Armados con destornilladores asaltaron de manera brutal a exfuncionario de la Justicia Federal y su mujer

Trelew (Agencia) A un exfuncionario de la Justicia Federal y su mujer los sorprendieron tres asaltantes mientras dormían y tras reducirlos violentamente atándolos de pies y manos les robaron medio millón de pesos en dinero y pertenencias de valor. El atraco ocurrió ayer a la madrugada en la planta alta de una propiedad de dos pisos en el centro de Trelew y las víctimas coincidieron al hablar con este diario que fue “una experiencia terrorífica”.

A él lo golpearon mientras le exigían que les dijera dónde tenía una caja de seguridad en la que ellos decían que tenía dólares. Contaban con muy buena información; hasta sabían que el exmiembro del Poder Judicial de la Nación y su mujer tenían marcapasos y que su hijo vivía en la planta baja.

El brutal episodio ocurrió entre las cuatro y las cinco de la mañana. Los delincuentes tuvieron una hora de rehén a las víctimas atadas con precintos y con pedazos de una sábana que rompieron. Eran tres delincuentes con guantes, encapuchados y llamativamente “armados con destornilladores”, según refirieron Federico Bogdanoff de 85 años y su esposa de 77.

El hecho sucedió en la esquina de 25 de Mayo y Marconi, al oeste del radio céntrico de Trelew y Bogdanoff al acceder junto a su esposa a ser reporteados por este diario lo contó de la siguiente manera:

“Estábamos durmiendo y me despertó unos ruidos medios raros pero no se me ocurrió pensar que alguien pudiera estar cortando la reja de una puerta que da hacia un patio posterior. Así ingresaron. Eran tres, dos de estatura mediana y uno alto, de aproximadamente 35, 40 años. Yo trabajé durante cuarenta años en la Justicia Federal, de manera que conozco del tema”, aclaró.

“Y ahí me ataron las manos atrás con unos precintos negros y a mi señora la ataron con las manos adelante. Y a parte nos ataron los pies con restos de una sábana que rompieron las sábanas”, explicó. “Y ahí empezaron a vaciar todo el placar del dormitorio: me hicieron un desastre”, añadió.

La mujer de Bogdanoff contó que ella estaba durmiendo cuando vio a uno de los ladrones al lado que le pedía que se despertara. Que no se asustara. “Yo lo miré y lo vi todo encapuchado y con guantes. Me di vuelta porque sentía los gritos de mi marido y vi a los otros dos que le tiraban los brazos para atrás y lo precintaban. A mí también me ataron y como no tenían más precintos rompieron una sábana y nos ataron las piernas, y ahí empezaron a sacar todas las cosas del placard”, indicó.

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“Buscaban dólares y una caja de seguridad”, acotó el marido de la mujer, “eso era lo que más les interesaba”, añadió. “Y él estaba tan desesperado que trajeron otra sábana y se la tiraron encima, y empezó a gritar pidiéndome que le dijera que se callara”, continuó relatando la mujer.

“Nosotros tenemos marcapasos y todo esto nos afectó”, agregó Bogdanoff. “Uno de ellos me dijo: Ya sé que tienen marcapasos, quedate tranquila, ¿querés un vaso de agua?, me preguntó”, recordó la esposa del hombre. “Parece que venían con datos concretos, con todo planificado perfectamente”, afirmó el marido y cuando se le preguntó si era la primera vez que sufrían un hecho así recordó que hacía 30 años había pasado algo similar.

¿Y qué les llevaron? Se le consultó. “250 mil pesos en billetes de 1.000, y además un par de zapatos mocasines italianos que valen 100.000 pesos; de cuero de cabra. Una campera (también costosa e importada que uno de los delincuentes se la colocó) y siete relojes de los cuales uno debe salir unos 10.000 dólares…”, cuantificó Bogdanoff.

“Mi marido es un comprador compulsivo y ahora tenemos los resultados”, acotó su mujer. “A mí me llevaron 3 o 4 perfumes (importados y caros), unos 80.000 pesos y todos los anillos”, agregó. “Pero hay uno que lo van a poder identificar si lo encuentran porque es un anillo bien grueso de oro con una flecha azul marino”, describió. “Es muy llamativo”, añadió.

Al final, al asegurar que ellos solos se desataron y llamaron a la policía contaron que los maleantes salieron por la puerta principal del edificio. Uno de los asaltantes les dijo que se iban cuando se dieron por vencidos en la búsqueda de esa caja de seguridad que decían que las víctimas tenían en la casa. “Uno me preguntaba: “Decime dónde tiene los dólares porque yo sé que tu hijo vive abajo, voy y lo liquido, me dijo”, recordó la abuela.

En el sector en donde ocurrió este hecho hay varias cámaras de seguridad y la policía las indagaba para ver si alguna pudo captar el momento en que se fueron los delincuentes. El ingreso fue por la parte de atrás del edificio; se treparon a la planta alta en donde está el departamento de las víctimas llegando por los techos de las viviendas vecinas, según se cree. Entraron por una abertura de unos 40 centímetros por cincuenta que hicieron, al romper el enrejado de la puerta.

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