El León que revolucionó el básquet argentino

León David Najnudel dirigió a Gimnasia y Esgrima durante el período 1991 a 1993.

En el año 1973, el Consejo Directivo de la Asociación de entrenadores de Básquet de la República Argentina (ATEBARA) fijó el 22 de abril como día del entrenador de la pelota naranja. Curiosamente, esa misma fecha -pero en 1998-, falleció el mentor de la revolución deportiva más importante de la historia: León David Najnudel. Un maestro que también dirigió a nuestro Gimnasia y Esgrima en el período 1991 a 1993.
Fue un innovador en toda su dimensión. Capaz de sentarse horas en soledad para traducir un libro en inglés con un diccionario bilingüe. Todo para luego ofrecerles las novedades a sus propios colegas.

La virtud de delegar conocimiento siempre fue distinción.
Junto a Osvaldo Ricardo Orcasitas -periodista de El Gráfico que firmaba sus notas como O.R.O.-, el Gran León, armó el bosquejo que luego se fue moldeando hasta convertirse en la Liga Nacional de Basquetbol.

Esa insignia de nuestro deporte nació en 1985.
Otro hito del basquetbol, Hernán Montenegro, contó una anécdota cuando Najnudel se enteró de la aprobación para la creación de la Liga Nacional. Ambos estaban en el Zaragoza de España.

“Un mediodía fuimos al club y le arrimaron a León un telegrama en el que desde la Argentina le confirmaban que se iba a crear la Liga Nacional. Me quedó grabado porque para él fue como ver nacer a un hijo. Fue la única vez que lo vi llorar.

León había salido campeón de la Copa del Rey, hecho histórico para el básquet español de aquel momento, y no se emocionó. «Se podría haber perdido, también», me dijo. León tenía esas cosas… Ahí me di cuenta de la importancia que la Liga tenía para él y el motivo por el que había luchado tanto para que se hiciera. A tal punto que rescindió su contrato con Zaragoza y volvió enseguida”.

La anécdota contada por Montenegro, refleja lo que significó la creación de la Liga Nacional para Najnudel.

Y desde su inserción en el deporte argentino, su evolución fue de tal magnitud que se convirtió en el ADN de lo que resultó tiempo después, la categorización de la Selección Nacional que dio lugar a la Generación Dorada de nuestro básquetbol.

Desde 1973 los técnicos de básquet argentinos tienen su día de celebración oficial como el 22 de abril día en que falleció Najnudel, a los 57 años, víctima de una leucemia. Por lo que brindó y aportó, León es el más reconocido y recordado de los entrenadores. Fue director técnico de la Selección Argentina, de Ferrocarril Oeste, Sport Club, Boca Juniors, Racing Club y CAI Zaragoza, fue quien ideó la Liga Nacional de Básquet, cuna de la gloriosa Generación Dorada.

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Una leucemia fulminante se lo llevó muy rápido en 1998. En Comodoro, sus enseñanzas dejaron huella para que el profesionalismo se arraigue en el club mensana.
Un visionario en toda su estructura, un estratega capaz de copiar los modos de otros deportes para adaptarlos a sus sistemas, un apasionado para dedicarle muchas horas al aprendizaje y un adelantado a su tiempo para ver lo que muchos, no podían.

León Najnudel fue sin dudas un adelantado en su pensamiento a principios de la década de los ochenta, las ideas impuestas a fuerza de una tenacidad inclaudicable, tienen una vigencia impactante por estos días.

Humilde como pocos, en nuestra ciudad era una característica verlo “trenzado” en charlas interminables en alguna butaca del Socios Fundadores, en el banco de los suplentes, o en alguna esquina del Barrio Cívico.

Dentro de su humildad siempre se encargó de vociferar que no fue el inventor del certamen más importante de básquet de Argentina y que tan sólo se limitó a impulsar el modelo que se utilizaba en Europa, aprovechando sus múltiples viajes por países cuya organización era superior a lo que se practicaba en nuestro país.

