Juan Francisco Sánchez: Click Flash

La tapa del disco de Shaman y los Pilares de la Creación. La sección de moda de Ohlalá. Dante Spinetta y Neo Pistea para la Rolling Stone. Naomi Preizler para Brando. Momentos, retratos, talento. Hoy, él.

(Por Flor Nieto – Fotos Sol Levinas)  Fotógrafo freelance. Y de los más versátiles. Nació en Comodoro, creció en Diadema y se mudó a Buenos Aires. Rolling Stone, Brando, Ohlalá, M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs), Vogue Italia, tapas de discos, festivales internacionales, proyectos personales, cruceros, Patagonia. Con ustedes, Juanchez.


¿Cómo fue crecer en Comodoro?

Yo soy de Diadema. Viví ahí hasta los 16 años y ahí nos mudamos con mi familia al centro, a las lomas. Después, al lado de la Catedral hasta los 18 que me vine a estudiar a Buenos Aires. Volví a Diadema hace un par de años y pude entrar a mi casa de la niñez, fue increíble. Me sigue pareciendo un lugar mágico y único, estuve por todos lados y nunca vi algo así. Además la etapa en la que crecí fue única. Después se llenó más de gente y ya no dejaban las casas ni los autos sin llave. Cuando éramos chicos nos manejábamos con total libertad. Me acuerdo de eso, de irnos a la Roca de los Nombres, a la Roca del Oso, los campamentos en el verano, la pileta, me parece alucinante y me sigue sorprendiendo. Me encanta.

También esa época fue un semillero especial porque muchos hoy copan la escena nacional…

La verdad que sí. Shaman y yo somos hermanos. Nos criamos juntos. De hecho él es un año más grande y cuando se fue de intercambio a Alemania volvió, repitió y terminamos juntos la secundaria.  Comodoro parece que tiene gente muy especial -risas-. Yo me acuerdo que mi madre era fotógrafa y ella trabajó para medios, ganó un par de premios de fotografía en blanco y negro. Se llama Silvia Beatriz Galván pero todos la conocen como Bibi . Ella en el sótano de la casa de Diadema copiaba las fotos, era chico y no tenía ningún acercamiento a la foto más que eso. Mi mamá se encerraba y era bastante mágico, nos contaba cómo aparecía la imagen y que los alacranes le pasaban por los pies en el cuarto oscuro. Yo no tenía tanto interés todavía pero me encantaba eso.

¿Cuándo te empezó a interesar?

Más de grande. Empecé a hacer música, de hecho la primera, bueno, la segunda banda que tuve fue con Shaman cuando íbamos a la Escuela de Arte. Después flasheé con la música clásica, con la guitarra y me vine a estudiar conservatorio de música acá a Buenos Aires, en La Lucila. Un fin de semana hice un seminario un fin de semana de Fotografía en una escuela de Palermo y ahí algo cambio . Fue como una revelación y me di cuenta que quería ir más por ese lado, laboral y expresivamente. También por la variedad, uno puede hacer fotoperiodismo, tapas de discos, trabajo personal, retrato y a mí, como soy yo, me interesaba más por ese lado que atarme a la guitarra.

¿Cómo llegaste a Buenos Aires?

Me costó mucho, bastante, te diría que hasta un par de años. Para los que tienen la posibilidad de irse a estudiar a Buenos Aires cuando terminan la secundaria está buenísimo porque te abre muchas posibilidades pero a mí me costó adaptarme. Fue duro. También mis amigos estaban en La Plata, no tan cerca. Pero bueno, había que curtirse. A los 18 uno elige qué estudiar pero no tenés mucha idea, no es tan sencillo.


Trabajás como fotógrafo independiente ¿Cómo es un día en tu vida?

Empecé hace 10 años. Hice ese seminario y me encantó, después hice la carrera en dos años y arranqué de a poco. Si no tenés contactos es complicado entrar en lugares y en estos ámbitos. Yo venía del sur, sin conocer a nadie pero a una editora de una revista le gustó un laburo personal y esa editora me recomendó a la Rolling Stone. Era un sueño por el amor a la música, laburar para Rolling Stone. Ahí me empezaron a salir otras cosas, a la vez trabajaba como asistente de fotos y operador digital en publicidad, algo que sigo haciendo. Mis días van cambiando todo el tiempo. Hoy es jueves y estoy acá, me vine a caminar y estoy sentado al lado del río hablando con vos al mediodía -risas-. Mañana laburo, el domingo entro a laburar por 11 días seguidos, viajo a Salta, es muy variado. Tiene un lado muy bueno, esto de irme a hacer Kung Fu un miércoles a la mañana pero por ejemplo, había planeado vacaciones pero por ahí las tengo que cambiar por cuestiones laborales. A veces es medio un caos planear cosas. Cuando uno es freelance y hay trabajo, hay que estar y cuando no, aprovecha para hacer deporte, andar en bici, caminar, disfrutar o hacer trabajos personales.

