Un joven mató a un Prefecto en un control por la cuarentena y fue abatido

Un cabo de Prefectura que realizaba, junto a otros efectivos de la fuerza, un control en el marco de la cuarentena dispuesta por el gobierno nacional, falleció ayer en el hospital local al ser herido por un estudiante de 22 años que se negó a identificarse.

El hecho sucedió ayer cerca de las 16;30 en la calle Capitán Oneto y Don Bosco, cuando el estudiante del profesorado de Educación Física, en un control para hacer cumplir la cuarentena obligatoria dispuesta por el gobierno nacional ante el avance de la pandemia Covid-19, hirió de un disparo mortal al cabo primero de Prefectura Ricardo Soto, que luego falleció minutos más tarde en el hospital.

Tras el ataque el agresor huyó del lugar hacia un sector del gimnasio municipal en donde fue abatido por las fuerzas policiales.

En su huida el homicida, identificado como Pedro Espinosa, trató de ingresar a una vivienda y luego amenazó a tres jóvenes que caminaban por la vía pública obligando a uno de ellos a intercambiar prendas de vestir para que la policía no lo reconociera.

El cabo Soto era oriundo de Camarones, Chubut, pero vivía en Puerto Deseado
hace varios años.

Por el hecho tomó intervención el Juez de Instrucción Penal, Oldemar Villa, que luego de la autopsia a los dos cuerpos, programada para hoy, remitirá la causa a la Justicia federal por tratarse del asesinato de un efectivo de la Nación que estaba cumpliendo con un control nacional.

En tanto, al cierre de esta edición, se esperaba el arribo de la Brigada de Investigaciones de Caleta Olivia que será la encargada de revisar las cámaras de seguridad para conocer la secuencia del ataque.

El disparo, según fuentes policiales, fue efectuado con una pistola 45 y el proyectil ingresó por un sector lateral izquierdo para finalmente alojarse en el corazón, y pese a los intentos infructuosos por salvarle la vida, nada pudieron hacer los profesionales de la salud.

La huida del agresor y la secuencia de disparos dejó en shock a los vecinos que miraban espantados cómo se sucedía el tiroteo que finalmente concluyó con la muerte del joven que cayó tendido debajo de un banco de cemento ubicado frente al gimnasio municipal Puchito Otey, donde hasta anoche todavía permanecía el cuerpo a la espera de que concluyan las pericias de rigor que al cierre de esta edición continuaban llevando peritos de
la justicia.

“Me robó el arma”

El padre del homicida, un efectivo de Bomberos retirado, se acercó al lugar donde se estaban realizando las pericias para ver el cuerpo de su hijo, pero el comisario
Carlos Orellana se lo impidió.

“Él me robó el arma no sé lo que le pasó, yo la tenía siempre guardada, pero evidentemente, se enloqueció y me la robó, era un chico estudioso, no tomaba ni fumaba, no tenía problemas con nadie y ahora provocó esta tragedia”, declaró el progenitor.

“Solo cumplía con su deber”

El prefecto principal Gustavo Milozzi manifestó a Crónicaa: “Quiera Dios que se salve no puedo creer que esté pasando esto, el estaba cumpliendo con su deber, es un chico ejemplar, tan buena persona, querido por todo el mundo”.

“De milagro no mató a nadie más”

Los vecinos del barrio donde fue abatido el joven dijeron: “Estábamos mirando televisión y luego escuchamos la estampida de disparos y griteríos y después todo fue silencio, no nos animábamos a salir, pero contamos como 20 disparos”.

En tanto el comisario Carlos Orellana, reveló que hay vainas servidas por un amplio sector donde sucedió el tiroteo, incluso vidrios rotos en una escuela que está al frente del gimnasio.

El jefe policial indicó: “De milagro no mató a nadie más”, para finalmente confirmar que la justicia local está llevando adelante las pericias. Nosotros estamos eximidos de actuar”.

 

 

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