La historia del bastón de mando presidencial argentino

El bastón ha sido utilizado como símbolo de poder a lo largo de la historia de la civilizaciones. El Licenciado Miguel Ruffo, historiador del Museo Histórico Nacional, nos cuenta la historia sobre este símbolo de mando que acompaña a los presidentes y su trayectoria a lo largo de la historia argentina.

Desde la antigüedad de los tiempos de las civilizaciones, el acto de obsequiar un bastón representa simbólicamente el dotar a una persona de poder. Esto sucedió por primera vez en la zona de Oriente Próximo (Asia y África), con el surgimiento de las primeras jerarquías de las sociedades de la Mesopotamia y Egipto. Luego, la tradición se expandió durante la antigüedad clásica europea y en la España medieval. Para las monarquías europeas, el objeto en cuestión era nombrado como el báculo o cetro, una vara de metal precioso con el que reyes y emperadores ostentaban su poder y dignidad.

Monárquicos o republicanos

Esta costumbre y simbología también se replicaría con el surgimiento de los primeros estados republicanos. Por su parte, América lo recibió en primera instancia como un objeto que representaba el poder de los jefes militares. La Corona Española dictaba las órdenes, las cuales eran acatadas por los alcaldes y regidores locales de los cabildos, que portaban el bastón como muestra de poder.

En el Cabildo Nacional, tras el Acuerdo de 1808, que decretaba el derecho a portar el bastón de mando como símbolo distintivo de su cargo, surgieron los regidores. El Cabildo se fue jerarquizando a medida que aumentaba la población en Buenos Aires, haciendo que las figuras de autoridad fueran cada vez menos reconocibles y que necesitasen un elemento material que los hiciese destacar como autoridad.

Luego de la Revolución de Mayo de 1810, este símbolo de tradición española dejó de utilizarse. En la Batalla de Tucumán, en 1812, el General Manuel Belgrano al proclamarse la victoria le entregó su bastón a la Virgen de la Merced, a quien le había rezado por sus tropas antes del combate. Ese bastón hecho de mimbre fue posteriormente reemplazado por uno de marfil con empuñadura de oro enviado desde Buenos Aires.

No es hasta 1814, con la creación del Directorio -el primer Poder Ejecutivo-, que se comienza a utilizar bastón y banda presidencial tras la aprobación en la Asamblea de 1813. Así pues, se otorgan desde entonces la banda y el bastón presidencial como una adaptación del cetro europeo. El primer Director Supremo fue Gervasio Antonio de Posadas. Más cerca del nuevo siglo, en 1880, Mitre le obsequia a Urquiza el denominado Bastón de mando de los gobernadores de la Unidad Nacional. Finalmente, Domingo Faustino Sarmiento fue el primer presidente (entre 1868 y 1874) que asumió en ceremonia protocolar con la banda y el bastón como símbolo de poder.

Luego, el presidente Julio Argentino Roca, intercambió el bastón con su par chileno Federico Errázuriz, tras la firma del tratado de paz entre ambas naciones allá por 1899.

El último y próximo bastón

El bastón utilizado por el Presidente Macri fue confeccionado por Damián Tessore: se trata de un objeto realizado en plata 925, madera, y piedras naturales semi-preciosas, todos materiales representativos del país. La madera es de petiribí, oriundo de la selva misionera. En la empuñadura está el nombre del presidente electo, junto a la frase “República Argentina – en unión y libertad”, expresión utilizada por primera vez como lema en las monedas de oro y plata acuñadas por la Asamblea del año 1813.

El escudo, en el centro de la empuñadura, está grabado bajo relieve. Hay dos guardas de piedras naturales de todas las provincias que representan a los habitantes del pueblo argentino. Algunas son: Ágata de Fuego, Azurita, Ostra Fósil, Turquesa, Rodocrosita, Ónix, Malaquita, Fluorita, Estomatrolite, Jade. En la base del bastón, Alfa y Omega, representando el principio y el fin, simbolizan el sostén de una misma deidad, abrazando a todos los cultos y creencias conviviendo en armonía.

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Según difundió la secretaria del orfebre Juan Carlos Pallarols, el presidente electo Alberto Fernández solicitó que su bastón lleve grabada en la empuñadura la frase “Argentina de pie”, slogan del Frente de Todos. El bastón habría sido confeccionado en madera de urunday donada por la comunidad qom. Como desde 1983, el bastón recorrió el país para que sean muchos los argentinos que participen de su cincelado. Desde la web del taller de Pallarols también se puede participar “cincelando  virtualmente” el bastón de mando. También se puede dejar un mensaje para el futuro presidente en el Libro de Mensajes virtual.

Los bastones en museos

Algunos de los bastones presidenciales fueron donados al Museo Histórico Nacional:

-El de Nicolás Avellaneda (1874-1880), de malaca, con puño de oro labrado, con sus iniciales grabadas. Fue donado al museo por su familia.

-El de Miguel Ángel Juárez Celman (1886-1890), de caña de la India enchapada en oro, fue donado por su viuda, luego de haber sido solicitado por carta por el creador y Director del museo, Adolfo Carranza.

-El de Victorino de la Plaza (1914-1916) de ébano con empuñadura de oro y un sol radiante, donado por él mismo.

-El de José Félix Uriburu (1895-1898), de madera laqueada ilustrada, con labrado ceñido floral, escudo nacional e hilos dorados con dos borlas.

El Museo Mitre atesora el bastón entregado al Primer Alcalde de Buenos Aires, que posteriormente fue obsequiado a Bartolomé Mitre. En el Museo Histórico Sarmiento se encuentra el bastón de mando entregado por Bartolomé Mitre a dicho presidente. En el Museo del Bicentenario, perteneciente a la Casa Rosada, se encuentran los bastones de mando de los presidentes: Ramón Castillo, Agustín P. Justo, Pedro Aramburu, José Guido, Roque Sáenz Peña y Raúl Alfonsín. El de Castillo es de madera oscura, con empuñadura y escudo Nacional, mientras que los de Justo, Aramburu, Guido y Alfonsín son de caña de malaca, empuñadura de oro y escudo nacional.

Arturo Illia decidió elegir para su ceremonia de asunción el bastón de Roque Sáenz Peña, una vara de material orgánico y empuñadura de metal minera.


Los materiales

En nuestro país los bastones de mando tradicionales son de madera de malaca, con elementos de oro y dos borlas, y fue en 1932 que se establecieron las normas para su confección. La madera debía ser de caña de malaca barnizada. La empuñadura, de 8 centímetros de largo, debía ser de oro macizo de 18 quilates y tener el escudo nacional esmaltado. La longitud dependía de la altura del mandatario. El regatón que recubre el extremo inferior del bastón también debía ser de oro.

Desde el retorno de la democracia en 1983, con la asunción de Raúl Alfonsín, el bastón es confeccionado por el orfebre Juan Carlos Pallarols, quien realiza su trabajo con madera de urunday, proveniente de Misiones y del Chaco. El bastón tiene una flor con veinticuatro cardos, representando a cada una de las provincias y la capital federal, y tres pimpollos, que representan las Islas del Atlántico Sur. Posee además adornos de plata (en latín argentum). Desde 2011, el orfebre le añadió un detalle: dos manos estrechándose como símbolo de unión, con madera de firme estructura que no necesita barniz para brillar. Dicha madera se utiliza en tranqueras y puentes para unir caminos, reafirmando el mensaje de crear lazos. Cabe destacar que en la ceremonia protocolar se obsequia en cada ocasión un bastón diferente, y no se traspasa el mismo de presidente a presidente.

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