Cristian English y El viejo entre los animales

Su primer disco ya se puede escuchar en Spotify y en todas las plataformas digitales. Basado en la Programación Neurolingüística y la Ley de atracción, reúne a íconos de la música nacional y músicos locales en un proyecto iniciado a través del financiamiento colectivo.


Un día Cristian se cansó de las canciones tristes y empezó a componer melodías para levantar el ánimo. “Son 12 canciones y las pensé para usarlas en mis videos. Me filmo pintando y después edito. Primero usaba las maquetas pero me di cuenta de que el video estaba mejor que las canciones. Al estar grabado en mi casa era todo más rústico, pero le metía batería digital, bajo, teclado, guitarra, voces, coros. Ahí empecé a concebir la idea del disco, porque hasta ese momento solo tenía canciones sueltas. Tenía que haber un conector. Comencé a analizarlas, a ver por dónde venía la mano. Ahí me di cuenta de que, si bien no eran tristes, tenían bastante melancolía. El Rock en general tiene eso. Comprendí que lo que estaba haciendo era crear mi realidad. Tenía una que decía: “Sueño con perderme en esta historia de locura, maldita compañía. La cordura fue extraviada, la razón una visión distorsionada”. Me pareció re bajonero, todas palabras fuertes que a nivel de la programación neurolingüística juegan en contra. Agarré y dije: “Tengo que aplicar la ley de la atracción en mis canciones”. Se transformó en: “Vivo conectado con la eterna sincronía y el mundo se hizo magia. El presente se organiza cuando creo intensamente en mi destino” y es mucho más lindo -risas-. Eso me abrió un escenario distinto, cambiás un par de palabras en una canción y cambia todo. Una vez estaba viendo a Lerner en Encuentro en el Estudio y dice: “Hay que ser valiente para cantar canciones de amor”. Y sí, tiene razón, te la tenés que bancar. Cantar canciones tristes canta cualquiera. Yo canto lo que me gustaría que sea mi vida, lo cual no quiere decir que sea color de rosa, pero cada vez es más linda. Es una propuesta artística también, yo quería escuchar música feliz, pero no feliz de amor, sino que levanten el ánimo” dijo.

A los 12 años empezó a tocar la guitarra y, en la Escuela de Arte, aprendió del gran Alberto Morelli. Después se mudó a Buenos Aires, estudió Recursos Humanos y Psicología, trabajó en una oficina hasta que, a los 23, largó todo y se llevó su música de gira por Europa. Tres meses, 83 días, cinco países, tocó en todos. En el Museo del Prado se enamoró de las pinceladas de Velázquez en “Las meninas”, de “Los girasoles” de Van Gogh en Londres, del “Guernica” de Picasso en el Museo Reina Sofía. Se ríe y dice que volvió como pintor. En Buenos Aires hizo el mural de Badía en el supermercado de Thames y Córdoba. También en el Paseo de la Fama del distrito Audiovisual, basados en “El secreto de sus ojos”, “Gitano”, “Esperando la carroza”, “Tango Feroz”, “Relatos Salvajes” y “Un novio para mi mujer”. Pintó a Charly García, se volvió viral y el propio Charly colgó una réplica en su casa. Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, guarda un boceto de su obra. Mediante Panal de Ideas, plataforma de financiamiento colectivo, recaudó la mitad del dinero para grabar su primer disco. “El viejo entre los animales” incluye colaboraciones de íconos y referentes de la escena nacional. Trabajó con Esteban Morgado, Kubero Díaz, Miguel Cantilo, Nico Perrone, Anael Cantilo, además de músicos locales: Gastón Artigas en flauta, Cristian Püschel y Francisco Martínez en trompeta, Santiago Consigliere y Nico Digorado en trombón, integrantes de los Cheremeques y el Coro Juvenil de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.

-¿Qué significa “El viejo entre los animales”?

