César Bersais, como un Rolling Stone

Sobre el programa Clásicos en Vinilo, el Fan Club Patagónico de los Rolling Stones, su primer libro “Grupo Uno: La leyenda” y cómo conoció a Keith Richards.

(Por Flor Nieto) César Bersais tiene paredes empapeladas de tesoros. Pósters, vinilos autografiados y extensas bibliotecas llenas de discos, figuras coleccionables y rarezas. Del libro firmado de Keith Richards a un flipper temático. Todo de los Rolling Stones. Es coleccionista, pero va más allá. Hace más de 13 años realiza religiosamente Clásicos en Vinilo, encabeza el Fan Club Patagónico de los Rolling Stones y en  2018 publicó el libro “Grupo Uno: La leyenda”. También cumplió su sueño: conocer a Keith Richards.

 

-¿Cuándo empezaste a comunicar?

-Empecé a comunicar en 1993. Nací en el 75, me recibí de la secundaria en el 92 y en el 93 me fui a la Facultad de Periodismo en La Plata. Uno de mis grandes amigos ya se había ido. Yo no me animaba a irme de casa pero como ya me había ido de la casa de mi vieja a los 15 y viví con mi papá con lo justo… Cambio de colegio. No me animaba y no tenía cómo bancarme. Yo vivía en 7 esquina 48 y 49. No terminé la carrera. Hice dos años y me di cuenta que estaba estafando a mi madre. No me gustaba estudiar, yo quería ser periodista musical. Mi sueño era trabajar en la Rock & Pop. Fui a un casting y no llegué ni a poder hablar. Conocí a Grinbank, Pergolini, De la Puente, todos los que escuchaba todos los días. Ahí ya hacía radio, en la Universidad. Le dije a mi amigo que me volvía y me dijo que nos quedemos de joda. Volví y trabajé acá, en El Estanco. Nada que ver. Me había desencantado con el periodismo y en el transcurso de ese año me volvieron las ganas. Desde el 95 me hablaron de LU4 e hice un par de cosas. Primer contacto para trabajar en la radio. 19 tenía, casi 20 pero trabajaba en una librería. Ahí me volví a Buenos Aires. Estudié en un Instituto en Corrientes casi Pueyrredón de Periodismo Deportivo. Único título que tengo además del secundario. Ahí tuve mucho contacto con las radios, con Olé, Clarín, el máximo jefe de la sección era Horacio Pagani, Dios para uno. Cuando se fue a la tele se cayó el ídolo pero de la gráfica era el mejor. Yo amaba el boxeo. De pibe lo leía en el Clarín y firmaba todo. Me consiguieron una pasantía en Clarín, tenía buen promedio. También trabajaba para Olé. Hice todo para la radio del Instituto, para unas radios provinciales, para una radio de acá, del Golfo se llamaba. Mandabas cosas. Tratabas de encontrar famosos o sus saludos. Quizás me clavaba un día afuera de Telefé y veía quién salía, los del noticiero, salía Tinelli. Yo tenía 20, 21. Me tocaba todo deportivo pero yo siempre llegaba a la pensión donde vivía y después con mi hermana -todavía tengo mis cuadernos- ahí garabateaba los programas de rock que quería hacer. Si me volvía a Comodoro, sabía que me iba a ir mejor con el deporte que con la música. A la vez sabía que había este negocio, mi papá tenía otro y yo me iba a tener que hacer cargo porque mi hermano es re hippie. Se juntaba con los The Otherness, venía Martin vestido como Jim Morrison. Yo los gastaba. Ensayaban acá los tres. Arriba, donde es la habitación de mis nenes ahora, ponían una batería y ahí le daban, le daban. A veces ensayaban en Rada en lo de los chicos. Queremos cantar en inglés. “¿Te parece?” les decía yo. Y me decían “decinos lo que nos conviene” porque como yo tenía discos, yo sabía. Mi hermano no me daba ni bola. Los otros dos sí. Ahora están tranquilos pero antes eran dos pirañas. Fatales eran -risas-. Me podría haber quedado trabajando allá, tenía la oportunidad. Nunca salió mi nombre ni en Clarín ni en Olé. Una decepción. Tienen que hacer tantas líneas o por teléfono contar lo que pasó. Después salían cuatro líneas y nunca un nombre. Andaba bien, me mandaban a los entrenamientos de Boca, de River, de la Selección a buscar la palabra de tal. Te va formando, yo era súper tímido y lo fui perdiendo hasta no parar de hablar como ahora. Ni hablar antes, mudo era.

