Vacaciones: ¿más tecnología?

Vacaciones: ¿más tecnología?: Es un hecho que la tecnología en cualquiera de sus presentaciones, ha invadido nuestra vida diaria.

En relación a la niñez, creo que todos, hemos leído al menos una nota o artículo sobre la importancia de retardar el acceso a pantallas de los niños pequeños y/o el control del tiempo de exposición a las mismas. Su impacto en el desarrollo y evolución del lenguaje ya está mostrando los primeros resultados. ¿Y qué pasa con la audición?

Los chicos hipnotizados frente a las pantallas, muchas veces lo hacen con un volumen más alto del que debieran pero si además se colocan auriculares (“para no molestar” al resto de la familia), el sonido no entra por un oído y sale por el otro, se queda y puede comenzar a desgastar al oído interno, vía a un daño irreversible. Según fuentes recientes de nuestro país (servicio de ORL del Hospital de Clínicas, Bs. As.) las hipoacusias inducidas por ruido están apareciendo cada vez más tempranamente, siendo los 8 años un punto de partida.

Cuando se emplean dispositivos a niveles tolerables, no hay inconveniente pero se debe estar alerta cuando quienes rodean a ese niño que tiene los auriculares puestos, también distinguen lo que escucha.

Los oídos no son invencibles

Los ruidos ensordecedores, a corto o largo plazo, pueden ocasionar serias dificultades. Los decibeles de más, no se pierden, sino que dejan marcas en el organismo. En la mayoría de los casos, el paciente no nota nada porque el avance es silencioso y paulatino. Que un adolescente, que abusa de los auriculares en tiempo y potencia, realice audiometrías obteniendo resultados buenos, no estaría indicando que “no pasa nada”.

Sus oídos están sufriendo y es como si estuviese “tirando de una cuerda”. Los oídos son resistentes y tienen mecanismos de defensa pero no son invencibles. El exceso de ruido tarde o temprano, dejará sus huellas y cuando lo haga, no habrá tratamiento alguno para recuperar el poco o mucho porcentaje auditivo que se haya perdido.

Hace algunos años, se realizó un estudio entre más de 1200 hombres cuyas edades rondaban entre los 18 y los 24 años. Ellos se incorporaban a las fuerzas armadas. Las audiometrías de varios corroboraban pérdida auditiva debido a su asiduidad a recitales o a haber trabajado en ambiente ruidoso. Pero había un grupo especial con resultados en desventaja: aquellos que empleaban auriculares al menos una hora al día y habían padecido otitis durante su infancia. Es decir que, el cuadro parece complicarse si se registró o se padece de forma recurrente, otitis media.

Una vez más, la prevención es lo primordial. Actuar antes de que el problema se manifieste.

Se sugiere: reducir el uso de tecnología en los niños, moderar el volumen de todo lo que esté encendido en casa, controlarles a qué volumen están utilizando los dispositivos cuando tienen los auriculares colocados y por último, dar el ejemplo.

Escrito por:

Lic. María Eugenia Fernández. Fonoaudióloga. M.N. 5813 – M.P. 106

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