-El viejo entre los animales” es una pintura, también es una pintura. Pero más que nada es un concepto. Una idea que fui trabajando varios años y con mucha paciencia. Son canciones compuestas para levantar el ánimo. El viejo representa la sabiduría, el aprendizaje que da el paso del tiempo. Representa el misterio de nadar en los ríos de la impermanencia.

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-El disco habla sobre la ley de atracción ¿La encontraste o te encontró? ¿Qué significa para vos?

-La encontré en el 2006, luego de ver la película “What the bleep do we know…” de todas formas siento que siempre estuvo ahí. Quizás lo correcto sería decir que la comprendí. Lo cierto es que la realidad es inmensa. Y es mucho más grande de lo que suponemos. Y la ley de atracción es algo que sucede independientemente de nuestro criterio. Es inevitable, nadie nos consulta, simplemente sucede. De nosotros depende qué es lo que puede suceder, y tomar conciencia de eso es el verdadero desafío. La ley de atracción es una llave que abre puertas inimaginables.

-¿Y la programación neurolingüística?

-Somos el producto de lo que pensamos, y actuamos en función a nuestros pensamientos. Algunas veces la realidad se muestra de una manera muy palpable, solo es cuestión de observar para darse cuenta que respondemos a nuestra interpretación. A veces es correcta, otras veces no. La programación neurolingüística nos invita a reinterpretar la realidad. Cambiar nuestros patrones de conducta para liberarnos de los pensamientos tóxicos y acercarnos un poco más a la armonía. El cambio depende de nosotros. Somos adictos a la tristeza también, y soltar ese patrón de conducta es fundamental para tomar la rienda de nuestro destino.

-Muchos dicen que un disco es una fotografía de un momento, pero también es un proceso de transformación ¿Cómo fue el antes? ¿Y el después?

-Es muy cierto eso. Es una captura de un momento. Considero que el mayor cambio fue en la voz, la mayoría notó una gran mejora y eso está buenísimo. Durante los tres años que me llevó grabar el disco, tomé clases con dos profesoras. El productor (Anael Cantilo) me ayudó muchísimo igual en la búsqueda. De todas formas, el gran aprendizaje fue que “siempre puede estar mejor”. Por eso es importante aprender a soltar. El proceso de aprendizaje es constante y si queremos llegar lejos, tenemos que avanzar.

-De la pintura a la música y de la música a la pintura ¿Cómo es tu proceso de composición? ¿La inspiración nace o se hace?

-Dicen que la pintura tiene ritmo, y la música tiene colores. Y es verdad. Algunas pinturas inspiraron canciones. Como “Las líneas de Nazca” que está inspirada en unos cuadros que hice para un restaurante peruano ubicado en la avenida Córdoba, en Capital Federal. Me contrataron para hacer seis pinturas con algunos de los  diseños de ese paisaje tan inexplicable. La letra arranca con “Las líneas de Nazca, marcando el camino”…luego deriva en una historia personal. Porque la inspiración es así.

Realmente no tengo un método, estoy atento a que suceda. Nunca se sabe cuándo, ni cómo. La inspiración simplemente sucede. Lo importante es que te encuentre trabajando, diría Picasso.

¿Qué nos podés adelantar algo del segundo disco?

-El segundo disco se viene con todo. A veces siento que es una continuación de El viejo entre los animales, pero realmente tiene una identidad propia. Se llama “Buenos Vecinos”. El primer disco fue un compendio de músicos. Esta vez trabajé en un formato más reducido. Va al grano. Fue otro proceso de producción. El trabajo de la voz se nota más y las canciones tienen una impronta más reggae. La idea es ir subiendo un tema por mes. Arrancar el 2020 con “Buenos vecinos” y terminar el año con el disco online. Mientras, hay que seguir pintando murales y a preparar el crowdfunding para hacer la preventa del segundo disco.  Siempre trabajando la paciencia… y el ego -risas-.

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