Trump firma la primera fase del acuerdo comercial con China

Estados Unidos y China firmaron un acuerdo comercial el miércoles que reduce las tensiones entre las dos economías más grandes del mundo, ofrece enormes oportunidades de exportación para los agricultores y fábricas estadounidenses, y promete hacer más para proteger los secretos comerciales.

Sin embargo, la llamada Fase 1 del acuerdo deja sin revolver las principales diferencias entre Washington y Beijing, que depende de una enorme intervención del gobierno para convertir a China en una potencia tecnológica.

La ceremonia de firma del miércoles en la Casa Blanca le dio la oportunidad de hacerlo horas antes de que la Cámara de Representantes votara para enviar los artículos de juicio político en su contra al Senado.

Trump promovió el evento como una forma de hacer justicia económica a los trabajadores estadounidenses que, afirma, han sido traicionados por los gobiernos anteriores y sus políticas comerciales.

“Celebramos más que un acuerdo. Celebramos un cambio radical en el comercio internacional”, dijo Trump durante una ceremonia confusa en la que hizo referencias al exdirector del FBI James Comey, a los procedimientos de juicio político y a una posible visita al Monte Rushmore el 4 de julio para un espectáculo con fuegos artificiales.

La delegación china también celebró el acuerdo. El presidente Xi Jinping dijo en una carta dirigida a Trump que la primera fase del acuerdo “era buena para China, para Estados Unidos y para todo el mundo”. Puntualizó que el pacto también demostraba que los dos países tuvieron la capacidad para “actuar sobre la base de igualdad y respeto mutuo”. La misiva fue leída por el negociador principal de China, el viceprimer ministro Liu He.

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El gobierno reconoció que el acuerdo deja sin resolver algunas de las quejas del país, particularmente la forma en la que el gobierno chino subsidia a sus compañías. Esa preocupación se planteó cuando Trump desató una guerra comercial imponiendo aranceles sobre las importaciones chinas en julio de 2018.

El acuerdo mantiene los aranceles por 360,000 millones de dólares en importaciones chinas, una ventaja que el gobierno estadounidense espera genere futuras concesiones.

El representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer dijo que el trabajo en las próximas negociaciones dependerá de la manera en que China cumpla con los compromisos que hizo en la primera fase.

El pacto está dirigido a reducir algunas sanciones económicas de Estados Unidos a China, mientras que Beijing aumentará sus compras de productos agrícolas estadounidenses, entre otros artículos. Trump citó la carne de res y de cerdo, el pollo, los mariscos, el arroz y los productos lácteos como ejemplo.

Los funcionarios comerciales de Estados Unidos dijeron que el acuerdo pondría fin a una añeja práctica de China en la que presionaba a las compañías extranjeras a entregar su tecnología a cambio de acceder a su mercado. Lighthizer comentó que China también acordó combatir el robo de patentes y los productos de imitación, que incluiría deshacerse de la maquinaria utilizada para fabricar dichos productos.

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