-¿Y la música?

-A los 3, 4 años yo escuchaba los cassettes del Grupo Uno donde estaba mi papá. Escuchaba en esos equipos viejos cromados de la época, escuchaba esas canciones. A los 8 años escuchaba todos los cassettes que tenía de mi mamá, la mayoría espantosos. Julio Iglesias, Roberto Carlos, Paloma San Basilio, espantosos. Alguno que otro mi papá tenía. Mi papá muy desprendido y descuidado de todo. No tenía material de Grupo Uno en el que él había participado. Y al no tener un hermano mayor que me diga: “Escuchá esto, esto y esto”… ahí se me despertó lo de investigar. En el 83 escuché un cassette compilado que era Pop de los 80 y había un tema de Rock que no tenía nada que ver y era “Brown Sugar” de los Rolling Stones, me llamó la atención. Ahí me quedó picando. Empecé a ver quién tenía eso. A los 12 que tuve plata por el fin de curso, me compré todo en cassettes. El Aeropuerto de Esquel tenía una disquería impresionante y ahí me compré todos mis primeros cassettes. A los 15 me compré mi primer CD: “Flashpoint” de los Rolling Stones, en vivo. Ahí descubrí todos los clásicos. No hacía falta ir a un pub, menos una cervecería. Había que ir a la previa en el boliche y la parte que menos nos gustaba era cuando empezaba el baile en sí. Toda la previa era espectacular. Los DJs sacaban la música que les gustaba y estaba de moda en las radios. Kiss, Los Redondos, AC/DC, Iron Maiden. Insólito. La gente bailaba con “Fear of the Dark”. Ahí empecé a coleccionar.

 

-¿Qué tienen los Rolling Stones?

-Cuando vi a Keith Richards, que es mi ídolo. Yo estaba terminando quinto año del colegio. Yo no conocía su material solista pero sabía que era el guitarrista de los Rolling. 7 de noviembre de 1992 en Velez Sarfield. Yo solo nunca había ida Buenos Aires. Me tomé el colectivo y me fui. Justo ese viernes y el lunes había unos exámenes re importantes, que eran para no llevarte materias y no me presenté. Me fui a verlo al viejo, no me acuerdo nada porque estaba muy impactado. Volví impactado y dije a estos muchachos los sigo de por vida. Siempre me gustó toda la música y no solo Rolling Stones, que es lo que la gente piensa. Escucho de todo pero colecciono a los Rolling. Yo discuto mucho cuando me dicen que el guitarrista no es bueno. Mi propio papá lo decía. Era como que me tocaran un hijo. Un orgullo para mí es haberlos descubierto solo, nadie me dijo escuchá esto. Mi papá conocía dos temas y decía que eran malos: “El Mike Jagger era bueno. El violero es de terror” ni el nombre sabía. Y yo me re calentaba. No sé, producen algo que los noto como auténticos. Hasta el día de hoy, que sigan tocando. El amor fue creciendo. Vos los ves, el año pasado los vi y ya están mal, un poco que se arrastran. Al batero le cuesta terminar los conciertos. El hecho de que sean multimillonarios y sigan, no por eso los vas a querer pero son auténticos. Keith Richards nunca se casó con nadie, nunca le gustó el jet set. Mick Jagger siempre quiso ser una estrella de cine pero es malísimo. Trata de actuar, trata de dirigir, no tuvo el éxito que quería. Tuvo que cancelar su gira solista. Keith su prioridad siempre fueron los Rolling, si alguien se va es porque está muerto. Nunca quiso la medalla de caballero de honor británico. Mick fue con toda la familia a recibirla. Keith fuma cannabis con todos los jamaiquinos porque tiene una casa ahí, es amigo de todos los bluseros, hasta de los más pobres. En su documental eso se ve. Yo tuve la oportunidad de conocerlo, que soy un don nadie.

