El mensaje de la Iglesia Católica por las Pascuas: más valor a la vida y mayor cuidado del planeta

El padre Mario Vidmar, referente del Obispado local, en diálogo con Crónica se refirió al mensaje de la Iglesia Católica con motivo de la llegada de una nueva celebración de Pascuas. El sacerdote destacó varios temas a tener en cuenta por los fieles y remarcó que las personas deben aferrarse más al hecho de vivir, dejando de lado cuestiones materialistas y que al final del día no son tan importantes. “En la vida es necesario tener horizontes”, planteó el religioso.

“El mensaje en estas Pascuas es variado, con variado me refiero a muchas expresiones. Es un mensaje universal, un mensaje que el Papa Francisco se ha encargado de enviar. Puede parecer cerrado a lo católico, pero me parece bastante universal. Tiene que ver con el tiempo que estamos viviendo. Los seres humanos tendrían que hacer preguntas sobre la realidad que estamos atravesando, todo esto no son casualidades. Si uno observa las raíces, esto es fruto del modo en el que los seres humanos viven, de cómo convivimos, de cómo explotamos las cosas de tal manera que se van destruyendo”, expresó en primer término el sacerdote.

En el mismo sentido, el cura del Obispado local sostuvo que, más allá de las religiones, cada persona tiene un horizonte último y definitivo, más allá de los nombres que cada religión pone a Dios. “Tenemos que ir al encuentro de este Dios, un Dios que tiene distintos nombres. En última instancia, él es el que brinda sentido a la vida. No es lo mismo vivir en el mundo sin tener horizontes, uno en la vida debe tenerlos. Al tener horizontes uno se da cuenta de que hay algo más allá de lo que vivimos todos los días”.

“El otro día leía a un psicólogo que hablaba sobre los rituales. Él planteaba que los rituales, no solo en el ámbito religioso, son algo que le da sentido a la vida, porque detrás de ellos hay una búsqueda del sentido de estar en este mundo, de dónde venimos y sobre todo hacia dónde vamos. Esta es una pregunta que nos hacemos de manera recurrente desde la religión. El ser humano vive en tal vorágine que pareciera ser que se ha transformado en un ser absoluto. El tener, el poseer, el mandar, muchas veces representa la pasión con la que se rigen las personas en su día a día”, agregó el sacerdote.

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