Habrá menos langostino y una elevada proporción de ejemplares chicos para la zafra de este año

Puerto Deseado, (C).- Los resultados de la campaña realizada en el mes de marzo por técnicos del Inidep a bordo del Bogavante Segundo indican que la población de langostino muestra un retroceso en cuanto a las estimaciones del número de individuos y la biomasa disponible en las áreas evaluadas.

A raíz de esta situación, los especialistas admiten que podría esperarse una disminución en la biomasa disponible, en términos de su volumen para la captura comercial en la temporada 2020, en aguas nacionales, al sur del paralelo 42°S.

El informe sería tratado esta semana por el Consejo Federal Pesquero a través de una reunión por teleconferencia entre sus miembros para determinar los pasos a seguir respecto al inicio de la temporada que, en principio estaría programada para el mes de junio.

“La estructura de longitudes del corriente año es muy similar a la encontrada en el año 2019, pero con un incremento aun mayor con respecto al año anterior, de la fracción comprendida entre los 20 y los 27 mm de largo de cefalotórax y una disminución porcentual de la fracción de individuos de longitudes mayores a 37 mm de LC (reproductores potenciales).

Esta situación apoyaría la hipótesis que, de mantenerse el esquema histórico de apertura de la pesquería, el inicio de la temporada 2020 podría ser similar al de la temporada 2019, con una elevada proporción de individuos de longitudes pequeñas al sur del paralelo 45°”, destaca el informe.

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Un recurso preciado

Y añade que: “la disminución en la fracción de la población potencialmente reproductora indica que, si bien las medidas adoptadas por el Consejo Federal Pesquero, en cuanto a la protección de individuos de categoría comercial menores a L3 fueron acertadas, no fueron suficientes para evitar la sobrepesca del crecimiento. Los elevados niveles de esfuerzo pesquero aplicados desde el año 2017 han disminuido la fracción reproductora de la población y han modificado los picos temporales de la reproducción”.

De todos modos, el informe puntualiza que el retraso en los ciclos de reproducción está siendo intensamente estudiado por los integrantes del Programa Pesquería de Langostino, y en ese sentido acota que, en estudios recientes se ha demostrado que las hembras que llegan a reproducirse lo hacen con un buen estado corporal pero con una menor concentración de reservas energéticas en el hepatopáncreas y en las gónadas. Y si bien la fecundidad no ha cambiado significativamente con los años, podría estar siendo afectada la calidad de los huevos, lo que inevitablemente conllevaría a una menor viabilidad de los mismos.

Además, como ya fue documentado en varios informes, “se suman otros potenciales factores que podrían influir en la mortalidad natural de las primeras fases del ciclo de vida, como no tener las condiciones ambientales y de alimentación adecuadas para el desarrollo de las distintas fases larvales, las cuales son muy vulnerables a cambios en el ambiente”, señala el documento.

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Cabe acotar que la campaña para estimar la abundancia, el proceso de reclutamiento y el estado de la reproducción del langostino en el Golfo San Jorge, aguas de jurisdicción nacional y litoral de la provincia de Chubut, se realizó con el financiamiento de las empresas pesqueras.

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