-¿Cómo lo conociste?

-Jane Rose es su manager y fue muchos años la manager de los Rolling. Las personas claves de la movida son todas mujeres norteamericanas que les manejan todo. Lo consideré como algo imposible, me lo saqué de la cabeza. No quería sí o sí conocerlo y darle la mano. Le quería decir gracias nomás, por la música, por todo lo que hizo. Si tenía una foto mejor. En el 2010 conocí a Ronnie Wood en Londres. Pasaban los años y yo nunca iba porque vivía endeudado por coleccionar. No entraba mucho y todo lo que entraba lo gastaba en discos. Me fui solo y recorrí todos los orígenes. Dartford, donde nacieron ellos: Jagger y Richards. Cheltenham donde nació Brian Jones, el fundador del grupo. Me recorrí los bares, los estudios. Me metí en la historia y justo anunció un show solista Ronnie Wood y lo vi. Un teatro de 200 personas, milagro. Consigo la entrada de milagro. Y Ronnie Wood salió a la calle. En el interino entre un show y otro se sacaba fotos, firmaba autógrafos. Le dije que era de la Argentina y hacía gestos como que estabamos re locos. Yo quería conocer a Keith Richards y se convirtió en una necesidad en 2017. Soñaba con eso, me estaba volviendo loco. Soñaba que estaba con él y abría los ojos y veía el techo. Parecía real que lo estaba conociendo. Le dije a un amigo, Diego, que los vio como seis o siete veces. Periodista de rock. Conoce a todos los grupos, a todos los mejores músicos, a la gente clave de prensa. Vinieron los Rolling, les iban a entregar un disco de platino y lo mandaron a él. Previamente, él como fan se recorrió en 1994 todo Estados Unidos, ya tenía contactos con ellos, los venía siguiendo ¿Qué tengo que hacer? En los hoteles no están. En la calle tampoco. En Barcelona en el último show, cuatro shows fui en Europa. En el Four Seasons entré y dije que tenía una entrevista con la manager de ellos. Llego, con mi amigo, y me dice entrá, pases backstage les puedo dar. Me mirá a mí y me dice: “De visita, fotos, nada”. Era el día anterior al concierto y yo no iba a decir que lo quería conocer. Les di unos alfajores que decían Patagonia Argentina, para que se acuerde de Patagonia sobre todo. Eso fue en 2017 y en enero 2018 le escribí. Los shows a los que yo iba a ir eran 22 y 25 de mayo en Londres. Yo tenía la excusa, gracias a mi amigo que me pasa el mail y después que te conteste, porque es un milagro. Yo lo voy a intentar. “Todavía no está organizado nada y cuando la banda se junte a ensayar veremos, contactame más adelante” me respondió. Le vuelvo a escribir y me dice: “Mirá, yo no sé si voy a estar en los conciertos de Londres”. Mentira, ¿cómo que no? Justo Londres no se lo va a perder. “Pero usted no va a poder ir, recuerde que él es de ahí, están sus amigos, su familia. Aparte todo el mundo quiere lo mismo que usted”. Yo siempre recibía los no y nunca me amargué. Me imprimí todo el diálogo, siempre fui respetuoso. La idea era conocerlos pero no pagar 15.000 dólares. Llegamos a los shows de Londres, el 22 de mayo veo a la manager pasando cerca del escenario, sacando fotos. 22 de mayo, ni me respondieron. Pasó el show del 25 de mayo y la volví a ver a la manager. Yo me iba a volver el primero de junio pero en el medio había un show de Southampton que no tenía ganas de ir porque era más plata, la ciudad no estaba tan buena, cero turística, no va nadie. Lo más famoso es el barco y ahí entraba Pappo cuando se iba en barco. El estadio estaba montado frente al puerto. Había viento, lluvia, parecía Comodoro. Ni hotel tenían, fueron y volvieron en el mismo día. No había chance de nada. La manager se ablandó a último momento. Yo estaba con un brasilero, todos los argentinos se habían vuelto. Llegamos y llovía con todo, estábamos los dos solos, no habíamos dormido nada. Nos refugiamos en un shopping donde agarramos wifi. Entredormido estaba esperando. Vamos al estadio me dice, a ver si podemos entrar. Queríamos conseguir unos calcos vip para ingresar a las previas que son tremendas. Van los músicos de segunda línea, los