Alejandro Rementería: “Paciencia, ya vamos a volver a correr”

En la actualidad Alejandro trabaja en su taller, y desde el año pasado se integró como comisario deportivo.

Comenzó corriendo a escondidas de su madre en la categoría Hot Rod, después de quedarse sin frenos en su debut terminó cayendo en una zanja, el auto no sirvió más. Con los años, corrió a nivel nacional, fue el máximo representante del Chubut y se consagró campeón argentino el 23 de noviembre 1986 de la categoría Datsun 280 ZX. Hoy, Alejandro Daniel Rementería (56), sigue disfrutando el automovilismo pero como comisario deportivo, mejorando la seguridad y hablando con los pilotos para evitar accidentes.

Su padre Alfonso, mecánico de profesión, luego fue preparador de autos de carrera, fue su mentor en el automovilismo regional y nacional. “Cuando tenía unos 10 o 12 años, asentaba los Hot Rod en el autódromo que preparaba mi viejo, me ponían un par de almohadas y giraba. Un día a los 14 años, faltó el acompañante y mi viejo me dice, bueno subite. Yo dije, sí quiero correr. Fui y corrí de acompañante de Arroyo, el auto era de mi viejo. Fue la primera cagada a pedos de mi vieja. No había buzo antiflama ni nada, era ponerse el casco y listo, te subías. Yo andaba con una camisa roja, claro me descubrieron, no estaba en la Víbora mirando la carrera”.

Rementería conduciendo un Supercart en el año 1992.

“Después fui a correr a escondidas de mi vieja a Puerto Deseado, tenía 16 años. Me dejó correr el presidente del Club, clasifiqué bien, creo que estaba en la segunda fila, se clavó la bomba de frenos y pasé de largo en una curva, lo partí el medio al auto, creo que en la tercera vuelta. No sirvió más el auto. Se enteró mi vieja, le habíamos dicho que el auto lo correría Juan Brazao. Y con tanta mala suerte que mi vieja (Ana Delia) fue a comprar a una rotisería y lo encontró a Brazao. Le preguntó. -Vos no ibas a correr a Deseado?. Juan, le dijo que no. Entonces lo llamaba al “Potrillo” Vega que corría en el Hot Rod, habló con la mujer y le cuenta que corría el Alejandrito. Cuando regresamos de Deseado estuvimos como 3 horas afuera de la casa, al otro día todos en la oficina. Y se armó, reunión a las 8 de la mañana. Tuvimos que prometer con mi viejo que no correríamos más en la tierra ni en el Hot Rod. Mi viejo dijo está bien, tenés razón”.

El piloto comodorense con su Datsun corriendo en el autódromo de Buenos Aires.

Aceptar todo era una mentirilla piadosa y tenía una trampa, porque en el autódromo local no había tierra, se corría en el asfalto.

“Después mi viejo llamó por teléfono a un agenciero del centro. Me dice mi viejo, andá a tal lado, a buscar una Coupé Fiat 125, la compré, estaciona en la esquina y a la tardecita la vamos a entrar, es para correr este fin de semana que habrá Turismo Nacional.

Después había mucho movimiento en el taller, trabajando fuera de hora y mi vieja preguntó. Y se enteró. Bueno, aceptó, pero dijo que tenía que estar bien abulonada la jaula, que tenga todos los cintos, una radio porque ella me quería hablar. Dijimos todo que sí. Tenía que correr pero yo era menor, conseguí un carnet, no se puede decir quien ayudó. El grupo de pilotos de ese momento me dejó correr, me hablaron primero, estaban los Pires, el Flaco Mottino, Fabre, creo que el presidente era Guillermo Iglesias. Para mi era como correr con la F-1, eran todos grandes. Así arranqué, corrí de nuevo y no paré más, fui aprendiendo”, cuenta Alejandro Rementería.

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Alejandro Rementaría en el autódromo “Aldea Romana” de Bahía Blanca, donde festejó en el Club Argentino de Pilotos con el Datsun ZX 280.

“Una discusión hizo que corriera a nivel nacional”

Hoy los pilotos tienen simulador, cámara a bordo, computadora, telemetría. Antes había que ser bastante corajudo o valiente, más aun los acompañantes. “Yo, preguntaba y me decían cosas para que no me golpee. Tampoco era cuestión de preguntar mucho, te llevaban en carrera, te prendías detrás de uno. Primero no les preocupada, luego los empecé a correr. Pero el automovilismo era otra cosa”.

El comienzo de la carrera de Alejandro Rementaría a nivel nacional. “Un día hubo una discusión en el Auto Moto Club. El flaco Mottino le dijo a mi viejo, porqué no te llevas a tu pibe a correr a Buenos Aires que anda bien. Estaba Carlitos Costilla que tenía un auto en Buenos Aires y se había ido. Habló con el, nos quedamos con el auto, fuimos, hablamos con la gente que tenía, nos siguieron atendiendo una carrera. Fui al autódromo a ser una prueba. Fue una persona grande a mirar lo que hacía. Yo salí a dar vueltas en el autódromo no tenía idea por donde se iba, en la tercera vuelta vengo en Ascari para entrar a la Horquilla. Y este hombre le dice a mi viejo, si tu pibe dobla, ya le damos la licencia. Y yo hice un trompo hermoso, ese viejo la tenía clara. A la vuelta siguiente, voy con todo de nuevo. Y este hombre dice, no se cura, creo que no doblará.

