Cigarrillos: faltantes, límite de venta por persona y sobreprecios

Sobreprecios. Muchos comerciantes aprovecharon el desabastecimiento y aumentaron los precios, además de imponer a los clientes compras mínimas en otros productos.

Las tabacaleras dejaron de producir durante la cuarentena y el desabastecimiento de tabaco ya se hizo notar en la ciudad con aumentos de precios y límite de venta por persona.

Otra de las consecuencias de la pandemia es la falta de producción de cigarrillos, lo que está afectando a miles de fumadores que recorren kioscos en su búsqueda y recurren a compras excesivamente altas a través de redes sociales. Los comercios optaron por colocar carteles que informan “No hay cigarrillos” para evitar las recurrentes consultas de los clientes.

Tabacaleras sin producción

El problema surge porque las empresas tabacaleras no están produciendo a causa de la cuarentena y el producto rápidamente comenzó a escasear, teniendo en cuenta también que en el inicio de las medidas muchos fumadores compraron varios paquetes para tener provisiones durante el aislamiento.

Al no conseguir los convencionales, muchos consumidores se abocaron al tabaco armado, que implica comprar tabaco suelto, papelillos de seda y filtros, además de destreza en el armado del mismo. De todos modos estos productos también comenzaron a faltar y en muchos lugares tampoco se consiguen.

La falta de tabaco se da en todo el país y desde las distribuidoras informan que posiblemente deberán esperar un mes más para el ingreso del producto.

Altos precios

Los comercios que aun contaban con cigarrillos durante la pandemia o que recibieron pequeños lotes, en muchos casos decidieron subir los precios, venderlos sueltos y con cantidad límite por persona. El fin de semana en un comercio de barrio Roca vendieron a $150 diez cigarrillos sueltos por persona.

Habanos. Una alternativa para los comercios fue la venta de habanos, como lo implementaron Casa Suárez y Drugstore Mitre.

En otros casos, un kiosco del centro vendía cigarrillos también a $150 con la condición de realizar una compra mínima de $250 en otros productos. Asimismo se viralizó un video en donde una comerciante le explica a un cliente que debe gastar $700 para poder llevar cigarrillos, lo que sería un gasto cercano a los mil pesos.

Esto se vio en varios comercios con diferentes montos mínimos, una de las respuestas a esta situación es que los cigarrillos nunca fueron una ganancia significativa para los kiosqueros.

La ganancia por cada paquete vendido es de alrededor del 4%, es considerado un producto “gancho”, es decir que el fumador cuando compra cigarrillos también suele comprar algún otro producto, generalmente golosinas. En este panorama de crisis y desabastecimiento, muchos kiosqueros aprovecharon para asegurarse una ganancia con estos requisitos para su compra.

También en redes sociales personas particulares venden cigarrillos a precios altos, desde los $200 hasta los $500 cada paquete. Otros también optaron por la venta de habanos, que si bien son más caros, también comenzaron a ser consumidos.
Venta de habanos

El Drugstore Mitre comenzó a racionar dos paquetes por persona y hace una semana se quedó sin stock, con lo cual, como alternativa ofrece habanos. Una de las vendedoras del comercio, Jenifer, comentó sobre el desabastecimiento de cigarrillos: “a nosotros no nos está ingresando hace como dos semanas, veníamos trabajando con lo que nos quedaba, vendiendo de a uno o dos atados por persona. Hace una semana que no tenemos nada de nada.

También buscan tabaco para armar, pero no tenemos porque tampoco se consigue” y agrega que “el proveedor nos dijo que para un mes tenemos, mínimo”.

El kiosco optó por vender habanos y la iniciativa funciona: “Ahora conseguimos habanos, la gente se los lleva igual porque está desesperada por fumar. Vienen a buscar cigarrillos, le ofrezco habanos y se llevan uno o dos como para tirar y vuelven después a buscar más” relata y sobre los precios comenta que: “arrancan con $50 la unidad, que son chiquitísimos. Y después hay de $150. Hay otros más caros que todavía no tenemos”.

En la puerta del frente hay carteles que avisan “No hay cigarrillos” y Jenifer explica: “pusimos carteles para que no pregunten tanto, porque cansa y no nos deja atender a otra gente. Esperamos que lleguen pronto porque si no la gente se va a volver loca”.

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