Tartamudez: Días en casa

La disfluencia o tartamudez es la dificultad de hablar permanentemente de forma cómoda y continua. Algunos de los factores que más influyen en el éxito del tratamiento y/o en la disminución de los bloqueos o disfluencias del niño, son el ámbito en el cual se expresa, la conducta de sus interlocutores y el ritmo de vida diario.

Como en un cuento de ciencia ficción, vivimos días distintos, de angustia y extrema precaución. Leemos varias artículos de como sobrellevarlo y más aún si tenemos niños en casa. Si alguno de ellos, presenta disfluencia, podemos considerar estos días de cuarentena como una excelente oportunidad para reforzar y poner en marcha tantos de los requisitos para fortalecer la fluidez, tantas de las recomendaciones que siempre reciben los papás, tantas de las actividades que proponemos aunque sea unos pocos minutos al día. Minutos que en este contexto, son muchos y se prolongan día a día.

Podemos notar desconcierto en el niño debido a la ausencia repentina de las actividades de la semana. También, excitación por la televisión, por muchas personas en el hogar al mismo tiempo, por sus emociones. Todo esto puede dificultar la fluidez de tu hijo: garantizar descanso y darle garantías de la importancia de quedarse en casa. Fortaleciendo la idea de que es temporal y cuanto mejor respetemos esta instancia, más rápido volverá a su vida habitual.

Proponemos bajar el nivel de exigencia en el orden de su cuarto, de su ropa, de sus juguetes. Eso puede esperar. No podemos pedir normalidad o prolijidad, cuando toda esta situación es absolutamente anormal. Podemos entonces ordenar juntos a ellos, seleccionando objetos, acomodando cajones, distrayéndonos al encontrar fotos viejas o juegos que hacía rato estaban perdidos en el fondo del placard.

Para los niños que están en edad escolar y reciben actividades por algún medio virtual, mantener la responsabilidad de entrega de los trabajos y/o los horarios de las aulas virtuales pero respetar sus tiempos. El alumno esta descontextuado, no tiene a su docente a mano para poder pedirle ayuda, no es tan fácil para algunos mantenerse concentrados. Los abruma la incertidumbre de cuando volverá a su colegio y tendrá la oportunidad de nuevamente compartir con sus compañeros tanto en clase como en los recreos.

Se sugieren juegos donde se intercambien roles (los niños que se traban encuentran agradables momentos de fluidez en estas actividades), donde se juegue por turnos (respetarlos es uno de los pilares en el tratamiento de la disfluencia), donde pongamos a volar la imaginación y podamos expresarnos más libremente, donde puedan sacar a relucir la veta artística (pintar, dibujar, cantar, teatralizar, modelar) recordando que estas actividades colaboran con el balance entre hemisferios cerebrales (base neurobiológica de la tartamudez)

Aprovechemos muchas más meriendas compartidas, sin celulares en la mesa y con la tv apagada.

Prioricemos los ítems que favorecen a la disminución del stress comunicativo (gran enemigo de la fluidez) o que favorecen el contexto para que el niño pueda fluir y donde nadie haga hincapié en sus “accidentes” verbales:

Mirarlo a la cara al conversar

No interrumpirlo.

No completar sus frases

No conversar mirando el celular

No hacerle muchas preguntas

Hablarle de forma lenta y pausada

Aprovechar para añadir intensidad al tiempo que pasás con su hijo. Es primordial crear momentos de exclusividad total: leer un libro, preparar una torta, ver dibujos animados, pintar un dibujo, jugar, darse una pequeña charla, darle un largo abrazo. Disfruta del placer de compartir un tiempo con él.

Esto pasará y seguramente, saldremos fortalecidos y con una gran replanteo de las prioridades en nuestras vidas. Vidas que llevamos adelante con demasiada celeridad y sin permitirnos a veces disfrutar de tantas cosas, que estos días nos invitarán a experimentar. Oportunidad para no dejar pasar.

Lic. María Eugenia Fernández. Fonoaudióloga. M.N. 5813 – M.P. 106
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