hijos de los Rolling. Depende de la ciudad, conseguís o no. Comés y tomás porque tenés hambre, cerveza libre. Aunque sea, estar ahí. Después, ya no sabíamos qué hacer. De nuevo nos fuimos al shopping  y me responde Cheryl, la encargada de los Meet & Greet y me dice: “¿Cómo le va? ¿Nos pasa su número de teléfono?” yo me paralicé, parece que se me va a dar. Me fui al baño y analicé bien todo, qué característica le tengo que dar ¿Cómo hago? Si me equivoco en un número me pierdo la oportunidad. Llegó el momento de activar los datos móviles y que venga todo en la factura, siempre con wifi. Activé y le mando “No, no, si quiere podemos coordinar y nos encontramos en el estadio, voy al Vip cuando abra. Me puede buscar ahí o voy a donde usted esté”. Automáticamente respuesta, todo sí, después de tres meses de cero, uno atrás del otro. “Digame ¿En qué parte del estadio va a estar usted? Usted esperé ahí y cuando sea la hora lo volvemos a contactar”. A las 17:00 hs. nos dicen que se demoró pero seguí esperando. Subo, no hay wifi. A gastar de nuevo con datos móviles. El mail: “Va a ir una señora rubia con una credencial, esperela”. Me comí como cuatro amagues, cada rubia que aparecía yo me paraba. Unos nervios. Todo empapado de la lluvia. Me compré la remera del día del show con la fecha. Fui al baño y me saqué toda la ropa mojada. Esperé. Me preguntan mi nombre y me dicen: “Ah sí, espere”. Busca la credencial. Yo quería foto individual, él y yo. Nunca otra cosa. Keith y yo. Llega y me dio bronca porque miré a los demás y todos millonarios, porque un fan no tiene la posibilidad de llegar y esta gente que paga la tiene. Llegamos a la zona de abajo, los monos gigantes de seguridad, nos dejan pasar. Entramos, todos los autos de ellos ahí, los autos decían en los parabrisas sus nombres. En la previa vi unas actrices re famosas, no me acuerdo quiénes son. Una es la hija de Steven Tyler, la reconocí. Todo backstage al aire libre. 9 y yo. Todos impecables y yo una lacra total. Pasaron todos y voy a pasar yo y me dicen: “No, usted no”. Me quedo ahí re nervioso. “Quédese ahí, no se mueva”. Porque venía Mick Jagger caminando y pasa. Yo nada. El resto no salían más. Salen y me hacen pasar. Todo negro, todas telas y las cruces donde se tenían que parar. Había un fotógrafo y una mujer. Dicen: “Usted ha pedido una foto con Keith Richards todo este tiempo, quédese aquí”. Veo todo el backstage, a todos los integrantes charlando con otra gente a nada mío, separados por un telón. Agarré mi celu, la remera que me había comprado amarilla y un fibrón para que la firme. Tiré todo porque no quería que me echen, por los acuerdos. Cuando lo ví venir a Keith, me quedé sin aire directamente. Se corre la vincha de colores y escucho: “Él es de Argentina viene a conocerte”. Él se acerca a mí y me dice “Gracias por venir a conocerme”. Yo lo agarre de la cadera y sentía que era un abuelito. Yo le hablaba: “Gracias por este momento, te admiramos mucho en Argentina”. Me hablaba en español:“Muchas gracias, lo sé”. En el 2016 tuvo la gran ovación de su vida en La Plata. El fotógrafo: “César, look at me”, sabía que era una foto. Lo agarro de arriba a Keith y saca de nuevo. El fotógrafo dice “Ahora sí”. Y le digo: “Cumpliste mi sueño”. Nunca lo molesté, nunca me le tiré encima, un autógrafo. No le pedí nada. Se va y la mujer me dice “Gracias, espero que lo haya disfrutado, retorne a su lugar”. Y le pedí una foto con Charlie Watts y la mujer lo busca y viene. Me saluda “Hola soy Charlie” y le dije que soy César, un gusto y nos sacan la foto. De ahí salí perdido, no sabía cómo volver. Me hicieron salir del estadio y volver a entrar. Tres meses después me mandaron la foto con Keith Richards y previamente me pasaron algo para que imprima que no la podía publicar en determinados lados. La de Watts no me la mandaron porque él no había salido favorecido pero en verdad fue algo de protocolo. Te la mandan en un tamaño donde no podés ampliar mucho, dentro del mail. No tiene gran resolución.