¿Cómo te preparás para una sesión?

Depende. Si tengo que hacer una campaña para ropa para chicos investigo la marca, busco referencias. Si tengo que hacer una nota para Rolling Stone, investigo al artista, qué hace, las imágenes que se toma. A veces no tenés tiempo de nada porque por ahí te llaman de un día para el otro y tenés que lanzarte y ver qué pasa. Lo que aprendí con la experiencia es que siempre es mejor estar preparado y hacer un estudio de campo antes. Uno siempre deja librado al azar un montón de cosas pero tener la cancha un poco más armada es más favorable. También hacer la tapa de un disco, ahora tengo que hacer la del guitarrista de El mató a un policía motorizado y estamos también todo el tiempo mandando imágenes, intercambiando ideas. Además, las situaciones que se presentan: hay producción, no hay producción, cuánto presupuesto hay, si es en exterior o interior. Uno se va acomodando, ajustando sobre la marcha. A veces tenés algo planeado, vas, lo hacés y resulta que era un puente para algo más interesante que te gusta más pero siempre trabajando con el otro.

“Lo mostramos como lo vemos” ¿Nos contás tu historia con M.A.F.I.A. Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs?

Hace un año me fui de M.A.F.I.A. Fue una experiencia increíble. Estuve 6 años, desde el 2012. Es un colectivo de fotógrafes que se formó en 2012 por una fotógrafa que había hecho fotos a unos manifestantes en contra del gobierno de Cristina. Las subió a las redes y puso en joda: “No sabía si sacarles fotos o robarles las billeteras” a raíz de eso recibió amenazas medio heavys entonces en las próximas manifestaciones decidió convocar a varios fotógrafos para ir en colectivo a registrar para correrse de ese lugar. Una amiga me metió en eso y participé de esa cobertura del 8N del 2012. Después nos juntamos en una asamblea, terminamos siendo 12. Para mí fue una experiencia increíble, yo nunca había salido a la calle a hacer coberturas sociales. Fue un aprendizaje enorme y fue alucinante. Sentí que era una etapa que ya estaba, quería poner la energía en otras cosas y me fui por eso pero estoy eternamente agradecido. Es un grupo maravilloso, lo que hicieron, lo que hicimos y lo que hacen es increíble, mostrar lo que ocultan los medios hegemónicos. Fotografía documental con una mirada más artística.

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Participaste del libro “De la tierra hasta el cielo. Fotografías del Golfo San Jorge” ¿Qué te atrae de retratar Patagonia?

Me encanta. Yo soy de allá, por más de que hace años vivo acá siempre vuelvo. Ahora estoy haciendo un trabajo personal sobre el sur. El año que viene va a salir un libro de fotógrafos patagónicos y participo con mis fotos, estoy muy contento y me encanta. Está Fran Provedo que también es de Comodoro. En estas vacaciones, mi plan era hacer un road trip de un mes por Patagonia para hacer fotos para este trabajo pero bueno -risas- ahora estoy viendo cómo hago.. Siempre descubro lugares nuevos. Hasta los 18 años viví en Comodoro y conocí Bahía Bustamante hace 2 o 3 años y me voló la cabeza. No sabía que ese lugar tan mágico estaba a 90 km. de Comodoro por la costa. Sigo descubriendo y me sorprende mucho. Ya sea de la cordillera, un lugar florecido, como la sequedad de la meseta y esa  belleza extraña y simple que es medio hipnótica.


¿Qué te llevaste con vos de La Patagonia?

al  viento siempre lo puteé pero ahora lo valoro un montón, es una energía tremenda. Mis padres viven en Chaltén y también hay mucho viento. Ahora lo acepto y lo respeto. Quizás la simpleza, todos somos seres complejos pero creo que hay una simpleza del sur, que creo uno valora mas con los años. También es una tierra contradictoria, hay mucha naturaleza y después tenés un basural a metros del mar y son cosas que cuesta entender.. Es una sociedad súper compleja, como el documental Comunidad Perforada, que creo que lo describe un montón y lo que pasó hace unos años, esa lluvia que partió a la ciudad en dos. Me acuerdo de ver la imagen en Internet y en los medios del mar arrastrando una Hilux y me pareció súper simbólico. Es súper claro.

