La diócesis de Comodoro se pronunció en contra de la megaminería

Joaquín Gimeno Lahoz. El Obispo de la Diócesis se suma al debate abierto por el poder político sobre la megaminería, y volvió a presentar el documento elaborado tiempo atrás por el entonces obispo Virgilio Bresaneli donde se fija su rechazo a esa actividad extractiva.

La iglesia recordó la carta escrita por el entonces obispo Monseñor Virgilio Bresanelli donde expone sus argumentos para rechazar la actividad.

La diócesis de Comodoro Rivadavia presentó un documento que fue escrito hace años atrás por el entonces obispo monseñor Virgilio Bresanelli al respecto de la megaminería. Con esta carta, la iglesia espera sumar al debate que volvió a iniciarse en la provincia tras los anuncios del presidente Alberto Fernández y el gobernador Mariano Arcioni de levantar la prohibición y avanzar con la actividad minera.

La carta de la diócesis expresa: “nos oponemos a la megaminería o minería a cielo abierto, con uso de explosivos y de insumos tóxicos cuyo poder de contaminación y producción de desechos, traen efectos devastadores de los bienes naturales como el agua, el suelo, el aire y la luz”.

En esta línea afirman: “observamos con inquietud que alguien pueda creer o pensar que este tipo de emprendimientos sean la salvación para las poblaciones del interior” y agregan que “desconocemos si ha habido bienestar y logros sustentables en otros lugares del país a raíz de la actividad minera. Los testimonios conocidos inducen a pensar lo contrario”. Así como también sostienen que Chubut podría ser líder en el desarrollo alternativo, integral y solidario basado en la responsabilidad ecológica y humana, superando la lógica utilitarista e individualista.

Preocupaciones sobre la actividad

Señalan que les preocupan: los excesos que compañías mineras han cometido en otros países dañando la biodiversidad; el uso millones de litros de agua; y el pasivo ambiental que produce un impacto destructor sobre la salud humana y el resto de los seres vivos.

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“Sobre todo nos preocupa la generación de agua ácida que atenta contra muchos organismos y cuyos efectos son difíciles de contrarrestar pues desencadena un mecanismo que se amplía y prolonga en el tiempo por décadas y siglos” sostienen.

Por otro lado, expresan que afectará los derechos de las comunidades aborígenes, los cuales se encuentran establecidos en la Constitución y en el convenio 169 de la OIT.

Afirman que genera escaso beneficio económico a la provincia y al país, y que no es significativa la ocupación laboral. Además, exponen que las leyes mineras protegen y benefician más a las compañías que a los dueños del suelo y al Estado.

Debate objetivo

La iglesia afirma que falta información desde una óptica integral que proporcione a la población un panorama objetivo acerca de este tipo de actividades, sus beneficios, riesgos y consecuencias.

Proponen la revisión de la legislación minera, la conformación de una red de monitorio ambiental, hacer estudios para averiguar las enfermedades y causas de muerte en las zonas mineras, respetar los modos de vida de las comunidades indígenas, proteger el agua como derecho humano y regular su uso, promover actividades productivas que beneficien a la región, y ser inflexibles en asegurar la protección del ambiente.

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