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-¿Cuál es la historia de Clásicos en Vinilo? ¿Cómo comenzó? ¿Cómo sigue?

-Clásicos en Vinilo es el programa que siempre quise hacer tan pronto me recibí de periodista. Mi idea era comenzarlo en 1999, lo fui demorando varios años porque trabajaba de periodista deportivo hasta que un 2 de febrero de 2007, lo comencé. En una emisora en donde al quinto programa me dijeron que no era el estilo de la radio y, finalmente, me fui de ahí aunque trabajaba en varios programas. Terminé en la radio del diario El Patagónico donde prácticamente se forjó el programa. En esa época había operadores y comencé a buscarle la vuelta trayendo invitados. Pasó el programa por FM Records, por Radiocracia, FM Plus y Radiocracia de nuevo. Desde el sábado 8 de febrero en Radio News, 98.3. El programa trata de aquel Rock, Blues, Soul, Reggae, Heavy, Punk que sonó en su momento en las radios y dejó de sonar. Aquella música que la gente conoció a través del vinilo, del magazine, el cassette, el CD, a fines de los 80, principio de los 90. La rescato en radio, tengo invitados melómanos, músicos, periodistas, comunicadores, docentes, empleados, bancarios, doctores, psiquiatras, empresarios. Muchos que tienen su trabajo estable normal y que capaz tienen un lado oculto musical que trato de rescatar y compartir. Trato de hacer diferentes especiales donde los invitados presenten la música y elijan sus canciones favoritas. Trato de ir variando de sábado a sábado, juntar diferentes fans de determinado estilo musical o grupo. Va siempre mechado, trato de ir entrevistando, ya van casi 500 entrevistados entre los de estudio y aquellos vía telefónica. Estos son casi 80 músicos pioneros del rock argentino. Desde los integrantes de Manal, Almendra, Aquelarre, Los Gatos, de bandas de Pappo, Spinetta, Charly. Fui entrevistando a todos ellos a lo largo de estos años y capaz haciéndolo dentro de un especial que tiene que ver con el disco o la etapa de ese músico a fines de los 60 o durante los 70 y los 80. Es un refugio radial de música que nunca sonó en la radio o dejó de sonar. De eso ha tratado estos 13 años, con muchos invitados que sean ellos los protagonistas y yo solamente acompañándolos. De encontrar la gente indicada y me alegro mucho de que haya juventud que siga el programa y les gusten los mismos grupos que a uno de 60, todavía hay y mi misión es encontrarlos como también investigar y buscar shows históricos que se hayan dado en Comodoro. Pappo en Comodoro en los ‘90, Riff en en los ‘80, Spinetta en el Huergo en el 81. Cosas que pude ir rescatando y pude compartir con todos los oyentes. El programa vuelve después de un receso de 3 semanas, que pensé que iba a ser definitivo, pero finalmente encontré una buena propuesta a través de Julián Nuñez, propietario de Radio News 98.3 y voy a hacer el programa ahí en horario veraniego de 19:00 a 22:00 hs. y a partir de mediados de marzo en el horario tradicional de 18:00 a 21:00 hs.

 

¿Qué pasa en el Fan Club Patagónico de los Rolling Stones?

