Remontar 1.700.000 votos, el arduo desafío para el María Eugenia Vidal

La provincia de Buenos Aires votará hoy si continúa cuatro años más con el gobierno de María Eugenia Vidal, única mujer en la historia que condujo el distrito, o elige un cambio rotundo, liderado por Axel Kicillof, exministro de Economía y referente de Cristina Kirchner, por el Frente de Todos. La elección se gana o se pierde por un voto. Pero Vidal necesita descontar 1.700.000 sufragios que fueron para Kicillof en las PASO.

Juntos por el Cambio no solo pone en juego la gobernación: también su predominio en la Legislatura y en la mayoría de los 135 municipios, así como la presidencia de la Cámara de Diputados y los dos tercios de los votos del Senado, donde tuvo desde 2015 un amplio quorum.

Este esquema se dará vuelta, en caso de reiterarse el resultado de las PASO. El peronismo aspira a recuperar, además, la mayoría de los municipios.

Juntos por el Cambio podría perder los dos tercios del Senado, aunque podría ser la primera minoría en la Cámara alta. El dato no es menor: Vidal necesita consolidarse como una oposición fuerte, necesaria para negociar leyes, en caso de quedar fuera del Poder Ejecutivo.

El peronismo le arrebatará la presidencia de la Cámara de Diputados si se repiten los resultados de las primarias de agosto.

El rol de Vidal en los próximos cuatro años está directamente vinculado al caudal de votos que pueda “dar vuelta” hoy. Cambiemos gobierna en 68 de las 135 comunas de la provincia. Está en riesgo de perder el gobierno local de 20 municipios, y apenas puede arrebatar cinco al peronismo, si se reitera la votación de agosto.

En este caso, el nuevo mapa será adverso para Juntos por el Cambio, que podría quedar relegado a 45 de los 135 municipios.

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En el Senado, donde hasta ahora tuvo dos tercios de los votos -suficientes para votar pliegos de jueces, impuestos y endeudamientos sin buscar consensos- quedaría reducido a la primera minoría, con 24 senadores sobre 22. Una mayoría codiciada, pero frágil, que podría ser arrebatada, por ejemplo, ante la ruptura del radicalismo. El vicegobernador Daniel Salvador, que fue vital para la unidad, no se juega solo su puesto: también la continuidad de la alianza que ayudó a formar en el gobierno.

En Diputados, el oficialismo podría perder la primera minoría y la presidencia del cuerpo, que hasta hoy ocupó Manuel Mosca.

Con los resultados de las PASO, el bloque de Juntos por el Cambio se reduciría a 44 legisladores, contra 46 de las distintas vertientes del peronismo. Al menos, dos legisladores podrían ingresar por Consenso Federal. De todos modos, dos legisladores de Juntos por el Cambio ya anunciaron que se escindirán del bloque.

Habrá cinco boletas para votar gobernador. Además de Vidal y Kicillof, quienes en las PASO lograron 4.921.736 y 3.223.460 votos, respectivamente, Consenso Federal lleva como candidato a Eduardo Bucca -tercero en agosto, con 28.806 sufragios-; el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) postula a Christian Castillo y el Frente NOS, de Gómez Centurión, se quedó sin candidato en la provincia, por la deserción de Gustavo Álvarez, quien pidió votar como presidente a Mauricio Macri.

La expectativa del gobierno está centrada en subir la cantidad de votantes que van a las urnas -en las PASO rondó el 75,6% en la provincia-, lo que podría aportar unos dos millones de votos adicionales a los logrados en agosto.

Se estima que, con el 36% del padrón electoral del país, la provincia de Buenos Aires terminará por definir la elección del próximo presidente de la Nación.

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