Cómo cambió el trabajo durante la pandemia

El aislamiento social y obligatorio para evitar la propagación del Covid 19 obligó a muchos empresarios y emprendedores a modificar o readecuar sus tareas diarias, para poder mantener una entrada de dinero, aunque muchas veces a un bajo costo.

Modalidades de compra y venta en redes sociales, pagos en plataformas online, el reparto a domicilio y las clases a través de plataformas digitales fueron las formas de continuar en actividad, principalmente para trabajadores autónomos o pequeñas empresas.

Reinventarse

Liliana Ocampo es decoradora de eventos y como no puede trabajar comenzó a comercializar golosinas personalizadas; “la gente empezó a festejar los cumpleaños en su casa como puede, con mamá, papá y los abuelos si viven juntos, entonces ese tipo de clientes empezaron a pedirnos cosas” le dijo a Crónica.

Hace unas tres semanas comenzó a implementar la “caja golosinera” y la “caja de picada” que fueron un éxito y superaron todas sus expectativas. “Solamente hago reparto en zona norte y voy con todos los recaudos. Trato de no manejar dinero, todos los pagos son por transferencia bancaria, mercadopago, o código QR. Ando con el alcohol en gel conmigo, cuando voy a entregar voy con barbijo y guantes y trato de no tener mucho contacto con el cliente” relata acerca de las medidas de prevención.

Empezar de cero

Los propietarios de la tienda de indumentaria Ataraxia de Rada Tilly afirman que tras la pandemia tendrán que empezar de cero. En un comunicado que publicaron relatan: “Hace 3 meses abríamos nuestras puertas cuando pasó lo de la cuarentena obligatoria, como no podíamos vender se nos ocurrió poner ofertas de hasta el 50% con la condición de que los clientes abonen por transferencia o Mercado Pago y retiren luego de la cuarentena”, aunque de esta manera no obtuvieron ganancias.

Cuando pudieron volver al comercio se encontraron con un problema: el sol arruinó parte de la mercadería. “Estuvimos más de un mes sin ir al local, recién antes de ayer pudimos ir nuevamente al local y nos encontramos con el 80% de la mercadería gastada por el sol, incluso habiendo tapado la ropa con tela para evitar esto”; ante esta situación comenzaron a ofrecer la ropa dañada a un precio mucho más bajo. A pesar de todo, pudieron vender la mercadería y la propietaria expresa: “empiezo de cero como la primera vez pero con más experiencia, no me pienso rendir. Gracias a mis buenos clientes, sin su apoyo no hubiera podido seguir adelante”.

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“Todo es muy incierto”

Manuel Martínez es propietario de El Sótano y lamenta no saber hasta qué fecha aproximada se mantendrán los locales inhabilitados; “todo es muy incierto producto de la pandemia” expresó, “Entendemos que es una situación delicada, pero nos afecta porque no podemos abrir y el local se nutre de las ventas. Al estar cerrado no hay ingresos y no hay trabajo, tuvimos que salir a renegociar los contratos con la inmobiliaria y dar de baja servicios”; por ejemplo menciona que canceló el servicio de ambulancia de Emec y el servicio eléctrico.

En este contexto, junto a otro de los trabajadores del bar comenzaron a vender bebidas a domicilio en un emprendimiento al que llamaron “La Tomatina”. “Los amigos y clientes nos responden, nos llaman y nos dan una mano. La verdad que ha sido muy gratificante, sentimos una energía relinda” dijo, y agregó que lo llevan adelante “con mucha energía, buena onda y con optimismo”.

En este sentido, Manuel también afirma: “soy una persona muy optimista y trato de no quedarme, que no me golpee tanto. Pero es ambiguo porque por un lado siento y tengo la necesidad de trabajar y hacer algo, pero también tengo miedo porque estoy en contacto con la gente y me puedo contagiar”.

Trabajo en redes sociales

Paula administra redes sociales para boliches, restaurantes y comercios, y cuenta sobre su experiencia: “está funcionando uno de los restó, así que trabajo desde casa. Nos pasamos la info y contenidos por Whatsapp. La gran desventaja de esto es que pasé de trabajar 4 horas, a tener disponibilidad full time y por el mismo sueldo”.

Por otro lado, en cuanto a los comercios comenta: “para ellos fue fundamental la comunicación mediante las redes para poder llegar a los clientes e informarles la nueva forma de trabajar. Noté la importancia de tener un medio de comunicación tan masivo como las redes para llegar a los clientes”, aunque señala que el único cambio fue que le pidieron bajar el presupuesto por unos meses.

Ensanchamiento de la grieta

Por su parte Alejandro Ruta, fotógrafo y docente, comentó su experiencia desde sus dos profesiones: “la fotografía es lo más difícil de readecuar, ya que el aislamiento y la restricción de los eventos sociales complica mucho la situación, lo mismo les sucede a camarógrafos, animadores, empresas de catering”.

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En cuanto a su trabajo como profesor expresa: “más allá de la pandemia, también se suma la falta de pagos de haberes en tiempo y forma. En este contexto casi espantoso desde educación se habilita la virtualidad. Esa virtualidad me produce mucha preocupación porque lo siento como un muro más en la división social y un acto demagógico desde el gobierno. Entonces la pandemia no suma sino que resta” dice, y concluye: “desde la educación ensancha más la grieta en las clases sociales, la virtualidad no calma la ansiedad de adolescentes”.

Educación de calidad

Otra docente que brindó su testimonio fue C.G., quien es acompañante pedagógica de un niño con discapacidad de una escuela privada y su tarea principal es adecuar las actividades en base a lo que planifiquen las docentes.

En cuanto a las clases virtuales opina que “el déficit principal es la comunicación, la falta de recursos en las familias y la preocupación en los pagos de las escuelas. Las maestras deberían anticipar temas o actividades a acompañantes de niños con discapacidad, por mail o Whatsapp, entonces nosotras ajustamos y enviamos a la familia, así el niño puede acceder a la educación dentro de su posibilidad. Lo mismo que cuando se podía asistir en la escuela, pero al ser virtual, como que envían a todo el grupo lo mismo y demasiadas tareas, con utilización de Santillana online, que anda pésimo” señala.

Sobre la plataforma Zoom menciona sus problemas de seguridad y señala el desconocimiento de las docentes en estas herramientas: “falta capacitación a maestras en TIC pero ante todo voluntad para querer aprender, aunque tampoco estamos preparados con una tecnología y recursos en todas las casas” dice.

Se estima que las clases darán inicio en agosto o septiembre, y sobre las condiciones de seguridad la docente propone: “Sería bueno volver al aula con reducción horaria y separados por grupos con trabajos complementarios virtuales.

Respetando los espacios, siendo flexibles dentro de las posibilidades y recursos de cada familia” y agrega que hay que “potenciar a la escuela pública para no quedarse solo con la escuela privada como única alternativa”.

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