También trabajaste en producciones de moda, desde Ohlalá, Pantene, Grisino, Vogue Italia ¿Qué desafío implica?

Yo no me considero un fotógrafo de moda, hago cosas de moda pero lo que más me gusta es hacer retratos. Empecé a hacer moda en la revista Noche Polar, son cosas que se cruzan y se van dando. Lo de Ohlalá también y sigo haciendo. Hago tests para algunas agencias y yo elijo, no hay compromiso. Lo uso como un laboratorio para probar cosas. La moda va cambiando todo el tiempo y es muy interesante, hay gente que hace cosas increíbles y lleva todo un paso más. Las estéticas también son múltiples y van cambiando, ahora por ejemplo, todo es muy simple en cuanto luz y armado. Voy probando día a día lo que me va pintando. A veces hago fotos que me encantan y otras que están bien y nada más. Con los laburos me pasa lo mismo, en Ohlalá me han dicho que estaban bien y a mí no me gustaban nada. Hay muchos laburos que ni los publico porque es laburo y ya. Cuando puedo hacer algo que me parece interesante y me copó ahí sí. Lo que más me gusta hacer es Rolling Stone. Hace poco le hice fotos a Dante Spinetta y Neo Pistea, un trapero, a El mató a un policía motorizado que salieron ahora en diciembre y me encanta eso, hacer retratos a artistas. A músicos, directores de teatro, pintores, lo que sea.

¿Qué sesión disfrutaste más? ¿Cuál fue la más difícil?

El otro día le hice a Dante Spinetta y Neo Pistea. Me encantó porque me acuerdo que fui groupie de Dante en Comodoro y se lo dije -risas-. No sé si tenía 13 años pero cuando fueron a tocar los Illya Kuryaki, los fuimos a esperar con un par de amigos al aeropuerto. De repente de chiquito flasheás y después le hacés fotos, de hecho me puse un poco nervioso -risas- pero lo disfruté mucho. Una de las sesiones que más atesoro es una tapa de Shaman que hay como unas cabezas con caracoles (Sueño Real). Para mí fue un re logro y encontré algo mejor que lo que fui a buscar. Se dieron un montón de cosas, era un día de lluvia y no sabíamos si salir o no al campo cerca de La Plata. Si ves la foto parece medio Holanda o los países bajos, está nublado pero hay un rayo, tiene una magia. A la vuelta nos paró la policía, Shaman no tenía el registro, pero yo sabía que teníamos un tesoro. Shaman más allá de que es un hermano y lo amo, lo admiro mucho como artista. Me ha hecho llorar con sus canciones. Para mí lo más grande que puede tener un artista es ser honesto, que hable con el corazón, después si te gusta o no es otra cosa, pero uno se da cuenta al toque cuando un artista es real. ¿La más difícil? Son todas a veces porque hay que ver cómo está el otro, pasan cosas en el medio, capaz tuvo un mal día y no conectás, se tiene que ir, hay poco tiempo. Me pasó para Rolling hacerle al Cigala, el cantante de flamenco, y fue difícil, tenía 5 minutos. Por suerte fue una foto y la logramos. A El mató les hice fotos un sábado a las 11 de la mañana después de haber terminado de tocar en Córdoba a la 1, se acostaron 2:30 y se despertaron a las 6 para tomar el vuelo, llegaron en una camioneta a hacer las fotos. Le pusimos onda, lo sacamos adelante y quedaron re lindas. Uno se tiene que ir acomodando a cada instante. A veces lo que querés no se puede hacer hay que adaptarse a lo que se presenta.


¿Tenés algún consejo para fotógrafos independientes?

Que prueben todo lo que puedan, que miren fotógrafos que les gusten y muchas películas. Yo siempre fui cinéfilo y lo sigo siendo, eso me marcó mucho. Directores copados con buena fotografía y planos increíbles. Que prueben todo lo que puedan y hagan todo lo que quieran hacer. Si quieren hacer moda, hagan moda. Si quieren hacer fotos de bebés, hagan fotos de bebés. Si quieren hacer retratos de bandas o shows en vivo. A medida que uno más prueba más se conoce y más se da cuenta qué es lo que más le interesa o por dónde va la vibra.

Además del libro y otros proyectos, Juan planea seguir desarrollando una serie de retratos de animales en el campo: “Todavía está bastante verde pero me gustaría seguir y seguir produciendo en el sur para juntar más material”. Seguilo en las redes sociales para no perderte sus próximas novedades y conocer mejor su trabajo.

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