Siempre fui fanático y con el transcurso de los años empecé a coleccionar. Sentía que después de haberlos visto y viajar a algunos shows estaría bueno encontrar otros fanáticos como yo por esta zona y armé ese fanclub patagónico que su verdadero nombre es “Esperando a un Amigo”. Se sumaron distintos integrantes, distintas edades, hombres y mujeres. Algunos muy fanáticos, otros no tanto. Otros que les gusta el rock en general. Compartimos reuniones, asados. Trajimos varios escritores que presentaron sus libros acá. Se armaron tres exposiciones en el CepTur de Comodoro. Se trajeron a los integrantes de Ratones Paranoicos en tres oportunidades, tres años distintos. De eso trata el Fan Club, una asociación sin fines de lucro para disfrutar el rock, la música. No sólo Rolling Stones sino del rock en general. Pasamos los shows en la Argentina en video y de viajes. Fundamental. En 2012 viajamos a los 50 años de los Rolling Stones en New Jersey, Estados Unidos. En 2015 viajamos a Londres y visitamos todos los orígenes de los Rolling Stones en Dartford, donde nació Jagger y Richards, Cheltenham donde nació Brian Jones, creador y cofundador de los Rolling y visitamos todos los lugares relacionados a ellos. De eso se trata, de ir encontrando fanáticos en la Patagonia, de juntarnos acá, de visitar otras ciudades y sobre todo de viajar. Pudimos tener una buena seguidilla. En 2015 viajamos a Londres que no había shows. En 2016 estuvimos en los tres shows en La Plata, uno en Chile y otro en Uruguay. Cuatro shows en 2017 en Europa. Tres shows en 2018 en Inglaterra. En 2019 los primeros dos se la gira en Chicago. Con esperanza de la nueva gira en 2020 vuelven a tocar en Estados Unidos y siguen después de 58 años tocando y el objetivo es poder viajar. A lo largo de estos años, tuve la chance de estar en todos y algunos otros integrantes fueron a algunos y otros fueron a otros. De eso se trata el Fan Club, de recrear una pasión y disfrutarlo cada vez que nos reunimos.

¿Cómo fue crecer con papá músico? ¿Qué aprendiste?

El caso de mi papá, él fue músico mientras yo no había nacido. Se recibió de profesor de piano y tocaba en orquestas de Jazz siendo muy jovencito, 15, 16 años. Hasta que surgió la oportunidad de entrar en el beat argentino. En el 67 se incorporó a una agrupación que había nacido ese mismo año: Grupo Uno. Fue el quinto integrante. Estuvo el 67 hasta fines de 71. La etapa más importante a nivel nacional e internacional él fue protagonista, de los dos LP del grupo y de los simples y los éxitos. Se retiró y el grupo siguió tres años más y se disolvió. Yo nací en el 75, tendría 4 o 5 años y ya sabía que mi papá había sido integrante de ese grupo. Es el día de hoy que las personas de los 60, 70 años me recuerdan a mi papá sabiendo que fue integrante de Grupo Uno. El dejó la música por completo pero tenía su órgano con el que tocaba los shows en vivo en Grupo Uno. Nunca quise aprender a tocar un instrumento porque nunca tuve la paciencia necesaria. No aprendí a tocar guitarra ni órgano, mi hermano sí. Pero me gustaba la parte teórica y de investigación y por eso me transformé en periodista más adelante. Mi papá falleció en 2012 y tuve la chance de verlo en vivo. Grupo Uno volvió en 1983 con la formación más importante, yo tenía 8 años y lo ví en los shows del Huergo. En 2002, ya tenía 27 años y fui como un colaborador, ayudante, plomo y un poco de todo, fotógrafo de Grupo Uno cuando volvió y se presentó por última vez en los shows por toda la región. Viví de cerca el fenómeno Grupo Uno de fines de los ‘60 y principios de los ‘70.

 

Durante 10 años recopilaste información y en el 2018 publicaste el libro “Grupo Uno: La leyenda” ¿Nos contás la historia que más te gusta? ¿Encontraste algo nuevo?

