“Que alegría me das al recordar estos 40 años de la Doble Puerto Deseado”

El último ganador de la histórica carrera Doble Puerto Deseado en Hot Rod, el múltiple campeón Emilio Moratinos, cuenta a Crónica en detalles, la competencia que lo dejó con el apodo de toda su vida, el “Patagónico Volador”. Hoy, a 40 años de aquel acontecimiento para el automovilismo regional, lo recuerda con gran emoción y se sonríe de las anécdotas que tuvo en esa carrera con “La Turbina” (Ford Victoria).

La última competencia de las tradicionales Doble Puerto Deseado la organizaba el Auto Moto Club de Comodoro Rivadavia, se corrió el 19 y 20 de abril de 1980. Pero se largó frente al Liceo Militar General Roca, la llegada era tradicionalmente en Deseado (Santa Cruz) como etapa principal, pero esta tuvo la particularidad que entraron a Las Heras. Para luego llegar a Deseado, y después retornar a Comodoro al mismo Liceo donde había una multitud.

“Lo atamos con alambre y a correr”

Emilio Moratinos hoy confinado en su casa por el COVID 19, con más de 70 años, sigue ligado al automovilismo chubutense. Integra la comisión directiva del Auto Moto Club, pero además es el Vicepresidente de la Federación Chubutense de Automovilismo.

“Ese día nosotros largamos en el Liceo Militar, después corrimos hasta Las Heras, hicimos abastecimiento de nafta ahí. Incluso me acuerdo que íbamos con Orlando Rojido tirando juntos los dos, palo y palo. Y mirá vos, mi hiciste acordar, ese tiempo andábamos medio peleados los dos, no nos hablábamos. Pero hablamos en Pico Truncado, yo le dije, se nos venían con todo Mario Rodríguez y Ramonín Fernández, ellos venían tirando juntos, ya me había dado cuenta. Los miraba por el espejo y cada vez los veía más cerca. Entonces cuando llegamos a Truncado, nos dejaron bajar para orinar, y el paragolpe mío estaba colgando. Y ahí hablamos con Rojido, le decía que no tenía con qué atarlo, entonces me dice yo tengo alambre. Me dio alambre lo até y estaba listo para correr”.

Emilio Moratinos y su Ford Victoria Nº 100, José Calixto era su acompañante en la última Doble Puerto Deseado, el chapista hoy está viviendo en Chile.

“Ahí le hablé y le digo, che.. porque no tiramos juntos, nos ayudamos un poquito. Mirá, se nos vienen encima y es una lástima que nos pasen, chupados nos pasan a los dos. Entonces me dice, quien tira primero. Y le digo, si querés tiras vos primero, sino tiro yo. Pero cuando vos me levantes la mano, porque se calienta el motor o algo raro yo te paso. Pero tirá vos, no hay problema. Ahí salimos junto y los perdimos a los de atrás de nuevo”.

Un gaucho a caballo con 5 litros de nafta

Y en una charla de amigos, surgen las anécdotas, muchas risas, en una grabación que quedará guardada como un tesoro fónico. Mientras el recuerdo, nos lleva a Rojido y Moratinos cuando tiraban juntos rumbo a Puerto Deseado.

“Fijate lo que le pasó a Orlando, faltando unos 10 km se quedó tirado, sin nafta. Bueno, yo llego primero cómodo a Deseado, me mandan al playón -parque cerrado-, no se podía tocar nada. Y en eso lo veo llegar al loco (Rojido). Entonces le pregunto, cómo llegaste. Y me contesta, no lo vas a poder creer, apareció un viejo a caballo con un bidón de nafta de 5 litros (sonrisas). Son esas cosas de la vida, luego fuimos tan amigos con ese viejo”.

“Y Las Heras fue un paso en esta carrera, hicimos reabastecimiento en una primera etapa, de ida. De ahí corrimos a Puerto Deseado, reabastecimiento y para luego volver. En esa carrera Héctor Costilla le gana a Carlos, el hijo, por muy poquito en la final cuando volvimos. Pero me parece que ya lo había preparado para que gane el papá”, asegura Emilio Moratinos.

Corriendo con el avión a 265 km/h

En esa carrera quedó para la historia el promedio de 181,444 kilómetros por hora de Emilio Moratinos en la categoría Hot Rod, que aún sigue corriendo en Santa Cruz.
“Ese día los que iban en el avión fueron los que me pusieron el “Patagónico Volador”. Yo iba corriendo a 265 km/h, el avión andaba a 270 km. Lo ponía al avión en el asfalto ahí, a cien metros pero tenía que tomar altura, luego me movía el avión adelante. Yo pensaba no te vayas a caer, teníamos frenos a patín. Si se caía -pensaba- explota todo, imaginate, quien carajo iba a frenar. Y el otro venía jugando con nosotros también, haciendo señas. Yo tenía miedo de chocarlo no largaba las manos del volante pero ni mamado”.

“Esta fue la última carrera de la Doble Puerto Deseado, después prohibieron las carreras en ruta. Pero mirá vos, 40 años que se cumplieron, que alegría me das con estos recuerdos. Yo sabía que venía fuerte, pero había que sacar la cuenta, no teníamos velocímetro, nada. Sabía que venía fuerte, en zona de riesgo, Punta Peligro, la Calera de Ansina, traía mucha distancia. Me hablaba solo en carrera, aunque venía con mi acompañante”, asegura Moratinos en recuerdo de José Calixto, quien hoy vive en Chile y era un excelente chapista.

El avión era de Transportes González, la familia González López, que hasta hace poco tenía la estación de servicio Esso, hoy es la Axión. “El hijo del dueño, no me acuerdo el nombre, era el que andaba en el avión. Y ese día el que venía relatando la carrera me puso El Patagónico Volador. A partir de ahí quedé con ese apodo. Fue el récord con esos cachirulos con el auto Nº 100”.

En ese momento había asfalto de Comodoro a Las Heras, también hasta Pico Truncado, pero luego hasta Fitz Roy era tierra, con varios guardaganados altos de por medio. “Me acuerdo que los pasaba a 6000 vueltas, eran 200 km, y caía en la tierra. Y pensaba, en qué momento se sale el tren delantero, era un solo piedrerío. Pero yo no le aflojaba, le daba con todo a la Turbina, así le llamábamos al auto”.

“El cagazo más grande que me pegué”

Carlos Blanco (h) y Américo Blanco Brid, que era el suegro de Moratinos -equipo de mecánicos-, le había dicho que no lo castigue al auto porque el alternador estaba humeando. “Entré a Comodoro a lo que daba, imaginate que levantaba tierra del asfalto. Pero el cagazo más grande que me pegué en ese momento, fue cuando entro en la recta, Belvedere, Bordeira, calculo que venía a 230 km/h. Cuando miro, había gente parada de los dos lados, cuando agarro el bajo para llegar al Liceo. Había más gente de los dos lados, impresionante, ahí me asusté. Imaginate si me voy afuera”.

El Patagónico Volador con el último casco con el cual corrió esta histórica competencia y ganó en el Hot Rod a un promedio de 281,444 km/h.

“Ahí terminé de frenar frente a la exProveduría. No frenaba nada el Ford Victoria, era como las chatas viejas, tenía patines. Frenaba una o dos veces, después no paraba más. Pero mirá, que alegría me das de recordar estos 40 años de la Doble Puerto Deseado. Y parece como que pasó tan pronto”, dice por último, el piloto que ganó 12 títulos en la región, el “Patagónico Volador” Emilio Moratinos.

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