Ricardo Costes, un luchador de la vida

Ricardo Costes es un joven de 27 años, que tiene una manera muy particular de vivir. Él a los 2 años de edad fue diagnosticado con distrofia muscular. Vivió una niñez bastante difícil, con muchos aparatos para tratar de estabilizar las piernas y la columna, viajes a Buenos Aires por problemas de salud. A los 8 años tuvo que empezar a usar silla de ruedas para poder trasladarse, sin embargo nada hizo que Ricardo deje sus sueños atrás.

Hace varios años es director técnico en el fútbol de salón, hasta se dio el lujo de salir campeón y ascender de la B a la A. Mucho tuvo que ver la inclusión acertada del futsal.
También participó de varias corridas, entre ellas la “corrida de Crónica”, carreras de bicicleta y duatlón. Todo esto gracias a su amigo Emilio Ezcurra y a su carro mágico “La Hulk”.

Ricardo Costes hoy está rodeado de su familia y de amigos, la mayoría de sus amigos se lo ganó gracias a sus dos pasiones vinculadas con el deporte. Su familia es incondicional, fundamentalmente su mamá. Porque lo ayuda todo el tiempo, desde que se levanta a la media mañana y desayuna hasta que se acuesta a la noche.

Sus jugadores lo van a buscar a su casa y muchas veces lo cargan con la silla de ruedas en el colectivo y lo llevan a entrenar. Ricardo siempre menciona la palabra “aceptación” algo clave y fundamental en el desarrollo de su vida, aceptarse a uno mismo, algo que parece tan sencillo y que la mayoría de las personas muchas veces olvidamos. Basta con ver la sonrisa de Ricardo y escuchar el entusiasmo en su voz, para abrir esta reflexión, lo importante que es aceptarnos como somos.

“Empecé como ayudante en el fútbol de salón, gracias a Mauricio Sánchez en el equipo Imperial. Le agradezco siempre a Mauricio”. “Después me a animé a largarme solo”. “Teníamos un equipo que no tenía nombre, ahí fue que lo conocí a Emilio Ezcurra y nació el equipo Frutillita”.

“Cuando nos tocó ascender fue una locura, lo disfruté mucho, es algo que lo llevo grabado siempre”. “Los jugadores entendieron el mensaje, trabajamos mucho, entrenamos mucho”.
“Después nos tocó descender, en el fútbol no siempre se gana, obviamente tenés que ser regular, son momentos, a veces estás bien, a veces estás mal, lo importante es siempre seguir”.

“Este último año fue muy complicado con mi salud, tuve que viajar a Buenos Aires por un colapso en un pulmón” pero gracias a Dios ahora estoy bien”.

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“Espero que en algún momento se nos dé jugar en la división de honor, para eso sé que hay que trabajar mucho, primero hay que pasar por muchas etapas. Es algo muy difícil, pero no es imposible”.

“Soy amigo del diálogo, me gusta armar siempre un buen grupo para que se arme un buen equipo. Sobre todo trabajar con disciplina y ser respetuoso”.

Emilio Ezcurra

“Él es responsable de esa pasión que nace en la corrida de Crónica, hacer los 16 km. Obviamente yo no entendía cómo. Si yo lo hago mirando no voy a sentir satisfacción, necesito cansarme, llegar exhausto, si no, no me voy a llenar”.

Ahí salió la “Hulk”, porque es verde (risas). Emilio lo mandó a hacer con un metalúrgico”.
“Yo guío el timón y hago contrapeso en la subida, está bueno porque uno hace su esfuerzo”.

“Cuando volví después de estar muy mal de salud, fue muy emotivo. Nosotros intentamos transmitir que todo se puede. Los límites solo están en la cabeza. Si te proponés las cosas de buena manera lo lográs”.

“Por las noches tengo que dormir asistido, después de los problemas respiratorios tengo un respirador artificial al lado de la cama, trato de no victimizarme, esa palabra yo no la tengo, en mi vida no la he usado.

Me enfoco más en lo que sí puedo y no tanto en lo que no puedo hacer. Creo que se vive mejor así, todos deberíamos aplicarlo”.

“Con Emilio tratamos de dar ese mensaje, en la llegada del diario Crónica veo a un chico en silla de ruedas aplaudiéndome emocionado y cuando lo vi sonriendo me dije ya gané, yo ya gané”.

“Después nos enteramos que otro nene quiere hacer una carrera con un carrito adaptado. Siempre fue esa la idea. Todo se puede si lo hacés de la manera correcta”.

Ricardo Costes un ejemplo de vida y de “aceptación” como le gusta decir a él. Un apasionado, deportista, soñador y sobre todas las cosas, buena persona con un corazón enorme. Como todo buen hincha de River, Ricardo es admirador del Muñeco Gallardo. Y como todo amante del Futsal admira mucho a Miguel Schlebuch. Siempre con una sonrisa, sigue llegando a la meta de las carreras de la vida, día a día, sueño a sueño, con muchas ganas y con el acompañamiento de toda su gente que lo quiere.
Un verdadero luchador de la vida.

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