Marina Zavagno, diseño a mano

Marina Zavagno

Marina Zavagno es diseñadora de ropa, calzados y carteras de cuero. Su diferencial es trabajar literalmente desde la exclusividad y jamás repetir un modelo. Para cada creación combina materiales como vellón de lana de oveja hilado en rueca, bordados a mano con piedras e hilos de seda, y sublimaciones con flora y fauna de la Patagonia. Nació en Comodoro Rivadavia y vive desde hace varios años en Caleta Olivia donde nació su emprendimiento.

Para conocer algo de su recorrido podemos destacar que fue finalista de los premios MAYMA 2017, también que expuso sus productos en Chubut Moda 2018 y que fue finalista de la primera edición del Certamen Naves-PAE 2019 en la categoría “Diseño Innovador”. La última actividad pública fue su disertación como emprendedora en la 4ª Ronda Binacional de Negocios Argentina-Chile el pasado 9 de octubre en Caleta Olivia.

Tiene 49 años, es docente y diseñadora independiente. Una cartera de su autoría puede costar cerca de 8 mil pesos. Trabaja mayoritariamente a pedido y la contactan desde varias localidades no solo de Santa Cruz y Chubut, sino que también desde Córdoba, Buenos Aires y Mendoza.

Desde Crónica Emprendedores realizamos una entrevista para conocer más acerca de sus productos, de su recorrido y por supuesto también su historia personal.

Entrevista a Marina Zavagno

Cuenta que a los 18 años comenzó a trabajar haciendo experiencia en los más diversos rubros. Su primer trabajo fue en un quiosco. Luego trabajó en un banco privado, más tarde como secretaria en una farmacia, también en una panadería, entre otros. Cada trabajo era para ella la oportunidad de poder estudiar paralelamente la carrera de docente a la distancia de manera semipresencial. “Por el año 2000 viajaba a la ciudad de La Plata a cursar cinco veces al año y a rendir los exámenes para el profesorado de Discapacidad Intelectual, todo ello con una hija recién nacida. Así, después de 12 años me recibí de docente” recuerda Marina.

-¿En qué momento y por qué te mudaste?

-En el año 1996 me mudé a Las Heras para desempeñarme como docente. A nivel personal lo pasé mal porque es una sociedad muy cerrada. Así que esperé y luego de dos años me trasladé a Caleta Olivia donde encontré mi lugar, conocí a quien fue más tarde mi marido y acá formamos nuestra familia.

-Una vez en Caleta Olivia instalada y ejerciendo la docencia ¿cómo nace tu afición por el diseño?

-Digamos que siempre me gustó la moda, pero no desde el concepto de lo masivo o de estar uniformada. Comencé a hacerme mi ropa en una máquina familiar, iba a mi trabajo con tapado, vestidos, todo hecho a mano con una impronta diferente y empezaron a pedirme que les cosa mis colegas y gente amiga. Siempre les decía que no les iba a coser lo mismo que veían en mí, sino que me iba a inspirar en ellas y hacer algo acorde a su estilo. Que confíen. Igual siempre les di participación y creábamos juntas su modelo. Así fui aprendiendo tejido, corte y confección, todo por curiosidad.

Luego comencé a tener bastante demanda. Corría el año 2009 y empecé a pensar en montar mi taller aunque confieso que lo veía muy lejano. Recién en el 2010 con un préstamo personal me pude comprar mi primera máquina industrial para realizar carteras de cuero. La instalé en mi “proyecto de taller” atrás de mi casa, todavía sin piso, apenas un cemento volátil. Y para 2011 ya logré tener más acondicionado el taller. No podía lograr mucho pero siempre avancé a paso firme.

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-En tu charla afirmaste rotundamente que jamás habrá dos diseños iguales de tu autoría.

-Claro, nunca sucederá eso porque tampoco me saldría, aunque lo intentara -ríe-. Además, no trabajo en serie y una sola cartera me puede llevar entre quince y veinte días.

-Tu estilo es particular.

-Soy versátil, pero tengo un estilo muy marcado. Acá en Caleta quien me ve sabe que soy Marina Zavagno y siempre digo que soy mi propia publicidad.

-¿Quién te enseñó a tejer?

-Mi suegra durante unas vacaciones en Carlos Paz. La verdad es que en ese momento no tenía idea si me iba a gustar, pero después me fui enganchando y descubrí que los patrones de diseño de ropa se podían trasladar a las prendas tejidas. Si había tapados de género por qué no hacer el mismo molde pero tejido. También estudié en CADMIRA -Cámara de Comerciantes Mayoristas e Industriales de la República Argentina- tanto diseño como marroquinería haciendo viajes durante mis vacaciones.

-¿En qué casos hilás tu propia lana con la rueca?

-Eso depende de cada producto o diseño. Hay veces que por ejemplo una cartera de estilo necesita solo un detalle que la haga más artesanal, digamos un detalle hippie chic, que dentro de lo elegante marque algo rústico o a la inversa, que algo rústico se vea más innovador. Para esos casos hilo especialmente lo que estoy necesitando.

-Además, son carteras pensadas para mujeres diestras y zurdas ¿no es así?

-Todas mis carteras tienen cierres y diseños de ambas caras para que se pueden abrir de derecha a izquierda o a la inversa. Tienen doble bolsillo, correa para llaves, correas graduables en su largo, etc.

-¿Te imaginabas repartir tu vida laboral entre la docencia y el emprendedorismo?

-Siempre digo que emprender tiene por sobre todo un ingrediente que es el desafío y que la docencia es en sí mismo un desafío constante. Con cada niño, con cada colega y cada situación que se presenta hay que salir adelante. Siempre hay situaciones difíciles que afrontar. Yo me fui haciendo camino al andar y de a pasos pequeños pero firmes. Hoy por hoy se que soy reconocida y valorada y lo soy por ser auténtica y trabajadora.

-¿Trabajas sola?

-En este momento estoy preparando a una persona que destaqué de entre mis alumnas porque también doy clases de tejido. Se llama Patricia y espero que cuando esté listo mi taller poder contratarla con todo lo que requiere la ley y que aprenda todo lo que pueda sobre todo en el uso de las maquinarias. Yo aprendí sola y quiero que ella tenga a alguien que le transmita todo.

-¿Te presentaste en Comodoro Rivadavia?

-La última vez que fue para la Expo Industria y también me convocan siempre para Patagonia Viva. No sé si este año volveré, pero me encuentran a través de las redes.

-¿Querés comentar algo más antes del cierre?

-Sí, que hay dos cosas primordiales para emprender: trabajo y compromiso. Soy diseñadora autodidacta, y para llegar a serlo investigaba, pregunté a personas grandes de oficios, de herrería, de costura, de tejido. El emprender es tener claro que hay que estudiar, investigar y acudir a las personas que saben por experiencia. La vida creo que fue generosa conmigo, pero esa es la clave: entrega y pasión, en todos los órdenes de la vida.

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