Las Ligas Menores, indie real

Solo tres bandas argentinas llegaron al escenario de Coachella, uno de los festivales más importantes del mundo. El próximo año tocan en la edición nacional del Lollapalooza y el domingo tocaron en el Sótano.

(Por Flor Nieto) En la escena independiente nacional hace rato que se habla de Las Ligas Menores. Desde el 2011. Desde que Santiago Motorizado -El mató a un policía motorizado- escuchó y le gustó la frescura, el sentimiento primitivo de la canción en sí y la sensibilidad. Desde que lo anunció en el medio de un recital y les dio la bienvenida a Laptra, colectivo que registra y difunde música y escapa de las grandes corporaciones.  Después de ser una de las tres bandas argentinas que tocó en Coachella, uno de los festivales más importantes del mundo, el despegue se aceleró. En 2019 tocaron cuatro veces en España, por Europa, en México y Centroamérica. El domingo tocó en Comodoro y el próximo año en la edición 2020 de Lollapalooza Argentina. Son Anabella Cartolano (voz y guitarra), Pablo Kemper (voz y guitarra), Angie Cases (bajo), Nina Carrara (teclados) y Micaela García (batería). El viernes, en el festejo del cumpleaños de Pablo en un bowling, charlamos con Nina en un rincón y después se suma Anabella.

-Por lo general diciembre es momento de balances y, aunque algunos sean medio densos,  tiene sentido ¿Cómo estuvo el 2019?

-Nina: Creo que fue el año más intenso de toda la banda, tuvimos un montón de viajes. En el lapso de un año, contando también fin del 2018, viajamos cuatro veces a España, estuvimos en Centroamérica, tocamos acá en Buenos Aires y alrededores unas cuantas veces. La verdad que fue un año súper productivo. En los viajes también seguimos presentando el disco que sacamos el año pasado. En muchos lugares era la primera vez que íbamos, tenía que ver con eso. Fue un año muy intenso y todavía no termina. El viaje a Comodoro, después Mar del Plata, Posadas y Paraguay. De acá a fin de año tenemos bastante movimiento pero estamos muy contentos. Fue cansador porque no paramos un segundo pero vivimos muchísimas experiencias. Tocamos en festivales en España, en fechas nuestras también más chiquitas. Vivimos de todo y estamos muy felices.

-¿En qué lugar les sorprendió más ver a la gente cantando Las Ligas Menores?

-Para mí fue muy especial la gira de Centroamérica. Guatemala, El Salvador, Costa Rica, ya habíamos estado en México pero volvimos y la gente nos recibió muy bien, súper cálido. Teniendo un proyecto, no te imaginás ir al Salvador y que la gente conozca tus temas, otras bandas de la escena argentina. Fue una sorpresa muy grata y es increíble tener un trabajo que te permita hacer eso.

-Empezaron a tocar en el 2011 ¿Qué cambió?

-Fueron muchos años en los cuales nunca dejamos de tocar. Desde que empezamos tuvimos la suerte o tomamos la decisión de tomar todas las fechas en las que nos invitaban. Fue un crecimiento progresivo pero hace dos o tres años hubo un crecimiento de la banda que nos obligó a organizarnos de otra manera. Al principio éramos los cinco haciendo todo y a medida que fuimos creciendo fuimos sumando gente al equipo, ahora tenemos manager, sonidista fijo, te vas armando un equipo de trabajo para afrontar todo lo que viene. Al principio éramos más de resolver todo nosotros y ahora tenemos un equipo que nos apoya. Te vas profesionalizando y está bueno porque te permite crecer más, podés encarar cosas nuevas y se va ampliando el espectro. Obviamente lleva tiempo encontrar a las personas indicadas pero creo que es lo que más cambió en estos años de carrera. La dinámica grupal sigue siendo la misma, si bien incluso cambiamos a un integrante, en el fondo seguimos siendo los mismos. Te da la sensación de que hay una esencia que no cambia, disfrutamos tocar, nos juntamos a ensayar y la pasamos bien. Ahí hay algo que se sigue sosteniendo en el tiempo.

