Terrible situación de varios adultos mayores en “situación de calle”

La historia de Serafín, un abuelo que resultó con graves lesiones al ser atropellado por un auto hace algo más de dos meses, desata la realidad de otros adultos mayores abandonados a su suerte y que deambulan a su suerte, los denominados “en situación de calle”, que sobreviven gracias a la buena voluntad de algunos vecinos, a la acción solidaria del grupo Mujeres Guerreras o a que pueden dormir -cuando los dejan- en las duras bancas de cemento de alguna institución pública.

Serafín es uno de los abuelos que, si bien se encuentra tan desprotegido como algunos otros, agrava su situación ante la imposibilidad de caminar por las quebraduras que le ocasionó el accidente del pasado 21 de agosto. El hombre tuvo atención sanitaria hasta su alta médica pero y pese a la búsqueda realizada, no apareció ningún familiar que se hiciera cargo por lo que las integrantes de Mujeres Guerreras hicieron todo lo posible para que fuera admitido como interno en el Hogar de Ancianos aunque, el esfuerzo sigue sin encontrar respuesta positiva.

En la conversación sobre esta situación particular y la necesidad de que Serafín pueda salir del hospital donde se advierte que puede ser víctima de un virus intrahospitalario y que logre una contención real y de largo plazo, surgieron otros “protagonistas” de una crisis que sobrepasa la realidad económica y amplía la dramática situación al abandono familiar y social de varios hombres que deambulan sin destino y duermen donde pueden, en las peores condiciones.

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Aun cuando el grupo solidario acercan un sandwich, una gaseosa o un agua mineral, además de algún abrigo, esas mismas manos que protegen como pueden, señalan que “realmente para nosotros, el Estado hace abandono de persona, abandona a un abuelo, a un hombre de la tercera edad que por lo que observamos y aunque duela, tiene menos protección que un perro callejero”.

En esa situación se encuentran muchos “abuelos comodorenses” que sufren y sobreviven a la vista de todos, aunque no todos se dan cuenta y, quizás en las peores condiciones, hay por lo menos cuatro historias de “hombres invisibles” que duermen en la vereda, en algún banco de cemento o comen lo que encuentran en un tacho de basura.

En esta situación están “El cordobés” -el que duerme en la terminal- o aquellos otros abuelos de la tercera edad a quienes se los identifica como Mambruja, Lautaro o Cucharita -los de las fotos- que comen algo decente cuando las Mujeres Guerreras los encuentran y les acercan una vianda.

 

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