La ART aún no autoriza el urgente trasladado al Hospital Italiano del sargento Ríos

El policía baleado en un violento robo en Laprida, donde quedó al borde de la muerte, está internado con una obstrucción intestinal, pero la ART aún no autoriza su trasladado al Hospital Italiano pese a su complicada situación.

El pasado martes 28 de enero, el sargento Jorge Ríos sufrió una descompensación. Comenzó a sufrir nauseas y vómitos y decidió asistir de manera inmediata a la guardia del Hospital de Trelew, localidad en la que actualmente reside, donde se determinó que quedara internado.

Primeramente fue medicado para que no continuara descompuesto y tras ello le hicieron una ecografía donde se pudo constatar que el policía contaba con una oclusión en la parte del intestino, determinándose realizar una tomografía para tener más detalles.

Es así que el cirujano Doctor Abramor solicitó la urgente derivación del paciente al Hospital Italiano en Buenos Aires, donde conocen bien la historia clínica del Sargento, quien fue baleado en el 2013 quedando al borde de perder la vida y cuenta con una serie de secuelas en virtud esa grave lesión.

“Decidí comunicarme personalmente con la analista de mi siniestro, Agustina Mereb, para comunicarle lo sucedido y me informa que un médico auditor vendría el viernes a las 15 horas.

Ese día llegó pasadas las 17:30 horas el Dr. Cressenti, enviado por la ART, quien le sacó fotos a los resultados de los estudios y la historia clínica para enviar un informe a las oficinas en General Roca”, contó Ríos en diálogo con Crónica y agregó: “El sábado me comuniqué nuevamente para ver si en el trascurso de esas horas iban a efectuar el traslado y me informan que de acuerdo al informe mi situación no era de urgencia por lo que debía ser derivado a Fitz Roy. Ellos no tienen mi historial clínico como sí lo tiene el Hospital Italiano.No están los médicos que realizan mi seguimiento desde 2013, cuando llegué prácticamente muerto. Yo voy dos o tres veces por año a controles y ésta derivación la solicita el facultativo médico que me examinó en persona”.

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Es así que Ríos reclamó que el auditor no lo examinó, solamente preguntó algunos datos y ni siquiera habló con el médico que lo atendió para conocer la situación, por lo que ante la determinación de no derivarlo pese a su condición al Hospital Italiano, señaló que hoy denunciará lo ocurrido ante la Superintendencia de Salud y acudirá a sus abogados para hacer una presentación judicial al respecto.

“Sigo esperando con suero y con la panza hinchadísima, la verdad, con mucha angustia. Mi señora el año pasado casi se muere por un problema en el corazón, después riñones y ahora están dializándola. Tendría que estar con ella, no peleando con la ART por una derivación, pero lamentablemente siempre tuve que pelearla con ellos”.

“Siempre ponen trabas para todo, aun conociendo mi situación, que soy el único policía herido que quedó con tantas secuelas. Necesito respuestas”.

El hecho

El 29 de julio de 2013, cerca de las 6:45 horas, tres sujetos ingresaron a un domicilio ubicado en calle Jamaica al 300 del barrio Laprida. En la vivienda estaba un matrimonio y la mujer se comunicó con personal policial indicando que se escuchaban ruidos.

Cuando los efectivos se acercaron al lugar los ladrones escapaban, por lo que dos uniformados corrieron detrás de ellos mientras Ríos se encontró con el tercer delincuente que aún estaba en el interior de la casa, baleándolo y provocándole una grave herida. Luego de una lenta y dolorosa recuperación, finalmente el Sargento pudo salir adelante quedando con varias secuelas.

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“Me quedó un 20 por ciento del estómago, la cabecita del páncreas, por ello tengo que tomar pastillas pancreáticas. Intestinos rejuntados, por lo que tengo adherencias y ahora me provocó una obstrucción. No tengo paredes abdominales, solamente la piel me contiene los órganos” detalló Ríos y comentó: “Me operaron los tendones de Aquiles de ambas piernas para dejarme los pies en ángulo recto de 90 grados y que pueda caminar sin arrastrar los dedos de los pies.

Tengo problemas en las rodillas. Además tengo una dieta en la cual no puedo ingerir nada de grasas, lácteos, verduras de hojas. Mi día empieza tomando 6 pastillas diferentes para distintas patologías, en almuerzo, merienda y cena otras 3 pastillas y luego 3 pastillas para dormir”.

Pese a su condición y sus patologías no autorizan, hasta el momento, la derivación para poder ser tratado de la oclusión que hace que permanezca internado.

 

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