-También por eso Santiago Motorizado los llamó para Laptra, porque había algo diferente desde el principio…

-Creo que lo que nos caracteriza es que tenemos como algo no sé si despojado, inocente en cierta forma. Desde que empezamos a tocar nos expusimos como somos. Creo que hay una simpleza que no se pierde, que se transmite, que puede identificar. Siempre nos mostramos tal cual somos. Incluso empezamos a tocar nuestros instrumentos cuando se formó la banda, esas asperezas que se veían al principio era porque era nuestra primera experiencia. Creo que eso también le causaba simpatía a la gente, ser principiantes -risas-. Los temas son directos, no hay mucha vuelta, la gente los escucha y te lo hace saber, está buenísima la comunicación que se genera.

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-¿Cómo volvieron de Coachella?

-Eso fue una locura. Fue muy intensa la previa porque tuvimos que hacer muchos trámites, la experiencia fue alucinante. Fue como vivir en una película. Tocar ahí fue increíble. Veías todos los equipos de trabajo, todos súper respetuosos, todo organizado hasta el último detalle, te hacían sentir realmente bienvenido y a la vuelta fue extraño. Tuvimos la experiencia de tocar ahí, volvimos y volvimos a tocar en los lugares de siempre. No sentimos que hubo un vuelco enorme, sino una experiencia personal increíble. En la vida diaria, nuestra realidad no cambió rotundamente. Eso es muy loco pensándolo en el tiempo. Fue una experiencia increíble, tuvimos una suerte increíble de vivirla como banda y también como público porque fuimos a ver un montón de bandas que nunca pensamos que íbamos a ver desde ese lado. Volvimos y seguimos en el mismo rumbo, tocar, grabar, no es que de repente vino un sello gigante y nos dijo: “Chicos, van a grabar con nosotros”, seguimos en nuestro camino.

-Y también, desde afuera, los posicionó como una de las bandas representativas de la escena independiente nacional…

-Quizás nosotros no nos damos cuenta de la repercusión o no sentimos que nuestras vidas hayan cambiado completamente. Si lo razono, a veces me pasa que digo: “Ah, fuimos una de las tres bandas argentinas que fueron a tocar a ese festival”. Ahí caigo en lo que significa porque realmente es uno de los festivales más importantes del mundo y de repente haber sido una de las tres bandas del país que fueron en representación es un poco chocante si lo pongo en contexto -risas-.

-¿Qué recuerdos tienen de la Patagonia?

-Ani es de Neuquén. La gira que hicimos, hace un año, estuvimos en Neuquén, no fuimos mucho con la banda pero tengo recuerdos de chica. Siempre me cuentan que, cuando tenía dos años, fuimos a ver a los pingüinos a Puerto Madryn, tenía la misma altura y, se ve que era una época en la que estaba permitido, caminaba alrededor de los pingüinos y los imitaba -risas-. Esa es mi conexión más lejana con la Patagonia -risas-. La verdad que es increíble porque lo loco de los viajes que hacemos es que casi nunca nos quedamos en los lugares, tenés un pantallazo muy fugaz y una sensación muy extraña. Por 24 horas estás viendo otro paisaje completamente diferente al que vemos en la ciudad y decís: “Wow, no puedo creer que estoy acá” pero es tan fugaz como para absorber. Al día siguiente ya estás de vuelta en tu casa y recordás: “No puedo creer que ayer estaba mirando la montaña”. Cuando viajamos es todo tan intenso y rápido que lo vivís, pero casi parece un sueño.

-Anabella: Para mí la Patagonia significa algo realmente importante. Nací en Neuquén Capital, creo que hay bastante influencia de los paisajes del Sur en las letras de Las Ligas, “A 1200 km” se llama así porque es la distancia que hay entre Neuquén y Buenos Aires. A pesar de que el paisaje del que se habla es Epuyén, Chubut, que es más al Sur. Siempre es lindo volver, significa un descanso, vivir en la ciudad y en los veranos tener esa posibilidad, lo veo como algo muy bonito que todavía sigo teniendo.

-Y el próximo año, que no falta tanto, tocan en el Lollapalooza…

-Es verdad -risas-. Es algo que teníamos pendiente y finalmente se dio para el año que viene. Además es una fecha con muchas bandas que nos gustan como El mató a un policía motorizado y The Strokes. Va a estar buenísimo poder tocar y ver un montón de bandas que nos gustan y finalmente podemos tacharla de la lista -risas-. De festivales de Argentina era un pendiente.

“Nos falta bastante pero estamos ensayando temas nuevos para después meternos en estudio y grabar pero estamos lejos de tener fecha de lanzamiento. Ojalá podamos ir adelantando cosas, no sabemos pero lo bueno es que estamos trabajando en eso” dice Nina.

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