Como mínimo fueron 10 años de recopilar material para armar el libro de Grupo Uno. No se publicó antes porque no mantuve un ritmo para que ese libro vea la luz. Siempre sentía que me faltaba algo importante, mucha investigación. Ver que los datos sean correctos, es toda una etapa que no había vivido. Entrevisté a todos menos a mi papá. No quise entrevistarlo a él para que no haya un lado sentimental. Que sea un libro periodístico, biográfico. Fui consiguiendo material de archivo fotográfico, de video y de audio, entrevistas radiales y en medios gráficos. Eso más el testimonio de mucha gente que estuvo a la par o como protagonistas secundarios colaborando con la banda o bien como espectadores, le fui dando forma a toda la historia. De las mejores historias, hay muchas pero la mejor es cuando terminaron de grabar “Duelo en el Cañón del Diablo”, de las más populares, y en el estudio de al lado estaba Sandro. Grababan junto a los grandes de la época como Sandro, Leonardo Favio, Sergio Denis en el propio sello CBS. Sandro se acercó y cuando escuchó el órgano pensó que era un tema del brasilero Lafayette, el líder de la orquesta de Roberto Carlos que también tenía su carrera por separado que eran instrumentales. Sandro entró al estudio, charló con los integrantes de Grupo Uno y le gustó el órgano que hacía mi padre, los solos de la canción. Hay una foto que inmortaliza ese momento donde Sandro fuma con mi papá y Luis Costa y Sandro muestra el single, Ana y Luis y “Duelo en el Cañón del Diablo”. Después les regaló una guitarra, los acompañó mucho. Cuando Ringo Bonavena se hizo cantante, viajaban por el país con ellos en la misma camioneta e iba cantando. Era tener una seguridad privada de lujo porque nadie los iba a molestar porque iba Ringo con ellos. Tuvieron múltiples anécdotas. Grandes de la historia de la TV, los pudo conocer y dialogar. Grandes músicos también. Silvio Soldán, Pipo Mansera. Muchos otros músicos destacados de la época pudo conocer. Yo las sabía pero iban apareciendo distintas opiniones. Algo nuevo no, pero conocí la historia mientras mi padre me contaba, que tampoco contaba mucho de Grupo Uno, y a través de otros, las cosas que hicieron para poder llegar a donde llegaron. Poder traspasar esa barrera invisible entre lo que es el interior del país y Capital Federal y ellos llegaron. Después de 50 años, ningún otro grupo de La Patagonia pudo igualar lo que hizo Grupo Uno, fue una pena pero creo que todo eso tenía que estar destacado en un libro con su discografía, con archivos periodísticos y el detalle de las grabaciones y de cómo fueron cambiando las alineaciones de la banda y la historia en general.

¿Cómo estuvo la presentación?

La presentación fue inolvidable, muy exitosa. Fue en el auditorio del Centro Cultural de Comodoro en Marzo del 2019. Por suerte se llenó, se completó la capacidad, mucha gente parada, a los costados. Creo que la gente sabía que se iba a presentar un libro pero no sabía qué más iba a pasar y pensaron que iba a haber un show, la vuelta de Grupo Uno. Algo parecido a eso hubo. Fueron músicos de Comodoro, Alejandra Saint Pé, Pablo Lencinas, Oscar Krause, Lesley Burón, Eddie Burón.  Hicieron canciones de Grupo Uno, bajo la atenta mirada de los cuatro integrantes de Grupo Uno que me costó mucho reunirlos. Uno vive en Chile, uno en Buenos Aires, dos por acá. Pasaron tantos años y que por diversas circunstancias había en algunos mayor y en otros menor interés en participar. Comprendieron que era un libro sobre su historia, de la agrupación. La verdad que fue inolvidable, muchas lágrimas, les gustó el momento porque volvieron a sentirse estrellas de Rock por un momento, firmando vinilos, tomándose fotos con los asistentes y participando en algunas canciones. El hecho muy valorable de Salvador Bellone, Jerry, uno de los cantantes y compositores de Grupo uno que pese a tener una enfermedad se acercó a Comodoro desde Buenos Aires y participó. Fue un sueño cumplido poder tener mi propio libro, bien extenso y como yo quería y con todos los testimonios, con personas muy destacadas de la cultura de CR que participaron. Tuvo la conducción de Aníbal Micardi por suerte, me ayudó a abocarme a otras tareas mientras se presentaba el libro. Fue excelente, fantástico. La gente se quedó con ganas de más pero Grupo Uno no va a tocar nunca más. Una reunión de los ex integrantes y un recuerdo para mi papá, fallecido hace 7 años. Me hubiera gustado que esté pero estuvieron mis hermanos acompañándome y salió mejor de lo pensado.

