Libres y dueñas, el folklore es cosa de mujeres

Libres y dueñas: el folklore es cosa de mujeres

Son muchas las voces femeninas que rompieron los prejuicios del género y hoy son bandera, desde sus diversos lugares, de un folklore renovado, ecléctico y feminista. Conocé a tres dignas representantes.

Un género machista, conservador y complejo, así se lo veía al folklore décadas atrás. Ni hablar de una mujer que suba al escenario nacional para cantar durante el horario principal. De hecho, cuando Mercedes Sosa asomó por primera vez en Cosquín el 31 de enero de 1965, lo hizo de la mano de Jorge Cafrune, quien la presentó en sociedad y resignó minutos de su actuación para darle lugar a la nueva joya tucumana.

Sucedió con una jovencísima Soledad cuando, después de pujar por un lugar en el escenario mayor del folklore durante años, logró irrumpir una noche de enero, en 1996. No lo lograría sola, fue  Julio Maharbiz quien convenció a la comisión organizadora para que el tifón de Arequito acceda al Atahualpa Yupanqui, y en tiempo de televisión. En ambos casos, la historia ya es conocida y las dos lograron romper con los prejuicios de un género que también se fue aggiornando con los años.

Folklore desde la cuna

Mavi Díaz es hija de Victoria y Hugo. De madre bailarina de danzas nativas y padre armonicista, el más importante que dio la Argentina. Además, es sobrina del famoso “bombisto”, Domingo Cura. María Victoria Díaz hizo una carrera prolífica y sin fisuras. Siempre ligada a la música y al arte, incursionó en el rock con el mítico grupo compuesto solo por chicas  Viudas e Hijas del Rock Enroll y el histórico Los Twist. Después, se fue a vivir a España; volvió; grabó un disco homenaje a su padre que ganó un Premio Gardel, y formó Las Folkies, un grupo de chicas con las que ya lleva tres discos editados. “Es el grupo con más rock en el que estuve”, señala sobre la formación que lidera y completan Martina Urlich, Pampi Torres y Silvana Albano.

Incursionar en el género familiar se dio de manera natural para Mavi.

“Me crié en peñas, festivales, giras, temporadas enteras en la costa, acompañando a mis padres. Siempre digo orgullosa que muchas noches de mi infancia, dormí más en dos sillas juntas que en mi propia cama”, recuerda la cantante y productora.
No hay un solo estilo que se resista a sus encantos. Rock, folklore, jazz, chamamé y seguramente algún nuevo género se sumará en el futuro: “todas las músicas que me representan son parte de mí. Las Folkies tienen mucho más rock que todas las bandas en las que toqué, haciendo el folklore más tradicional. Hace poco, grabé un disco con Germán Dominicé que nace de nuestros encuentros semanales para componer como gimnasia creativa. Además, en mi faceta de productora y de productora vocal, trabajo con artistas de todos los estilos y de todas las edades, lo cual me enriquece enormemente”.

Las Folkies es un grupo de mujeres que rompió con el estereotipo de bandas de este estilo, y con la trayectoria de Mavi, no fue tan difícil abrirse camino: “Quizás por mi larga trayectoria y porque vengo de dónde vengo, siempre fuimos muy bien recibidas y tocamos en todos los escenarios, pequeños y grandes de todo el país. Llevamos nuestra música a los rincones más remotos del planeta y nos ha ido muy bien”.

Hoy tiene quizás el desafío más importante de su carrera que no es grabar un nuevo disco, formar una banda o descubrir artistas. Desde hace pocas semanas, es la nueva y primera directora de “La Folklórica” en Radio Nacional. Es su deseo y responsabilidad sacar a flote a una emisora que estuvo postergada durante los últimos años:

“Los medios públicos han sufrido un gran abandono y el desafío es reconstruirlos, recuperar la audiencia y devolver a la radio el lugar que merece. Estamos trabajando para ofrecer una programación atractiva, federal y popular”, cierra.
Del norte cordobés
Mery Murua es cordobesa, cantora de folklore, artista autogestiva, reconocida por sus pares y querida por el público. Actualmente, integra la Orquesta de Música Ciudadana de Córdoba del Teatro San Martín, cargo al que accedió por concurso y que ocupa orgullosa desde hace dos años.

Libres y dueñas: el folklore es cosa de mujeres

Su acercamiento a la música de raíz se dio a través de su madre, quien le cantaba zambas y tangos desde que la tenía en el vientre: “Nací con el folklore, fue parte de mi cotidianeidad, de mi infancia y es mi modo de vivir. También el de mis hijos”, cuenta.

