Nacho Mena, un comodorense afectado por el bloqueo de las actividades en Italia

Nacho Mena vive actualmente en En Roma, la capital del “país cerrado” por el virus, es un joven artista comodorense que contó a Crónica lo que observa y padece desde que Italia contabiliza ya 1.015 muertos y más de 15.000 infectados por el coronavirus.

Esta pandemia colocó a la península itálica en el segundo país del mundo con más víctimas del virus que afecta principalmente las vías respiratorias y los pulmones, es lo que transforma en mortal a la enfermedad y lo que provoca la complicación mayor a la hora de atender y “elegir” pacientes para atender debido a que, en su condición más delicada, precisan atención mecánica respiratoria.

Nacho, se encuentra en perfectas condiciones, pero sufre las consecuencias sociales de una situación inédita en la historia moderna del país europeo, entre las que se cuenta el estado sanitario y las necesidades de equipos que no se tienen, señalando que “ojalá en Argentina sigan conteniendo la infección porque la necesidad pasa por respiradores mecánicos que allá no tenemos”.

“Acá hasta hace unos días atrás la situación era prácticamente normal pero en contados días la crisis se desató en diferentes regiones de Italia, lo que obligó a las medidas extremas, tanto de desplazamiento interno como la decisión de cerrar el país, con muy pocas excepciones”, relató a Crónica.

“Aquí tenemos dos aeropuertos internacionales: Ciampino que virtualmente fue clausurado, no entra ni sale ningún vuelo y Fiumicino, el que aún tiene alguna tarea operativa pero mínima. Eso sucede en el marco de un cuasi estado de sitio debido a que no puede haber desplazamiento entre localidades, no se puede salir a la calle si no es exclusivamente hacia lugares de trabajo y cualquier violación a la normativa le costaría entre 200 y 250 euros de multa al infractor”.

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Vida cotidiana

El joven comodorense señaló que “prácticamente está todo cerrado, salvo hospitales o farmacias y en las calles prácticamente no anda nadie, ni a pie ni en vehículo. Los supermercados también abren pero con condiciones extremas; dejan pasar en mínimas cantidades de vecinos, cinco o seis, y los demás deben hacer fila afuera, separados por algo más de un metro entre cliente y cliente para poder entrar y comprar lo que haya porque, lamentablemente, las góndolas no alcanzan a reponerse. La gente que entra compra todo lo que puede para aprovisionarse como en una guerra y prácticamente han arrasado con los alimentos”.

La situación provocó que se acreciente la desocupación debido a su trabajo. “Todas las presentaciones que tenía previstas se han suspendido así que no es fácil sobrevivir en este estado de crisis y el costo de alquiler, por ejemplo, es carísimo en Roma” señala el joven comodorense pero, con su reconocido buen humor agrega que “la vamos sobrellevando; todavía no me trepo a las paredes aunque, cada vez falta menos. Espero que esta situación no se replique en Argentina”.

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