 

Tanta música, tantas entrevistas ¿Tenés algún consejo para las bandas locales?

Mi vida pasa por la música, la parte teórica como escucha, como coleccionista, como acumulador de música muchas veces. El hecho de querer descubrir todo el tiempo músicos de las viejas décadas, siempre descubro música nueva y grupos que me gustan, incluso algún de un solo album de los 40, 50, 60, 70 y 80. Amo hacer entrevistas, que me ayudó muchísimo para desarrollar el programa y que viene de mi etapa de periodista deportiva que una entrevista o una transmisión deportiva tenía que durar varias horas y había que extender, a veces uno estaba solo al aire. Eso me ayudó aunque las entrevistas de programa son más cortas y trato de hacerlas bien amenas. A los grupos locales se les puede sugerir que no claudiquen, que sigan adelante.  Creo que hay buen talento en Comodoro y en la zona pero lamentablemente no se pueden dedicar profesionalmente a esto o 100% el tiempo a la construcción y el desarrollo de una agrupación. Que no claudiquen, que intenten ser distintos, que intenten componer sus propias canciones, que no dependan de ser una banda tributo u homenaje aunque lamentablemente haya que hacerlo para que vaya más gente. En Comodoro tenemos el hecho de que todos quieren que se apoye a las bandas locales, después cuando se presentan esa misma gente no las apoya. Pero hay que seguir, si tienen un sueño hay que seguir adelante, intentar como hizo más de un grupo. Buscar oportunidades en las ligas mayores, en Buenos Aires, en ciudades más grandes, intentarlo porque desde Comodoro se hace muy difícil y si el sueño está, lamentablemente nada cambió en decenas de años hay que instalarse en Buenos Aires e intentar desde allí. Como hizo Grupo Uno, se instalaron allá y desde allá todo fue más fácil, se podía grabar en los estudios cada vez que había una canción para hacerlo y desde el centro del país podían partir a todas partes de Argentina y el exterior para poder hacer giras. Reitero que hay buen talento en Comodoro y que eso se puede llegar a aprovechar. En mi caso, aporto desde mi programa intentando difundir a ciertos grupos y también, otro de mis trabajos extras, es realizar la prensa y difusión de varias bandas musicales de la ciudad, las que yo creo que vale la pena que su material sea un poco más conocido de lo que es.

“Mis planes para el 2020 como siempre es seguir viendo a mis hijos crecer con amor, con felicidad con salud y a toda la gente que quiero. Ya había plantado árboles en el circuito de Rada Tilly, ya tengo dos hijos y me faltaba el libro. Más mi programa de música ya estoy más que hecho. Este sábado volvió mi programa, cumplió 13 años y quiero seguir haciéndolo. Radio News 98.3. Como siempre, ver a los Rolling Stones una vez más. Los vi 28 veces y el año pasado mi idea era retirarme de los shows llegando a los 30 conciertos. Se postergaron dos asique pude ver dos, llegué a 28. Mi máximo objetivo en materia musical está cumplido, era conocer a mi ídolo/héroe mano a mano, ya está cumplido. Viendo dos shows más, creo que me puedo quedar tranquilo. Aunque está la expectativa, está la ilusión de que los Rollings lleguen como banda y cumplan 60 años como agrupación y esos shows muy seguramente van a pasar por Londres que es LA ciudad de los Rolling en todo sentido, no hay con qué darle. Continuar con trabajo y que se achique un poco la grieta en todo sentido. Que mi programa lo pueda seguir haciendo, cómo lo voy a retomar este sábado, concretar más anhelos en entrevistas, especiales y que la gente lo vaya disfrutando, fundamentalmente. Aunque cada vez se aleje más de lo popular, que mi programa sea escuchado.Escribí en el Gráfico pero me quedo con la etapa musical que fue lo que siempre soñé siendo un estudiante de periodismo. Lo único que pido que es bastante” dice. Te invitamos a escuchar Clásicos en Vinilo, a sumarte al Fan Club de los Rolling Stone, a buscar el Libro del Grupo Uno.

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