Yo, trompo de nuevo, pero después la emboqué, luego hice buenos tiempos. El hombre era del Automóvil Club Argentino y dice, anda bien. Y pregunta cuántas veces habían venido a probar. Mi viejo le dice, esta es la primera vez. El hombre contesta, no este pique anda re-bien. Dígale que frene un poquito más, pero quédese tranquilo. Que conozca bien el circuito. Así llegué a Buenos Aires al automovilismo nacional y no me fue mal”.

En su época de piloto, tuvo como acompañante a Horacio Fita.

Corriendo con los mejores de su época

En aquella época integraban el Club Argentino de Pilotos corredores de mucho renombre, y precisamente a esos le ganó Alejandro Remetería cuando salió campeón argentino.

“Esa época no había internet, las fotos eran otra cosa, había que buscar un fotógrafo con una buena máquina. Llegué y ahí estaba Osvaldo “Cocho” López, el flaco Juan María Traverso, Esteban Fernandino, Jorge Raúl Recalde, Silvio Oltra, Luis Rubén Di Palma, Ernesto “Tito” Bessone, Angel Monguzzi, Daniel Mustafá, entre otros. Todos los veías ganar carrera los fines de semana. Con algunos entablé amistad con otros no”, dice Alejandro Rementería, que reconoce que siempre le quedó una linda relación con “Tito” Bessone.

Una de las últimas carreras realizada por el piloto comodorense Alejandro Rementería fue con un Ford Falcon en la categoría TC Comodorense -hoy TC Austral-.
“Hoy es increíble lo que sucede en el automovilismo de la provincia, la cantidad de autos que se juntan en Comodoro. Existe buena calidad de pilotos, otros que se van haciendo. Yo, estuve un tiempo sin ir al autódromo. Cuando volví fui con mi hermano el Ruso (Sergio), y un amigo. Y preguntaba quién era aquel, y por el apellido, alguno eran nietos de aquellos que corrieron en su momento. Pero hoy tienen muchos elementos para analizar desde abajo. La tecnología ayuda, otras que no estoy tan de acuerdo”.

“Todos pueden llegar, solo es empeño y sacrificio. Tener los medios, caer en el lugar justo donde tienen que caer. Hoy aprenden más rápido, pero no es fácil. Antes tenía que ver mucho el piloto sobre el auto, hoy desde debajo del auto se corrigen muchas cosas”, expresa Alejandro.

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“Un día dije, arranqué con el y termino con el, no corrí más”

El año pasado su hermano Adrián -el abogado de la familia que corrió en Fórmula- primero lo invitó a correr en un zonal de La Pampa, eran cinco fechas, pero en tres no asistieron. Luego a fin de año Alejandro corrió como invitado y logró ganar, con el auto de su hermano, pero que lo estaba corriendo otro piloto.

Alejandro Rementería tras el fallecimiento de su padre estuvo varios años sin pisar el autódromo General San Martín, y muchos se preguntaban por qué. Hoy, explica los motivos. Y aunque han pasado los años se le hace un nudo en la garganta cuando se acuerda de Alfonso Luis.

“Yo dejé de correr porque me viejo estaba muy enfermo, íbamos al autódromo y no la pasaba bien, el quería ir igual. Un día dije, no corremos más, arranco con él y termino con él. Luego falleció mi viejo y no corrí más. Cuando volví fue con el auto de mi hermano, acompañado por mi amigo, Lalo Aroca, mi señora Marcela, el Rusito, mi hermano. De mi viejo,.de mi viejo extraño, todo…todo. Ha vendido hasta su auto para que yo corriera, mi vieja se quedaba trabajando en el negocio. Esperando escuchar el Programa Campeones en la noche para saber cómo nos había ido”, rememora el gran campeón argentino que lo tenemos en Comodoro.

“Los R-12 son los que más se golpean”

Las filmaciones de las carreras ha mejorado los zonales desde hace años. “No es un lugar donde te quieren mucho como CD, pero me importa más la actividad. Por ahí quizás alguno se disgustará por alguna medida. Pero luego si ven una cámara se van a sincerar. Cuando uno se sube, está arriba del auto, ninguno tiene la culpa. Los R-12 son los que más se golpean. Pero lo peor que le puede pasar es que se choquen, que no vean la bandera de cuatro, se lastimen, y los autos quedan destruidos”.

Hoy, Alejandro Rementería tiene un rolo para probar los autos, algo que nació hablando con el “Ruso” Sergio y “Lalo” Aroca rumbo a La Pampa. Les gustó la idea, el “Ruso” es el que comanda, pero el que maneja todo es “Lalo” Aroca.

Por último el experimentado piloto nacional expresa con respecto al COVID 19. “De esta vamos a safar todos, tenemos que darle tiempo, tenemos que ser pacientes. Más allá que le guste a quien le guste, nos estamos cuidando todos. Las carreras ya llegarán.

Hoy, se está hablando a nivel nacional de algunos protocolos a cumplir, sin público, menos personas por auto, se pueden implementar muchas cosas. No se, que los autos entren el sábado a la mañana, menos pruebas libres, una sola, una clasificación, el sábado una clasificación, sacar dos vueltas, una final el sábado y otra el domingo, sin público. Menos tiempo en el autódromo. Y el otro tema es toda la gente que viene de afuera. Le mando un abrazo a Martín Reinoso, mi comisario adjunto, un saludo a toda la gente del automovilismo, que tengan paciencia que ya vamos a volver a correr”, dimensionó Alejandro Rementería.

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