El folklore ya no es solo cosa de hombres. Recién ahora comienza a respetarse el cupo femeninoen festivales nacionales gracias a la Ley aprobada en el Congreso. Sin embargo, el camino recorrido para llegar hasta aquí no fue sencillo para ninguna. Algunas cantoras, como el caso de Mery, corrieron con ventaja porque crecieron escuchando folklore en voz de mujer:

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“En mi caso el folklore siempre fue cosa de mujeres, las que cantaban, tocaban la guitarra y lo transmitían eran mi abuela, mis tías y mis primas”, rememora.
Y agrega: “Cuando comencé a recorrer los espacios de representación en vivo del folklore y los medios de comunicación, ahí percibí que los hilos eran manejados por los hombres, que el folklore era masculino”.

Esta edición del Festival Nacional de Folklore de Cosquín la tuvo siendo parte de un tridente de artistas cordobeses, junto a Paola Bernal y Juan Iñaki, con un sentido homenaje a la cantautora peruana Chabuca Granda, con motivo de cumplirse este 2020 el centenario de su nacimiento: “Hicimos una evocación a su obra, la que trascendió el tiempo y las fronteras, y la que puso en un lugar visible la negritud de Perú, mediante sus canciones. Ella llevó adelante sus propias luchas: se divorció en una sociedad superconservadora y se hizo un lugar en la composición, en un universo masculino”.

Mariana Carrizo, libre y dueña

Nacida en los Valles Calchaquíes, provocadora, irreverente e infinitamente talentosa, Mariana Carrizo es una “hija de la copla”, género que se hizo carne en ella porque ella es folklore, como se define: “Soy folklore pues lo que canto en las canciones, en las coplas, eso es lo que soy, soy folklore vivo y ser folklore tiene una responsabilidad social y cultural por ser parte del acervo de donde uno viene”.

“Soy libre y dueña como dice la copla, desde niña, y eso me hizo atravesar muchos momentos difíciles en todo el trayecto que llevo desde mis ocho años que subí por primera vez a un escenario, hasta el día de la fecha”, señala Carrizo que es mujer, artista y feminista en una provincia históricamente conservadora.

“Salta es uno de los lugares más crudos respecto de este tema. Y el patriarcado tiene una raigambre tan fuerte que lidera el porcentaje de femicidios. Y de ahí en más, todo lo que quieras hacer en cuestiones de proyección como mujer es como si vivieras en tiempos pasados”, remarca y vuelve a la carga al insistir que “el movimiento universal que hay es fundamental, esencial y nos ayuda a todes. Es realmente maravilloso ver esa parte de la realidad actual. Las mujeres salteñas, libres y dueñas, yo nunca imaginé que sucedería. Me emociona mucho verlo y eso te da una fortaleza superior para seguir adelante”, expresa.

Carrizo canta coplas, versos que no tienen dueños y se transmiten de generación en generación. Pero, como todo en la vida, se ajustan a la actualidad del país y del mundo: “las coplas son atemporales y quienes las cantamos estamos vivos, por lo tanto es cultura viva y siempre está moviéndose ese río”.

“Hay para todos los gustos, colores y temas. Entre ellas, surgieron las Coplas Verdes que quisieron salir el día del debate por legalización del aborto y que se fueron a volar por muchísimos países donde son un canto de fortaleza para las luchas por nuestra libertad”, concluye.

“Esta que es antiquísima y se la canta en tantos lugares del mundo y sigue aplicando…

“La mujer que quiere a dos

no es tonta sino advertida

si una vela se le apaga

la otra le queda encendida”.

Sobre la ley de cupo femenino en festivales

Mavi Díaz: “Toda ley nueva tiene un tiempo de comunicación y de adaptación. Al haberse promulgado en noviembre, fue difícil que se cumpliera en los festivales de verano, pero sé que los equipos de la Mesa de la Ley y el INAMU están trabajando incansablemente para su cumplimiento”.

Mery Murua: “Es una bandera plantada en cuanto a la igualdad de posibilidades y oportunidades. Luego a esa bandera hay que honrarla y defenderla con arte y con trabajo. Las discusiones de género en estos tiempos exceden lo femenino, y las conquistas y luchas deben incluir a las disidencias y contemplar a los humildes”.

Mariana Carrizo: “Es un paso gigante, ya era hora de plantear un cambio así de contundente. Felicito y celebro al Instituto Nacional de la Música, a todas las personas que pusieron el cuerpo y alma en primer plano, para lograr este avance. Ya se ve un movimiento, sobre todo, en el pensamiento de la comunidad”.

 

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