Sin embargo, el desarrollo, los logros posteriores que colocaron al básquet nacional dentro de la elite mundial y la dimensión de su obra, lo ubican en el centro de la escena casi de manera obligada.

Najnudel luchó mucho tiempo para la constitución de una Liga Nacional, en la que participaran equipos de todo el país, y no sólo de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores como era por aquel entonces. Eran tiempos en donde apenas dos o tres entrenadores podían vivir del básquetbol y la mayoría de los jugadores ni siquiera soñaban con convertirse en “profesionales”.

Sin embargo, contra viento, marea y aquellos detractores que pensaban que un torneo profesional iba a destruir económicamente a las instituciones, Najnudel encontró en su colega Horacio Seguí, y el periodista Osvaldo Orcasitas, a dos fieles laderos para ir ganando voluntades que permitieran que el utópico proyecto se convirtiera en una realidad verdadera. Para ello, fueron decisivas las giras por el interior del país para explicar el formato de competencia y convencer a jugadores, entrenadores y dirigentes de la importancia de una nueva liga.

Terminó convenciendo a todos, hasta a aquellos clubes que en los comienzos se negaron y pocos años después hicieron todo lo posible por ingresar al certamen. Y él, mientras escribía páginas históricas en España, se enteró a la distancia y regresando de un viaje de Madrid a Zaragoza, que su proyecto había sido aprobado.

Diario de una pasión

León David Najnudel nació el 14 de julio de 1941, en Villa Crespo. Desde muy chico se inclinó por el básquet. Su carrera como jugador se originó en el Club Social y Deportivo Villa Crespo, que luego se fusionó con Macabi conformando la Organización Hebrea Macabi.

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Fue federado por primera vez en la Asociación Porteña de Basquetbol como jugador de en los años 1954/1955, para luego continuar su carrera en diversos clubes: Ferro Carril Oeste, Victoria, Barracas Juniors, y culminarla en Atlanta, donde se inició como entrenador para luego dirigir a Ferro Carril Oeste en tres oportunidades: 1976-1982, donde fue campeón sudamericano dos años seguidos (1981 y 1982); 1989-1990, en que fue campeón de la Liga Nacional (1989), y 1996-1998.

Durante los años 1983-1984, dirigió en España al Club Baloncesto Zaragoza, equipo con el que supo asombrar y conquistar ni más ni menos que la Copa del Rey de 1983, uno de los dos torneos más importantes y hasta ese momento reservado solo para los equipos más poderosos de ese país como Barcelona, Real Madrid y Joventut de Badalona.

Regresó al país para dirigir a la Selección Nacional con la que consiguió la clasificación al Mundial de España 1986. El elenco albiceleste volvía a la cita ecuménica después de 12 años, tras haber dado el presente por última vez en Puerto Rico 1974.

Pese a ello, una llamativa decisión del presidente de la CABB, Amadeo Cejas, lo privó de conducir aquel equipo integrado por el Loco Montenegro, Miguel Cortijo, Carlos Romano y Esteban Camisassa, entre otros.

En su segundo ciclo en nuestro país, León estuvo al frente de Sport Club Cañadense (1986-1988), San Andrés (1990-1991), Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia (1991-1993), Boca Juniors (1993-1995) y Racing Club (1995-1996). Además de Ferro Carril Oeste, su club, su casa, con el que se dio el gusto de ser campeón en 1989 del torneo que él mismo se encargó de gestar.

En 1998 debió dejar su cargo en la entidad de Caballito producto a una leucemia que se lo llevó a los 56 años de edad, el 22 de abril de ese año, justo en el día del entrenador, como una gran paradoja del destino.

En su carrera como entrenador en Argentina dirigió 455 partidos, con 241 victorias y 214 derrotas. Más allá de sus títulos obtenidos, sin dudas, el mayor logro conseguido a lo largo de su carrera fue haber dejado un legado trascendental creando y fortaleciendo un sistema de disputa que cambió la matriz del básquet argentino y que entre otras cosas, sirvió para sentarse en la mesa de las grandes potencias como referencia ineludible.

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