Fueron registradas 607 ballenas incluyendo 214 crías en Península Valdés

ballenas en Península Valdés
Las fotos aéreas ayudan a identificar a las ballenas según sus callosidades (foto ICB).

Ballenas en Península Valdés: Varios programas abordan a esta especie en Península Valdés para conocer el estado de la población, la interacción con las gaviotas, su salud y ruta migratoria.

El equipo de investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y Ocean Alliance, con el apoyo de una gran red de colaboradores, finalizó los estudios de campo de la 49° temporada del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés, Chubut. Desde ahora dan inicio al procesamiento de toda la información relevada.

“El pilar del Programa es la foto identificación de individuos a través del patrón de callosidades de sus cabezas. A pesar de los fuertes vientos que dominaron todo el mes de septiembre, pudimos realizar en forma exitosa el relevamiento aéreo de foto identificación. Los días 8 y 9 de septiembre, sobrevolamos las costas de Península Valdés y fotografiamos un total de 607 individuos incluyendo 214 crías en los Golfos Nuevo y San José”, explicaron desde el ICB.

Para los investigadores los vuelos tripulados han sido una herramienta fundamental durante cinco décadas para estudiar la dinámica de esta población de ballenas. Sin embargo, las nuevas tecnologías hacen posible buscar alternativas para reducir costos y en especial, para eliminar el riesgo de las personas durante los vuelos. Por ello, a fines de septiembre, realizaron una prueba piloto utilizando un dron desde un bote de investigación para obtener imágenes identificatorias.

Esfuerzo en conjunto

“Durante cinco horas recorrimos el área entre Bahía Fracaso y Punta Conos en el Golfo San José y registramos 74 ballenas, de las cuales fotografiamos 50 individuos desde el dron. Si bien fue una primera prueba, esperamos en un corto plazo poder utilizarlo para mejorar la calidad de las fotografías e incorporar más animales identificados en su aƒo de nacimiento”.

En esta misma temporada de ballenas, en un esfuerzo en conjunto de varias asociaciones civiles y universidades, llevaron a cabo la 17° temporada del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral. Como cada temporada, desde el aƒo 2003, un equipo liderado por el Médico Veterinario Matías Di Martino, realiza necropsias o estudios post-mortem de las ballenas francas que mueren y llegan a las costas de Península Valdés.

En lo que va de la presente temporada se analizaron 10 ballenatos muertos en el Golfo Nuevo y dos adultos en el Golfo San José, una cifra de varamientos relativamente baja comparada con las de aƒos anteriores. Las muestras de tejidos y órganos recolectadas serán analizadas en laboratorios especializados. El Programa continúa activo hasta diciembre, cuando las últimas ballenas dejan el área.

Observación constante

“También completamos un nuevo año del monitoreo de la frecuencia de los ataques de gaviotas sobre las ballenas en los golfos Nuevo y San José. Un problema sanitario importante que enfrentan las ballenas en Península Valdés son los ataques de las gaviotas cocineras, que se alimentan de su piel y grasa. Por ello, continuamos monitoreando la frecuencia de este comportamiento en ambos golfos”, explicaron los investigadores.

“Utilizando telescopios y binoculares, realizamos decenas de seguimientos visuales de las madres y sus crías, registramos cada instancia en la que las gaviotas se alimentan sobre las ballenas y los cambios de comportamiento”. Las observaciones estuvieron a cargo de Camila Muñoz, Aluminé Orce, Candelaria Piemonte, Maria Piotto, Carla Reatti y Maile Taboada, coordinadas por Florencia Vilches y Mariano Sironi.

Entre los meses de junio y octubre se llevó adelante la segunda temporada de un proyecto colaborativo que, utilizando la técnica conocida como fotogrametría, permite determinar cuan “gordas o flacas” están las ballenas. “El método permite medir con gran precisión el largo, ancho y alto del cuerpo de las ballenas francas y así componer un modelo digital para calcular el volumen. Luego a través de un factor de conversión es posible calcular la masa corporal de las ballenas”.

Al menos 300 individuos fueron vistos más de una vez a lo largo de la temporada.

Este estudio es una colaboración entre el Dr. Fredrik Christiansen de la Universidad de Murdoch en Australia y Aarhus Institute of Advanced Studies de Dinamarca, la Dra. Marcela Uhart de la Universidad de California, Davis, el Dr. Mariano Sironi del Instituto de Conservación de Ballenas (co-directores del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral) y el Dr. Michael Moore de Woods Hole Oceanographic Institution.

Esta temporada el trabajo de campo estuvo a cargo de Nicolás Lewin y Raquel Soley, quienes pilotearon los drones para obtener las imágenes en varios puntos de Península Valdés. En total se realizaron 633 vuelos en 58 días de trabajo. Se seleccionaron 1624 imágenes para analizar condición corporal de los individuos. Al menos 300 individuos fueron vistos más de una vez a lo largo de la temporada.

Otro de los proyectos es el de monitoreo satelital de ballenas francas denominado #SiguiendoBallenas. Durante el mes de septiembre, en el Golfo Nuevo, se equiparon 23 ballenas francas con dispositivos satelitales que están transmitiendo en tiempo real y permitirán, durante los próximos meses, monitorear en detalle sus viajes por el Atlántico Sudoccidental.

Este proyecto se inició en 2014 y tiene por objetivo conocer las rutas migratorias y áreas de alimentación de las ballenas francas que reproducen en los golfos norpatagónicos. Los monitoreos científicos a largo plazo son esenciales para encender las alertas tempranas y poder anticiparse en las acciones necesarias para proteger hábitats críticos. Es por este motivo que en el ICB estamos comprometidos a continuar con el monitoreo de la población que cada año elige las costas patagónicas de Argentina como área de cría y reproducción.

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