La evolución edilicia de Defensores de Belgrano

El club de la Liga Independiente de los Barrios y la Asociación de Veteranos, inauguró su Salón de Usos Múltiples. En la oportunidad estuvieron presentes las autoridades locales, la banda del Regimiento, jugadores y allegados al club.

Defensores de Belgrano es una entidad que tiene 57 años. Hoy es uno de los clubes que tiene fuerte participación en la Liga Independiente de los Barrios y también en la Asociación de Veteranos. Hace algunos días inauguró un Salón de Usos Múltiples que le da un impulso muy fuerte para continuar con sus actividades deportivas y de contención.

El club Defensores de Belgrano nació con el nombre de Magallanes, pero en 1978, cuando se presentó el conflicto con Chile por el Canal de Beagle, un Decreto Nacional del Gobierno Militar, obligó a varias entidades con nombre de próceres o referencias trasandinas a cambiar la denominación.

Con activa participación en los torneos de Liga de Barrios, el club luego se adhirió a la Asociación de Veteranos para tener una representación amplia con la casaca albiceleste.
Deambuló por algunas canchas ubicadas en los alrededores de la ciudad, pero desde hace más de una década está instalado en un predio en el Barrio Abel Amaya. Comenzó con una máquina para emparejar el terreno y dos arcos para poder marcar el campo de juego. Luego fue agregando alguna mejora que ofició de buffet, aunque sin poder progresar mucho en materia edilicia.

“Siempre nos costó mucho hacer algo en la cancha, lo que se reunía de buffet lo invertíamos para los gastos de indumentaria, marcado de cancha… Una vez, juntamos algo así como 30 mil pesos, compramos materiales, arena, piedra, algunos ladrillos, y el temporal del 2017 nos llevó todo. Un tremendo golpe que nos dejó muy mal. Pero fue justamente ese impacto el que nos dio las fuerzas para intentar algo más. A partir de allí se empezó a gestar la idea de todo lo que vino después”, comentó el presidente del club, Juan Maldonado.

Sucede que con el aporte Municipal, se abrió una puerta grande. El club, a través de Ricardo Alvarado gestionó ante el intendente Carlos Linares y se presentó una bisagra. “Con el entonces intendente se pudo hacer un plan de compromiso para invertir y crecer. Fue enorme lo que nos brindó el municipio. Nosotros fuimos rindiendo esos aportes con justificación de obras y se renovaba el compromiso. La mano de obra se hizo prácticamente propia, todo monitoreado por Luis “Patito” Rojas, que es además, el tesorero del club”.

Para graficar un poco la magnitud de lo que experimentó Belgrano en este último tiempo, hay que mencionar que el Municipio aportó 3.530.000 pesos y que la obra, en sí, está valuada en 7.500.000 pesos, teniendo en cuenta otras donaciones y la mano de obra que fue casi exclusivamente aportada por integrantes de la entidad.

“Eso es digno de destacar, porque se hicieron muchas cosas ad honorem y eso da aún más valor al aporte. La familia de Belgrano aportó lo suyo desde cada lugar. Muchas mujeres hicieron cosas increíbles para mejorar el SUM, eso nos da la idea del sentido de pertenencia que manifestó cada uno que ayudó en algo”, señaló Maldonado.

La nueva obra fue inaugurada el mes pasado, “tuvimos la presencia del nuevo intendente Juan Pablo Luque, que también nos ayudó muchísimo como el caso de Othar Macharashvili y Hernán Martínez. Pero gran parte de todo esto tiene que ver con el respaldo que nos ofreció siempre Carlos Linares”.

Una panorámica del SUM, que a partir de ahora lleva el nombre de “Héctor Chueco Rasjido”.

El SUM se denomina “Héctor Chueco Rasgido”, los vestuarios llevan el nombre “Augusto Haro”, mientras que todo el predio se identifica como “Garrincha Alvarado”. “Es gente que hizo mucho por el club en diferentes momentos y es el modo de homenajearlos”.

Juan Maldonado presidente de la institución

En el día de la inauguración de las nuevas instalaciones, Juan Maldonado graficó sus emociones de este modo. “Ya había pasado todo, fue un día grandioso para el club y para quienes queremos a Belgrano. Me quedé un ratito sentado afuera. Me acordada de lo que era el predio y cómo estaba ahora. Miraba a los chicos jugando a la pelota en la cancha, a nuestra gente bailando en el SUM. Y me puse a llorar de la emoción. Así sentí este paso que dio Belgrano ese día”, cerró.

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