende la emoción de estos tiempos. “Son días muy particulares para el club y encima se presentan muy lindos como para hacer lo que estamos haciendo entre todos”.

“Uno de los fundadores del club es Juan Páez y es quien está monitoreando todo lo que se va haciendo. La cancha principal tendrá césped natural y es una emoción que queremos compartir con todos los que siempre ayudaron a crecer al club. Con aquellos que son simpatizantes, o que tienen algún vínculo con estos colores”, señaló el dirigente.

Un gran momento está viviendo el Club Atlético Rada Tilly, que nació hace 18 años atrás.

La cancha recibirá un riego que no será por aspersión, sino bien artesanal. “El agua es la tratada por la Planta de Rada Tilly y de este modo se ayuda a darle un uso a lo producido. Tenemos un tanque de 38 mil metros cúbicos, que es propiedad del club”.

El titular de la entidad radatillense señaló, “debemos agradecer muy especialmente al Intendente Luis Juncos que tomó la decisión de acompañarnos económicamente y con mucha gestión sobre todo”.

“Todo esto es un sueño de muchos que nació con el club mismo. Las gestiones anteriores marcaron el camino y nosotros sólo lo seguimos, para los que vienen puedan disfrutar de otra manera este deporte. Podríamos decir que está dedicada a nuestros jugadores y jugadoras que hoy empiezan en Escuelita o inferiores”, agregó.

“Todo esto sin olvidarnos del aporte de los veteranos, que son los que iniciaron el camino. Justamente, en predio, los veteranos avanzan con los vestuarios de la cancha Número 3. Los baños de los vestuarios tendrán bidet entre otras cosas”, mencionó.

Acerca de los tiempos, Conechny dijo que “todo lleva sus etapas. Suponemos que recién se podrá disfrutar el año que viene. Por eso, si no sembrábamos ahora, perdíamos el año que viene también”.

El presidente de la entidad también expresó: “quiero hacer una mención especial a los jugadores de primera división que se turnaron para colaborar con el sembrado. Cumpliendo con el distanciamiento social y siendo un ejemplo para los más chicos del club. Generando pertenencia y entendiendo que en los clubes, nada se hace solo. Todo tiene que ser en forma mancomunada”, completó.

Juan Páez, mentor y ejecutor

Juan Páez es todo un símbolo, y mentor del club radatillense.

En los inicios del 2000, un grupo de jugadores veteranos que residía en Rada Tilly, empezó a pergeñar la intención de darle un poco más de espacio al hobby que compartían a través del futbol en el gimnasio de la ciudad.

Las charlas derivaron en armar un equipo para participar en la Asociación de Veteranos. Dos reuniones alcanzaron para tender las redes y armar un equipo que en su primera participación llegó a la final en la cancha de Laprida del Oeste. Perdió ante Petroquímica, pero la semilla quedó bien plantada. Hasta el intendente de ese momento -Pedro Peralta- estaba con la nariz pegada al alambrado.

Fue la luz tenue que se convirtió en foco cada vez más potente. Juan Páez, Víctor Navarro, Ariel Bordeira, Segundo Vargas, Raúl Villalobos, entre otros, estaban en ese brote que empezaba a germinar.

Para jugar de local, utilizaban la cancha del Hipódromo, pero no daba del todo con las medidas. Entonces, Juan Páez gestionó tierras aledañas a la ciudad. Era un descampado desnivelado y pocos podían ver lo que Juan imaginó. A través de sus movimientos laborales, se las arregló para que las máquinas comiencen a darle forma a lo que cada vez iba siendo más real.

Casi 20 años más tarde, ese descampado es un predio polideportivo que es orgullo de la familia radatillense.

“Qué se yo… es una felicidad enorme. Ver a los chicos del club sembrando me produce un escalofrío tremendo. Muchos de ellos no habían nacido cuando entró la primera máquina a este terreno. Hoy son jugadores de Primera división y se nota el cariño que le tienen al club. Me hacen acordar al mismo sentimiento con el que yo comencé”, dice Juan Páez.

El dirigente riega un sector de la tierra negra y ve a los chicos acarreando la tierra en carretillas. “Y también me los imagino mucho más grandes, cuando les cuenten a sus hijos que ellos sembraron el césped del club. Todas esas sensaciones son las que me pasan ahora por el cuerpo”.

“Esto es lo que imaginamos muchos de los veteranos que comenzamos con el club. En aquellos primeros asados que compartimos y soñábamos con algo que parecía muy lejos de ser realidad. Hoy lo estoy viviendo”, aportó.

“No dejo nunca de creer en los sueños. Hoy, con la actual dirigencia seguimos volando alto, queriendo agregar más y más cosas a nuestro club, como el gimnasio que se está construyendo. Todo con un solo destino, nuestros niños y adolescentes, porque si los ubicamos a ellos en el deporte, hacemos una sociedad más justa y más equitativa”, señaló Páez.

“Agradezco al Intendente Luis Juncos por su gran aporte a este momento tan particular que vive el club”, sentenció.

Comentar
- Publicidad -